
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En Bolivia, la situación del VIH sigue siendo crítica, con Santa Cruz destacándose como el departamento más afectado por esta epidemia. Desde 1984, el país ha registrado un total de 43.754 casos positivos de VIH, de los cuales casi el 42% se concentran en Santa Cruz, donde se han reportado 18.239 casos. Esta alarmante cifra pone de relieve la necesidad urgente de una respuesta integral y constante en la prevención y tratamiento del virus, más allá de las campañas que se activan en fechas específicas como diciembre y marzo. El representante nacional de la Red Nacional de Personas Viviendo con el VIH y sida (REDBOL+), Octavio López Gutiérrez, subraya que la concientización sobre el VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) debe ser un esfuerzo continuo, no limitado a fechas conmemorativas. La falta de educación y la desinformación persisten como grandes barreras para la prevención, lo que se ve agravado por factores que propician prácticas sexuales de riesgo, como el consumo excesivo de alcohol y la escasez de preservativos. Estadísticas reveladoras indican que la mayoría de los casos positivos en Santa Cruz se deben a relaciones sexuales sin protección, afectando especialmente a hombres jóvenes entre 15 y 34 años. De los 18.239 casos reportados, más de 1.700 personas se encuentran en etapa de sida, y se han registrado más de 430 muertes. Además, la enfermedad no respeta edad, ya que casi 300 niños de entre 0 y 4 años han sido afectados, así como 70 adolescentes de entre 10 y 14 años. El acceso a métodos de prevención como la Profilaxis Pre-Exposición (PrEP) y la Profilaxis Post-Exposición (PEP) también ha sido un punto crítico en la lucha contra el VIH. López destaca que se están implementando estrategias de prevención combinada, pero la difusión masiva y el acceso a estas herramientas son aún insuficientes. La PrEP es fundamental para personas en alto riesgo –como hombres que tienen sexo con hombres y trabajadoras sexuales–, mientras que la PEP actúa como un tratamiento de emergencia tras una posible exposición al virus. A pesar de que la Ley 3729 garantiza la atención y protección de los derechos de las personas que viven con VIH, su aplicación es deficiente en varios aspectos. Desde el acceso a medicamentos hasta la implementación de programas de educación sexual integral en las escuelas, los desafíos son numerosos. López hace hincapié en la importancia de que las autoridades educativas integren efectivamente la educación sexual y reproductiva en el currículo escolar, mientras que los padres deben participar activamente en este proceso, creando espacios de diálogo abiertos con sus hijos. El bioquímico especialista en VIH, Jean Pierre Mendoza, también señala que los grupos más vulnerables siguen siendo los hombres gays, bisexuales, mujeres trans y trabajadoras sexuales. Sin embargo, llama la atención sobre cómo los hombres bisexuales actúan como un "puente" para la transmisión del VIH hacia mujeres heterosexuales, lo que amplifica la necesidad de campañas de concienciación dirigidas a este segmento de la población. La situación en Santa Cruz es un reflejo de la insuficiencia de recursos y de la falta de un enfoque proactivo en la educación y la prevención del VIH. Las iniciativas para fomentar la conciencia y el acceso a servicios de salud deben ser continuas y sistemáticas. La comunidad tiene un papel crucial que desempeñar, pero también se requiere un compromiso firme y sostenido por parte del gobierno y las instituciones de salud. El panorama es desalentador, pero no todo está perdido. Si se implementan adecuadamente las estrategias de prevención, se garantizan los tratamientos y se promueve una educación sexual integral, es posible cambiar la trayectoria de esta epidemia en Bolivia. La esperanza reside en la acción colectiva y en el compromiso de todos los sectores de la sociedad para enfrentar este desafío sanitario que ha marcado la vida de millones. Así, en el marco del Bicentenario de Bolivia, se presenta una oportunidad única para que se logren avances significativos en la lucha contra el VIH. La comunidad exige un enfoque inclusivo, donde se priorice no solo la educación y la prevención, sino también el acceso a la salud y la atención digna para quienes viven con el virus. La lucha contra el VIH no debería ser solo un esfuerzo temporal, sino un compromiso de todos los días.