Aumento alarmante del cáncer entre jóvenes adultos provoca llamados urgentes para la detección temprana.

Aumento alarmante del cáncer entre jóvenes adultos provoca llamados urgentes para la detección temprana.

Las tasas de cáncer están aumentando en adultos de 18 a 49 años, lo que ha llevado a solicitar una reevaluación de las estrategias de detección y prevención. La detección temprana es crucial.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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Salud

El cáncer se está convirtiendo cada vez más en un diagnóstico asociado con adultos jóvenes, ya que tendencias alarmantes muestran tasas en aumento de varios tipos de cáncer en personas de entre 18 y 49 años. Este cambio no solo desafía la percepción arraigada de que el cáncer afecta principalmente a poblaciones mayores, sino que también plantea preguntas críticas sobre la prevención y la detección temprana. Un ejemplo notable de esta tendencia es el aumento de casos de cáncer colorrectal entre adultos jóvenes. Si bien la detección para individuos de riesgo promedio típicamente comienza a los 45 años, la creciente incidencia de este cáncer en demografías más jóvenes sugiere que las pautas podrían necesitar una reevaluación. Los expertos han comenzado a explorar las razones multifacéticas detrás de esta tendencia, que algunos atribuyen a factores de estilo de vida como una dieta pobre y la falta de actividad física. Sin embargo, el alcance completo del problema puede ser más complejo de lo que se pensaba anteriormente. Chris Norton, un residente de 36 años de Los Ángeles, sirve como una ilustración conmovedora de este cambio. Una persona activa con un estilo de vida saludable, Norton fue sorprendido por un diagnóstico de cáncer de colon en etapa 4. Inicialmente, buscó ayuda por dolor abdominal, pero fue desestimado sin un diagnóstico. No fue hasta que experimentó síntomas alarmantes, incluyendo sangre en sus heces y anemia severa, que se sometió a una colonoscopia que descubrió la devastadora verdad: una masa en su colon y un tumor que se había metastatizado a su hígado. La experiencia de Norton subraya la urgente necesidad de una comprensión más matizada del riesgo de cáncer en poblaciones jóvenes. Según el Dr. Edwin Kim, médico en jefe de City of Hope, la comunidad médica debe investigar los factores subyacentes que contribuyen a esta inquietante tendencia. La Sociedad Americana del Cáncer ha respondido introduciendo una herramienta de evaluación de riesgo de cáncer diseñada para ayudar a las personas a evaluar sus factores de riesgo personales, incluso si son demasiado jóvenes para la detección rutinaria. Esta herramienta, conocida como CancerRisk360, considera hábitos dietéticos, historial de tabaquismo, antecedentes familiares de cáncer e incluso factores geográficos que pueden influir en el riesgo de cáncer. El Dr. Arif Kamal, director médico de la Sociedad Americana del Cáncer, señaló que las exposiciones ambientales pueden desempeñar un papel significativo en el aumento de las tasas de cáncer observadas en adultos jóvenes. Si bien las causas exactas siguen siendo inciertas, los expertos han identificado numerosos factores de riesgo modificables, como la dieta, el ejercicio, el tabaquismo y el consumo de alcohol, que las personas pueden controlar. La investigación indica que casi la mitad de todos los casos de cáncer pueden estar vinculados a factores que las personas pueden cambiar, proporcionando un rayo de esperanza para la prevención. Adoptar una dieta de estilo mediterráneo, participar en al menos 150 minutos de ejercicio semanal y evitar sustancias nocivas como el tabaco y el alcohol en exceso son pasos que pueden reducir significativamente el riesgo de cáncer. Además, la detección temprana sigue siendo crucial. Norton enfatiza la importancia de hablar sobre síntomas preocupantes y mantener chequeos de salud regulares, ya que la intervención temprana puede mejorar en gran medida los resultados del tratamiento. Hoy, tras su viaje de tratamiento, Norton no solo está sobreviviendo, sino prosperando. Continúa participando en actividades que ama, como el senderismo y el voluntariado, y se mantiene vigilante sobre su salud. Su historia sirve como un recordatorio de que el cáncer puede afectar a cualquiera, independientemente de la edad o el estilo de vida. A medida que crece la conciencia sobre las tasas en aumento de cáncer entre adultos jóvenes, también debe aumentar el compromiso con la educación, la detección temprana y los cambios de estilo de vida que pueden fomentar un futuro más saludable.

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