
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




A partir de septiembre, la normativa establecida por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) introduce un cambio significativo en el ámbito de los productos crediticios en el Perú. Con la nueva regulación, el seguro de desgravamen, que hasta ahora era una condición obligatoria para la contratación de créditos, solo será requisito en los préstamos hipotecarios destinados a la adquisición de viviendas. Este movimiento busca ofrecer a los consumidores una opción de crédito sin la carga de adquirir un seguro de desgravamen, una medida que ha generado una variedad de reacciones, especialmente entre las aseguradoras y expertos en el sector financiero. Eduardo Morón, presidente de la Asociación de Empresas de Seguros (Apeseg), ha señalado que esta normativa puede tener consecuencias desfavorables para un amplio sector de la población peruana. Según Morón, la mayoría de los trabajadores en el país no están formalmente empleados, lo que significa que carecen de la protección necesaria en caso de eventos adversos como fallecimiento, invalidez o pérdida de empleo. Esta falta de protección puede llevar a que las familias se vean en situaciones críticas, incapaces de cumplir con sus obligaciones crediticias en momentos difíciles. El análisis de Morón sugiere que la premisa detrás de la norma no refleja adecuadamente la realidad del Perú. "Suponer que todos los peruanos hacemos la tarea de protegernos ante riesgos no es lo más prudente", afirmó. Con esta afirmación, se plantea un dilema: la eliminación de la obligación del seguro de desgravamen podría dar lugar a un aumento en el riesgo financiero, especialmente para aquellos que menos pueden afrontar un endeudamiento. Morón también advirtió que la medida podría afectar no solo a las familias, sino también a las entidades financieras. A lo largo de los años, se ha logrado un desarrollo del crédito, particularmente en segmentos de alto riesgo, gracias al respaldo que ofrecía el seguro de desgravamen. La inclusión financiera ha avanzado de manera significativa, pero este progreso podría verse amenazado ante la nueva regulación. Las implicancias de esta normativa son especialmente preocupantes para las familias de bajos recursos. Aunque las deudas puedan parecer pequeñas en un principio, pueden convertirse en cargas impagables si el hogar ya se encuentra bajo estrés financiero. En este contexto, el presidente de Apeseg enfatiza la importancia de la educación financiera, sugiriendo que las entidades deben trabajar activamente en sensibilizar a los clientes sobre las ventajas y desventajas de la contratación del seguro de desgravamen. A medida que se acerca la fecha de implementación de la norma, es esencial que las instituciones financieras refuercen sus canales de atención y asesoría. Morón mencionó que durante los próximos seis meses, será crucial explicar a los clientes los distintos escenarios que acompañan la contratación de un crédito y los riesgos involucrados. De esta manera, se podrá fomentar una toma de decisiones más informada y consciente. Además de la opción convencional del seguro de desgravamen, Morón destacó que existe la alternativa de los seguros de desgravamen con devolución, los cuales permiten a los asegurados recuperar parte de la prima en caso de no hacer uso del seguro. Esta opción podría ser atractiva para ciertos consumidores que buscan una mayor flexibilidad en la gestión de sus finanzas. En resumen, la decisión de la SBS de permitir créditos sin la obligación del seguro de desgravamen podría llevar a un camino repleto de desafíos para muchos peruanos. La falta de protección adecuada en un contexto de empleo informal y vulnerabilidad económica plantea serias interrogantes sobre el futuro de la inclusión financiera en el país. Las entidades financieras y las aseguradoras tienen la responsabilidad de guiar a los consumidores en este nuevo panorama, asegurando que cuenten con la información necesaria para protegerse ante los riesgos que acompañan a cualquier producto crediticio.