
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Erick Valdez Martín, un joven de Hermosillo, Sonora, ha superado un desafío monumental: el cáncer. El 11 de noviembre del año pasado, después de un intenso tratamiento que duró un año y medio, Erick tocó la campana, un simbólico acto que marca la culminación de su lucha contra el linfoma no Hodgkin. Su madre, Judith Martín Castillo, expresó su profunda gratitud hacia Dios por la recuperación de su hijo, revelando la fe que la mantuvo fuerte durante estos momentos críticos. El viaje de Erick hacia la sanación comenzó cuando, a los 15 años, empezó a experimentar problemas respiratorios y otros síntomas que inicialmente fueron atribuibles a condiciones comunes en la infancia. Judith recordó que los médicos familiares le habían administrado tratamientos de nebulización, sin considerar que podría haber un problema más serio. Sin embargo, la situación se tornó alarmante cuando presentaba bultos en el cuello, lo que llevó a realizar un ultrasonido que finalmente reveló la dura verdad: el diagnóstico de cáncer. La oncóloga pediatra Candy Guadalupe Ríos García explicó que el retraso en los diagnósticos de cáncer infantil es un fenómeno común, ya que muchos de los síntomas pueden simular otras enfermedades menos graves. La falta de conciencia sobre los signos del cáncer, combinada con la tendencia de los padres a minimizar los síntomas en los niños, puede llevar a diagnósticos tardíos que complican el tratamiento. Por ello, instó a los padres a estar alertas ante cambios en la salud de sus hijos y a mantener un seguimiento médico regular. Judith compartió la angustia que sintió al recibir el diagnóstico de su hijo, describiendo un momento en el que, al escuchar las palabras de su oncóloga, sintió que su mundo se desmoronaba. Sin embargo, a pesar del miedo y la incertidumbre, la familia encontró en la fe y el apoyo de amigos y seres queridos la fortaleza necesaria para enfrentar la adversidad. Judith se comprometió a proporcionarle a Erick no solo atención médica, sino también apoyo nutricional y emocional durante todo el proceso. La doctora Martha Elena Chávez, también oncóloga pediatra, enfatizó la importancia de un enfoque multidisciplinario en el tratamiento del cáncer infantil. Explicó que, además de la quimioterapia y la radioterapia, es fundamental establecer una red de apoyo que incluya la nutrición, la psicología y la tanatología. Esta red no solo beneficia al paciente, sino que también permite a los cuidadores manejar mejor el estrés y las emociones que acompañan a la enfermedad. El proceso de recuperación de Erick fue un esfuerzo conjunto. Su familia, médicos y amigos jugaron un papel crucial en su sanación. Judith agradeció el apoyo que recibieron, destacando que la fortaleza emocional y espiritual fue tan vital como los tratamientos médicos. Este tipo de colaboración multidisciplinaria es, según la doctora Chávez, esencial para mejorar los índices de recuperación de niños con cáncer. En México, la tasa de curación se sitúa en un 60%, una cifra que, aunque esperanzadora, aún se encuentra por debajo de los estándares de otros países desarrollados. Erick se encuentra actualmente en vigilancia médica, con un control programado hasta el año 2030. Su vida ha dado un giro significativo al ingresar a la universidad, un paso que representa no solo una nueva etapa educativa, sino también un símbolo de resiliencia y esperanza. A pesar de las dificultades que enfrentó, Erick está decidido a perseguir sus sueños, demostrando que la victoria sobre el cáncer es también un triunfo sobre los miedos y limitaciones. A medida que avanza en su educación superior, Erick se convierte en un ejemplo inspirador para otros jóvenes que enfrentan desafíos similares. Su historia resuena como un recordatorio de la importancia de la detección temprana y el apoyo integral en el tratamiento del cáncer infantil. Lo que comenzó como un viaje lleno de incertidumbre y temor se ha transformado en una narrativa de superación y esperanza. La experiencia de Erick subraya la necesidad de concienciar y educar a las familias sobre los signos del cáncer infantil, así como fomentar la creación de redes de apoyo que brinden no solo atención médica, sino también soporte emocional. Con la ayuda adecuada y un enfoque colaborativo, es posible no solo enfrentar la enfermedad, sino también salir victorioso.