
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




A lo largo de la última década, el VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) ha continuado siendo un desafío significativo para la salud pública, tanto en Chile como en el resto del mundo. De acuerdo con los datos revelados por las autoridades de salud, entre 2010 y 2022 se confirmaron 61.226 nuevos casos en el país, siendo los hombres jóvenes de 20 a 34 años los más afectados. Esta tendencia resalta la importancia de una educación sexual adecuada y el acceso a tratamientos efectivos, pues a nivel mundial, se estima que 39 millones de personas viven con el VIH. La confusión entre VIH y SIDA es uno de los mitos más comunes. Es fundamental aclarar que el VIH es el virus que puede causar el SIDA, que es la etapa más avanzada de la infección. Lleysi Tamarin, matrona de Miles Chile, explica que el tiempo entre la transmisión del VIH y la aparición de los primeros síntomas del SIDA varía, pero generalmente es de entre 10 y 15 años. Este intervalo puede ser más corto en algunos casos, lo que subraya la necesidad de una detección temprana. En cuanto a la transmisión del virus, un mito persistente es la idea de que se puede contraer VIH a través de picaduras de mosquitos. Sin embargo, la realidad es que el virus no sobrevive en el cuerpo de los insectos, y su transmisión requiere el intercambio de fluidos corporales específicos. La desinformación sobre las vías de contagio no solo perpetúa el estigma, sino que también pone en riesgo la salud pública. Un aspecto positivo en el manejo del VIH es que, gracias a la terapia antirretroviral (TARV), las personas que viven con el virus pueden llevar vidas largas y saludables. Esta terapia permite reducir la carga viral a niveles indetectables, lo que significa que la persona no puede transmitir el virus a otros. Esto es fundamental para erradicar la percepción de que el VIH necesariamente implica una muerte inminente. Es igualmente crucial desmentir la noción de que las personas que viven con VIH siempre se ven enfermas. Tamarin señala que muchas personas pueden ser asintomáticas durante años. Esto enfatiza la importancia de la realización de pruebas diagnósticas regulares, ya que no se puede inferir el estado serológico de una persona a partir de su apariencia. En el contexto de la prevención, el uso correcto y constante del preservativo es altamente efectivo para prevenir la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual. La educación sobre el uso adecuado de métodos de barrera es esencial, especialmente para las poblaciones más jóvenes, quienes son las más afectadas por nuevos contagios. Otro mito que debe ser abordado es que la anticoncepción de emergencia, como la "pastilla del día después", protege contra el VIH. Tamarin aclara que esta pastilla solo previene embarazos no deseados y no tiene efecto en la transmisión del virus. Esta confusión puede resultar en prácticas sexuales inseguras, aumentando el riesgo de contagio. Las pruebas de VIH también han avanzado significativamente en términos de precisión. Las pruebas de cuarta generación pueden detectar el virus aproximadamente 21 días después de la transmisión, mientras que las de tercera generación requieren esperar tres meses. Esto destaca la importancia de realizar pruebas en el momento adecuado, así como la necesidad de repetirlas si existe alguna duda. Es esencial mencionar que el VIH puede afectar a cualquiera, independientemente de la edad. Adultos mayores que participan en prácticas de riesgo también están expuestos al virus. Por lo tanto, la educación y el acceso a información sobre el VIH deben estar dirigidos a todos los grupos de edad. Por último, aunque se han logrado avances significativos en la investigación y el tratamiento del VIH, todavía no existe una cura definitiva. Sin embargo, los tratamientos actuales permiten controlar el virus y mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen. La clave radica en la detección temprana, el tratamiento adecuado y la educación continua para combatir la desinformación que rodea al VIH. En resumen, el VIH sigue siendo un tema crítico que requiere atención y acción. La desmitificación de creencias erróneas y la promoción de la educación y prevención son pasos fundamentales para abordar este problema de salud pública. Es responsabilidad de todos contribuir a la creación de un entorno donde las personas con VIH puedan vivir sin miedo a la discriminación y con acceso a una atención médica adecuada.