
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En las últimas semanas, las redes sociales han sido escenario de alarmantes publicaciones que advierten sobre una supuesta epidemia de VIH no solo en Perú, sino también en otros países de América Latina como México, Venezuela y Colombia. Sin embargo, estas afirmaciones han sido rápidamente desmentidas por organismos oficiales como el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (UNAIDS), que enfatiza que no se ha declarado ninguna emergencia sanitaria relacionada con este virus en la región. En lugar de un brote, lo que se presenta son estadísticas que reflejan la necesidad de fortalecer los programas de prevención y tratamiento. La información más reciente del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud (MINSA) en Perú sostiene que, durante el año 2024, se notificaron 8,053 nuevos casos de VIH. Esta cifra, aunque preocupante, se alinea con el promedio anual de los últimos cinco años y no indica un crecimiento desmesurado, sino más bien una tendencia a la estabilización de los casos, facilitada por una mejora en la detección y un aumento en la población general. El Dr. Óscar Malpartida Tabuchi, un destacado especialista en enfermedades infecciosas, explica que el término "epidemia" tiene una definición precisa dentro de la salud pública. "No se puede hablar de epidemia sin la confirmación de una fuente oficial. Hasta el momento, ni el MINSA ni la Dirección General de Epidemiología han emitido alertas que respalden dicha afirmación", subraya el médico. Este enfoque es crucial para evitar malentendidos que pueden amplificar el miedo en la población. De acuerdo con el reporte oficial, el 77.3% de los nuevos casos de VIH en 2024 fueron diagnosticados en hombres, y el grupo etario más afectado es el de los jóvenes entre 20 y 29 años. La relación hombre/mujer se ha reducido a 3.4, un indicador que podría sugerir una tendencia hacia una mayor diversificación del perfil epidemiológico del VIH en el país. Históricamente, el VIH en Perú ha estado concentrado en grupos específicos de riesgo, como hombres que tienen sexo con hombres, personas con múltiples parejas sexuales y trabajadores sexuales. La transmisión sexual sigue siendo la vía más común, a diferencia de otras formas de contagio que son raras en el contexto peruano. Esta información es vital para entender cómo se comporta la epidemia y quiénes son los más vulnerables. Uno de los factores que ha contribuido al aumento en la detección de casos es la mejora en el acceso a pruebas de diagnóstico. Actualmente, estas pruebas están disponibles en todos los niveles de atención, tanto en el sistema público como en el privado. Desde pruebas rápidas autoadministradas hasta tests de alta precisión en laboratorios, más personas están conociendo su estado serológico a tiempo, lo que es visto como una mejora significativa en la salud pública. La geografía también juega un papel importante en la epidemiología del VIH en Perú. Lima y Callao son las regiones que reportan la mayor cantidad de casos, seguidas de áreas amazónicas como Loreto y Ucayali, donde la disponibilidad de servicios médicos adecuados puede influir en las estadísticas de infección. Además, la población migrante es un elemento a considerar en este contexto. Muchos inmigrantes llegan a Perú ya diagnosticados o son contabilizados en las estadísticas nacionales al acceder a los servicios de salud. Este hecho, junto con el aumento de la sobrevida gracias a los tratamientos antirretrovirales, contribuye al crecimiento del número total de personas que viven con VIH, sin que eso implique necesariamente un incremento en las nuevas transmisiones del virus. El Dr. Malpartida destaca que, con el tratamiento adecuado, una persona que vive con VIH puede tener una expectativa de vida comparable a la de alguien sin el virus. Asimismo, aquellos pacientes que logran mantener una carga viral indetectable no son transmisores del VIH, lo que resalta la importancia de la adherencia a los tratamientos y del diagnóstico temprano. Ante la creciente desinformación, los expertos instan a la población a recurrir a fuentes confiables y oficiales para obtener información sobre el VIH. "La situación actual no es alarmante, pero sí es necesario ser cautelosos con la información que circula en redes sociales. La desinformación puede causar más daño que el propio virus, al generar miedo injustificado y estigmatización", concluye el Dr. Malpartida. La lucha contra el VIH continúa siendo un reto, y la prevención sigue siendo un pilar fundamental. Es clave que las personas se mantengan informadas y busquen asesoría médica ante cualquier duda, evitando así la propagación de mitos y asegurando un enfoque basado en datos y evidencia científica.