
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En una alarmante advertencia, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha señalado que los logros alcanzados en las últimas dos décadas en la lucha contra diversas enfermedades están en grave riesgo debido a los recortes de financiación por parte de Estados Unidos, el mayor donante mundial en programas de salud global. La OMS ha destacado que estos recortes no solo afectan a la malaria y el VIH, sino que también tienen un impacto profundo en la inmunización y el tratamiento de otras enfermedades. Durante una reciente conferencia de prensa, Tedros hizo hincapié en que la reducción en el apoyo financiero ha llevado a una serie de interrupciones en el suministro de medicamentos, diagnósticos y mosquiteros tratados con insecticidas, herramientas esenciales en la lucha contra la malaria. El impacto de estas decisiones es preocupante, ya que se estima que podrían revertir hasta 15 años de progreso en el control de esta enfermedad, generando 15 millones de casos adicionales. La situación del VIH es igualmente crítica. Con la suspensión del Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida (PEPFAR), más de 50 países han reportado interrupciones en los servicios de tratamiento y prevención. Ocho naciones enfrentarán dificultades significativas para acceder a la terapia antirretroviral en los próximos meses, lo que podría resultar en más de 10 millones de nuevos casos y tres millones de muertes adicionales relacionadas con el VIH. El contexto de estos recortes es especialmente desafiante, dado que coincide con un resurgimiento del sarampión en Europa, donde se han registrado el mayor número de casos en más de 25 años. Tedros subrayó que los avances alcanzados en la vacunación contra el sarampión, que han salvado casi 94 millones de vidas desde 1974, están igualmente amenazados por la reducción de fondos. Además, los esfuerzos para erradicar la poliomielitis y monitorizar otras enfermedades infecciosas también se ven comprometidos. A nivel global, casi 24 millones de personas que viven en crisis humanitarias podrían perder el acceso a servicios de salud esenciales como consecuencia de estos recortes. Más de 2,600 centros de salud en doce zonas críticas han tenido que suspender sus operaciones, lo que afecta directamente a la atención de comunidades vulnerables. Un caso emblemático es el del campo de refugiados de Cox's Bazar en Bangladesh, que ha experimentado una interrupción en el diagnóstico y tratamiento de hepatitis C, además de otros servicios de salud vitales. Este tipo de interrupciones se traduce en un deterioro significativo de la atención médica en áreas que ya enfrentan múltiples desafíos. La OMS también ha advertido que los laboratorios dedicados al diagnóstico de sarampión y rubéola, financiados exclusivamente por Estados Unidos, podrían cerrar sus puertas si no se logra un restablecimiento adecuado de la financiación. Tedros enfatizó que si bien Estados Unidos tiene el derecho de decidir sobre su asistencia, también debe asumir la responsabilidad de garantizar que cualquier reducción en la financiación se haga de manera ordenada y considerada. Por otra parte, la crisis de la tuberculosis se ha intensificado en al menos 27 países de África y Asia, donde se han reportado graves problemas en el diagnóstico y tratamiento. La escasez de recursos humanos y la interrupción en las cadenas de suministro de medicamentos están poniendo en riesgo la vida de millones de personas afectadas por esta enfermedad prevenible y tratable. Handaa Enkh-Amgalan, miembro del Grupo de Trabajo de la Sociedad Civil de la OMS sobre la Tuberculosis, ha subrayado que el 74% del objetivo de financiación para la tuberculosis aún no ha sido cubierto, lo que podría llevar a una crisis sin precedentes en la respuesta global a esta enfermedad. Las lecciones aprendidas de la pandemia de Covid-19, que causó un aumento de 700,000 muertes adicionales por tuberculosis, deben servir como un llamado a la acción para evitar que la historia se repita. La OMS ha instado a la comunidad internacional a priorizar la atención a la tuberculosis dentro de los presupuestos nacionales, fortalecer las alianzas con diversas partes interesadas y mejorar los sistemas de monitorización para garantizar que las historias humanas detrás de las estadísticas no se pierdan en el camino. Con el futuro de la salud global en juego, la situación requiere una respuesta inmediata y coordinada para salvaguardar los avances conseguidos en las últimas dos décadas y proteger a las poblaciones más vulnerables.