
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La desinformación sobre el VIH en México ha cobrado fuerza en las redes sociales, donde se han difundido afirmaciones sobre una supuesta "epidemia" de este virus. A pesar de que la Secretaría de Salud ha desmentido tales afirmaciones, la viralización de información errónea ha generado preocupación y confusión en la población. En este contexto, es fundamental entender la realidad del VIH, sus modos de transmisión, y las implicaciones de la desinformación en la vida de las personas que viven con esta condición. El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) es una infección que ataca al sistema inmunitario, y si no se trata adecuadamente puede progresar a Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que el VIH se transmite a través de fluidos corporales de personas infectadas, pero no por contacto casual como abrazos o besos. Este malentendido alimenta el estigma y la discriminación hacia quienes viven con VIH. Recientemente, la Secretaría de Salud de México reportó un aumento en los casos de VIH, pero es importante poner este dato en perspectiva. Hasta la semana 13 del año, se habían registrado un total acumulado de 3,838 casos, con un incremento que no se considera alarmante en comparación con años anteriores. Las cifras sugieren que, aunque hay una tendencia al alza en ciertos períodos, la situación no se traduce en una "pandemia" o "epidemia" inminente. La confusión en torno al aumento de casos parece derivar de declaraciones de líderes internacionales, como Winnie Byanyima, directora de UNAIDS, quien advirtió sobre el impacto de recortes presupuestarios en programas de VIH por parte de Estados Unidos. Aunque esto puede llevar a un aumento en las infecciones, no se traduce en un brote por sí mismo, sino en una consecuencia directa de la falta de financiamiento y recursos para la atención y prevención. Además de la desinformación, el estigma asociado al VIH sigue siendo un problema crítico. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación, una proporción significativa de la población considera que convivir con personas que viven con VIH/SIDA es riesgoso. Esta percepción errónea no solo afecta la vida social de estas personas, sino que también impacta su acceso a servicios de salud y tratamiento. A pesar de que el VIH ha pasado de ser una enfermedad mortal a una condición crónica gestionable gracias a los tratamientos antirretrovirales, la desinformación persiste. Las narrativas que vinculan el VIH a la promiscuidad o a comportamientos "inmorales" perpetúan la discriminación y dificultan el acceso a atención médica. Las personas que viven con VIH enfrentan no solo el desafío de su salud, sino también el de lidiar con actitudes prejuiciosas que pueden llevar a la pérdida de empleo, rechazo social y problemas familiares. Es crucial que la información sobre VIH sea precisa y accesible. Actualmente, existen tratamientos eficaces que permiten a las personas con VIH vivir vidas plenas y saludables. La estrategia de Profilaxis Pre Exposición (PrEP) es un ejemplo de cómo se puede prevenir la infección en individuos en riesgo, demostrando que la educación y el acceso a la salud pueden marcar una diferencia significativa. Las plataformas digitales deben asumir la responsabilidad de verificar la información que circula y desmantelar mitos dañinos sobre el VIH. Los gobiernos y organizaciones de salud deben trabajar juntos para asegurar que la población esté bien informada, no solo sobre el virus en sí, sino también sobre los derechos y la dignidad de quienes viven con él. En un mundo donde la desinformación puede ser tan contagiosa como una enfermedad, es fundamental que la verdad prevalezca. La lucha contra el VIH no solo es médica, sino también social, y requiere un esfuerzo conjunto para erradicar el estigma y la discriminación que aún persisten en nuestras comunidades. A medida que avanzamos hacia un futuro en el que el VIH puede ser controlado y tratado eficazmente, la educación y la empatía deben ser nuestras mejores herramientas.