La lucha de Damir Ortiz: un grito por acceso a tratamientos médicos en Cuba

La lucha de Damir Ortiz: un grito por acceso a tratamientos médicos en Cuba

El caso de Damir Ortiz Ramírez resalta la falta de acceso a tratamientos médicos en Cuba, provocando protestas y solidaridad por su salud.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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Salud

La situación del niño cubano Damir Ortiz Ramírez ha llevado a la sociedad civil a alzar la voz contra la falta de acceso a tratamientos médicos adecuados en Cuba. El médico Miguel Ángel Ruano ha sido uno de los más prominentes defensores de la causa, haciendo eco de las necesidades urgentes de Damir, quien ha sido diagnosticado con un agresivo linfoma de Burkitt. A través de sus publicaciones en redes sociales, Ruano ha denunciado la paradoja que enfrenta el sistema de salud cubano: mientras que los medicamentos de alta gama están disponibles para el turismo de salud, los pacientes nacionales luchan por acceder a tratamientos vitales. Ruano comenzó su campaña de concienciación con un grito desesperado: "¿Dónde está el monoclonal de Damir? ¡Búsquenlo ya!". Esta pregunta refleja la angustia y frustración de muchas familias cubanas que, a pesar de vivir en un país que alardea de tener capacidades médicas, se encuentran ante barreras insalvables para acceder a tratamientos que podrían salvar la vida de sus seres queridos. El médico señala que los anticuerpos monoclonales, necesarios para tratar la condición de Damir, no están disponibles para la población local, una situación que él califica de inaceptable. El linfoma de Burkitt es conocido por su rápida progresión y alta tasa de mortalidad. Sin la intervención médica adecuada, el pronóstico para Damir es sombrío. Ruano ha enfatizado que la situación de salud del niño es crítica y que la falta de tratamiento puede ser fatal en cuestión de semanas. Esta realidad ha llevado a un creciente número de activistas y profesionales de la salud a unirse en la exigencia de que se garantice el acceso a los tratamientos necesarios. Ruano ha expuesto que el nimotuzumab, un anticuerpo monoclonal desarrollado en Cuba, se utiliza más para el beneficio de extranjeros en el contexto del turismo médico que para tratar a los cubanos que realmente lo necesitan. Este argumento ha resonado en las redes sociales, donde muchos han comenzado a cuestionar las prioridades del sistema de salud pública y la politicidad de los tratamientos disponibles. A pesar de las dificultades iniciales y la negativa del sistema de salud cubano a proporcionar los medicamentos requeridos, Ruano ha compartido buenas noticias: gracias a la presión de la comunidad médica y la solidaridad de activistas, un anticuerpo monoclonal estaba en camino a La Habana para ser administrado a Damir. Esta noticia, aunque alentadora, resalta la falta de un sistema eficiente que asegure el acceso a tratamientos necesarios de forma sistemática. El deterioro de la salud de Damir ha sido alarmante, y Ruano ha documentado cada paso de su tratamiento. Desde la administración de aerosoles hasta la decisión de intubarlo, cada intervención médica ha sido necesaria para estabilizar su condición. Esto subraya la ineficiencia del sistema de salud cubano, que ha dejado a muchos niños como Damir en situaciones de vulnerabilidad extrema. Las publicaciones de Ruano no solo han generado preocupación por la salud de Damir, sino que también han puesto de relieve el papel del Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP) y la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos. El médico ha instado a estas entidades a tomar acción urgente y a proporcionar respuestas sobre la disponibilidad de tratamientos para los pacientes nacionales. El caso de Damir ha movilizado a muchas voces en redes sociales bajo la etiqueta #SOSDAMIR, donde activistas y médicos han intensificado sus demandas para que se garantice el acceso a los tratamientos médicos necesarios. La indignación es palpable, y muchos consideran que el sistema de salud cubano está fallando a su población más vulnerable. Sin embargo, la historia de Damir no solo es una denuncia de un sistema que no responde, sino también un reflejo de la lucha de muchas familias cubanas que se ven obligadas a buscar alternativas en el extranjero. A pesar de que la salud de Damir ha deteriorado considerablemente y de que el acceso a tratamientos en Cuba se ha vuelto casi un lujo, su familia ha encontrado un rayo de esperanza en un hospital en Miami, aunque la obtención de una visa humanitaria y los costos asociados a su tratamiento representan nuevos desafíos. En este sentido, una campaña de recaudación de fondos ha sido lanzada, buscando reunir los 40.000 dólares necesarios para cubrir los gastos médicos y de traslado. La situación de Damir es un recordatorio contundente de las injusticias que enfrenta la población cubana en el ámbito de la salud, y la respuesta de la comunidad internacional y local será crucial para determinar su futuro. La historia de este niño es un llamado a la acción y a la solidaridad, en un contexto donde el acceso a la salud debería ser un derecho garantizado para todos.

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