Investigación revela alarmantes tasas de soledad y aislamiento en mayores con VIH

Investigación revela alarmantes tasas de soledad y aislamiento en mayores con VIH

Un estudio revela que un 10% de mayores de 50 con VIH sufre soledad no deseada, destacando el impacto del estigma y la ansiedad en su calidad de vida.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro
Salud

La reciente investigación realizada en 22 centros hospitalarios de nueve comunidades autónomas ha revelado datos alarmantes sobre la soledad no deseada y el aislamiento social en personas mayores de 50 años que viven con VIH. Este estudio, titulado "Soledad y aislamiento social en personas con VIH de 50 años o más", ha sido liderado por José Ramón Blanco, facultativo del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario San Pedro de Logroño. La investigación ha puesto de manifiesto una conexión preocupante entre la ansiedad, el estigma y la soledad, elementos que afectan de manera significativa la calidad de vida de este colectivo. El análisis llevó a cabo una encuesta a 399 personas con VIH, revelando que un 10% de los encuestados padecen soledad no deseada, un 5,8% se enfrenta al aislamiento social, y un 6,5% experimenta ambos fenómenos. Estos datos sugieren que, a pesar de que el 77,7% de los participantes no reportaron ni soledad ni aislamiento, existe una proporción considerable que vive en condiciones de vulnerabilidad emocional y social. La investigación destaca cómo el estigma asociado a la infección por VIH y la ansiedad juegan un papel crucial en el aumento del riesgo de experimentar estos sentimientos de soledad. Blanco enfatiza que la soledad es una experiencia subjetiva, mientras que el aislamiento social es un estado objetivo. Esta distinción es fundamental para entender cómo las personas pueden sentirse solas incluso en presencia de otros. La soledad no deseada, en particular, se ha identificado como un factor determinante que afecta no solo a los pacientes con VIH, sino también a otros grupos etarios, subrayando la necesidad de un enfoque más amplio en la lucha contra estas problemáticas sociales. La investigación ha identificado que factores como la edad, el estado laboral y la calidad de vida son determinantes en la percepción de la soledad. Aquellos que están desempleados, jubilados o viven solos sin desearlo son más susceptibles a esta sensación. Además, las personas con un menor nivel educativo y síntomas de depresión muestran una relación más fuerte con el aislamiento social. Esta situación plantea un desafío crítico para los profesionales de la salud, quienes deben abordar no solo las necesidades médicas del paciente, sino también sus necesidades emocionales y sociales. Uno de los hallazgos más inquietantes es que, aunque el 66,9% de los participantes contrajo el VIH por transmisión sexual y la mayoría tiene un buen control inmunovirológico, esto no garantiza una calidad de vida plena. La presencia del dolor y los problemas de movilidad en una parte significativa de la población estudiada, sumados al estigma y la depresión, crean un contexto donde la soledad se convierte en un compañero indeseado en la vida cotidiana de estas personas. La lucha contra el estigma asociado al VIH es también un eje central del estudio. Según Blanco, aunque se han hecho avances, el estigma persiste y debe ser desmantelado para mejorar la situación de las personas que viven con esta condición. La percepción negativa que todavía rodea al VIH puede agravar la soledad y el aislamiento, creando un ciclo de sufrimiento que es difícil de romper sin una intervención adecuada. La investigación, que ha durado tres años, no solo se detiene en la recopilación de datos, sino que también sienta las bases para futuros estudios. Blanco menciona que se busca investigar más sobre el impacto del aislamiento social y la soledad no deseada en la salud a través de marcadores en sangre, lo cual podría proporcionar información valiosa para el manejo clínico de estos pacientes. En este contexto, es imperativo que se desarrollen estrategias efectivas que permitan detectar y abordar la soledad y el aislamiento social entre este colectivo. La colaboración entre equipos multidisciplinarios —que incluyan no solo médicos, sino también psicólogos y trabajadores sociales— será esencial para crear un enfoque integral que considere todas las facetas de la vida de las personas mayores de 50 años con VIH. La soledad no deseada y el aislamiento social son problemas complejos que requieren una respuesta proactiva. Los investigadores están comprometidos a trabajar de la mano con asociaciones y grupos de pacientes para identificar soluciones que no solo mitiguen los efectos de la soledad, sino que también promuevan una vida de calidad en la longevidad de estos pacientes. La meta es clara: mejorar la vida de quienes enfrentan estos desafíos, brindándoles no solo más años, sino años con calidad de vida.

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