
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La noción de que las enfermedades de transmisión sexual (ETS) se manifiestan fácilmente a través de síntomas notorios no solo es errónea, sino que representa una amenaza significativa para la salud pública. Millones de estadounidenses viven con ETS sin siquiera darse cuenta, contribuyendo a una epidemia silenciosa que está exacerbando las tasas de infección en todo el país. La realidad es que muchas ETS comunes pueden permanecer asintomáticas, creando un entorno peligroso tanto para los individuos como para sus parejas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han informado que un porcentaje sustancial de las personas infectadas con ETS no muestra signos visibles. Esto es alarmante porque la ausencia de síntomas a menudo conduce a un tratamiento tardío y a un aumento de la transmisión. Cuando las personas creen que están sanas, son menos propensas a buscar pruebas, lo que permite un ciclo de infección que continúa sin control. Los expertos en salud pública han identificado una serie de ETS prevalentes que a menudo pasan desapercibidas. Las implicaciones de las infecciones asintomáticas son graves; aquellos que no son conscientes de su estado pueden transmitir infecciones a sus parejas sin saberlo, complicando aún más los esfuerzos para controlar y reducir las tasas de ETS. Además, las infecciones no tratadas pueden llevar a problemas de salud graves a largo plazo, incluyendo enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad, mayor susceptibilidad al VIH y varios tipos de cáncer vinculados a infecciones persistentes. El desafío que presentan las ETS asintomáticas es multifacético. Sin síntomas visibles, los individuos a menudo descuidan buscar atención médica, perpetuando el ciclo de transmisión. Los CDC han establecido pautas de cribado específicas para combatir este problema, abogando por pruebas regulares entre todas las personas sexualmente activas, particularmente mujeres menores de 25 años, hombres que tienen sexo con hombres y mujeres embarazadas. A pesar de estas recomendaciones, múltiples barreras dificultan la realización de pruebas regulares. El acceso a la atención médica sigue siendo un obstáculo crítico, especialmente para las personas no aseguradas que pueden evitar las pruebas debido a preocupaciones financieras. En áreas rurales, las instalaciones de pruebas limitadas pueden dificultar que los residentes obtengan los exámenes necesarios. Además, el estigma social en torno a las ETS a menudo conduce a la vergüenza y la vacilación, impidiendo que las personas discutan su salud sexual con los proveedores de atención médica. Abordar estos desafíos requiere un enfoque integral. Las autoridades de salud pública enfatizan la importancia de normalizar las pruebas de ETS como una parte integral de la atención médica de rutina, similar a los chequeos regulares de presión arterial. Las iniciativas educativas dirigidas a estudiantes de secundaria y universitarios pueden fomentar una cultura de apertura y responsabilidad en relación con la salud sexual. Están surgiendo soluciones innovadoras para mejorar el acceso a las pruebas. Los kits de pruebas en casa permiten a las personas realizar exámenes en la privacidad de sus propios hogares, eliminando barreras relacionadas con el estigma y las preocupaciones de privacidad. Además, los servicios de telemedicina ofrecen consultas convenientes, facilitando que las personas obtengan pruebas y tratamiento sin los desafíos logísticos de las visitas en persona. Los profesionales de la salud también están explorando herramientas de notificación anónima, que permiten a las personas diagnosticadas con ETS informar a sus parejas sobre una posible exposición sin revelar su identidad. Tales sistemas son cruciales para romper la cadena de transmisión y facilitar pruebas oportunas para aquellos que pueden estar en riesgo. A medida que navegamos por las complejidades de las ETS asintomáticas, es esencial cambiar la narrativa en torno a las pruebas y la salud sexual. Se debe enfatizar la idea de que las pruebas regulares no son indicativas de un comportamiento de riesgo, sino más bien de una decisión responsable de salud. Cambiar la percepción de las pruebas de una acción excepcional a una práctica de rutina podría tener un impacto significativo en las tasas de infección y en la salud pública en general. Para aquellos que dan positivo en una ETS, el tratamiento inmediato es vital para prevenir una mayor propagación y mitigar las complicaciones de salud. Los departamentos de salud pública pueden ofrecer apoyo para la notificación de parejas, ayudando a las personas a tomar las medidas necesarias para proteger a sus parejas y a sí mismos. En última instancia, una combinación de mayor conciencia, pruebas regulares y reducción del estigma puede abordar la epidemia silenciosa de las ETS asintomáticas. La lección más crítica para las personas es que sentirse sano no equivale a estar sano en lo que respecta a las ETS. Las pruebas regulares son la única forma de garantizar que la salud sexual esté protegida, protegiendo tanto el bienestar individual como la salud de las parejas. A medida que las pruebas se vuelven más accesibles, la esperanza es que las actitudes culturales continúen evolucionando, allanando el camino hacia un futuro más saludable. Cuando se trata de ETS, lo que permanece oculto puede, de hecho, causar daño, y es imperativo que todos tomen medidas proactivas en su camino hacia la salud sexual.