
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En una conmovedora reflexión sobre la batalla continua contra la enfermedad de Alzheimer, Sue Bell, residente de St. Charles, Missouri, se presenta como una pionera y un ejemplo conmovedor de las complejidades que rodean las nuevas opciones de tratamiento. Sue se convirtió en una de las primeras pacientes de Alzheimer en los Estados Unidos en recibir Leqembi, un medicamento recientemente aprobado para tratar el Alzheimer en etapa temprana. Sin embargo, después de cuatro años de tratamiento, la pareja ha decidido detener la medicación, culminando en una mezcla agridulce de esperanza e incertidumbre. El viaje de Sue comenzó en 2019, cuando ella, entonces maestra sustituta, reconoció señales preocupantes en sus propias habilidades cognitivas. “Tenía problemas para deletrear palabras y cosas así”, compartió durante una visita en 2023. Después de consultar con varios médicos y someterse a pruebas exhaustivas, Sue fue diagnosticada con Alzheimer en etapa temprana. A pesar de ser consciente de las limitaciones del tratamiento, se ofreció como voluntaria para un ensayo clínico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, impulsada por el deseo de contribuir a los futuros avances en el campo. Inicialmente, el medicamento parecía prometedor. Sue y su esposo, Ken, realizaban viajes regulares a St. Louis para infusiones intravenosas de lecanemab. Hubo momentos de alegría, como un viaje memorable a Nueva York, que parecía sugerir que el tratamiento estaba teniendo un efecto positivo. Sin embargo, con el tiempo, tanto Sue como Ken comenzaron a notar su deterioro cognitivo. "Oh, está disminuyendo", admitió Sue en 2023. A pesar de su continua participación en el ensayo, su condición se deterioró hasta el punto en que el tratamiento ya no se consideraba beneficioso, lo que llevó a la pareja a suspender sus infusiones a finales de 2024. Ken Bell expresó sus sentimientos encontrados sobre el impacto del tratamiento. “Creo que ayudó”, afirmó, aunque reconoció con franqueza la incertidumbre que rodea su efectividad. Este sentimiento resuena con muchos pacientes y familias que navegan por las aguas turbias de los tratamientos para el Alzheimer, especialmente con la introducción de Leqembi y otro medicamento, Kisunla, ambos dirigidos a las placas de beta-amiloide en el cerebro. Si bien estos medicamentos son elogiados por su capacidad para ralentizar la progresión de la enfermedad, no restauran la memoria o función cognitiva perdidas, y su éxito varía significativamente de persona a persona. La Dra. Joy Snider, neuróloga involucrada en el cuidado de Sue, destacó los resultados mixtos que experimentan los pacientes con estos nuevos medicamentos. “Algunas personas progresan, otras lo hacen bastante bien”, observó. A pesar de los desafíos, la Dra. Snider enfatizó que Leqembi significa un cambio significativo en el tratamiento del Alzheimer, brindando esperanza a pacientes y cuidadores por igual. A medida que la condición de Sue empeoraba, las realidades prácticas se hicieron evidentes. Ken enfrentó la difícil decisión de organizar atención adicional. A pesar del deseo inicial de Sue de quedarse en casa, comenzó a expresar la necesidad de más apoyo, lo que llevó a una mudanza temporal a un hogar de cuidado. Sin embargo, después de solo un mes, Ken la trajo de regreso a casa, ilustrando la lucha emocional que muchas familias enfrentan en estas circunstancias. Hoy, Sue permanece en casa mientras asiste a un centro de cuidado diseñado para personas con problemas de memoria. Ken ha solicitado la ayuda de proveedores de atención a domicilio, pero reconoce que, en última instancia, puede ser necesaria una atención más extensa. Sus reflexiones sobre su viaje revelan el profundo costo emocional del Alzheimer, no solo para quienes son diagnosticados, sino también para sus seres queridos. Al compartir su historia, los Bell ofrecen una visión de la narrativa más amplia del tratamiento del Alzheimer y la búsqueda continua de soluciones efectivas. Para muchas familias que lidian con esta enfermedad, la búsqueda de respuestas y esperanza continúa, subrayando la importancia crítica de la investigación continua, los ensayos clínicos y las historias de pacientes como la de Sue. Incluso cuando la esperanza se desvanece para algunos, sigue siendo una fuerza impulsora para otros, destacando la resiliencia del espíritu humano frente a desafíos abrumadores.