
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La comunidad científica se encuentra en un momento de gran esperanza con el anuncio del Lenacapavir, un antiviral que ha demostrado ser un avance significativo en la lucha contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). De acuerdo con la revista Science, este medicamento no solo se ha utilizado como tratamiento de rescate en pacientes que ya viven con el VIH, sino que también ha mostrado eficacia como profilaxis en estudios recientes, lo que ha llevado a su designación como el descubrimiento más importante de 2024. Esta innovación podría cambiar el panorama de la prevención del VIH, pero su éxito dependerá de varios factores cruciales, como el acceso y la distribución. El Lenacapavir, comercializado por la farmacéutica Gilead bajo el nombre de Sunlenca, se administra mediante una inyección cada seis meses. Un ensayo clínico realizado en julio, el cual fue presentado en la 25ª Conferencia Mundial del Sida en Múnich, reveló resultados sorprendentes: el medicamento logró prevenir el 100% de las nuevas infecciones en más de cinco mil mujeres en África. Este hito es especialmente significativo, dado que la epidemia del VIH/sida ha cobrado la vida de más de 40 millones de personas en las últimas cuatro décadas. La investigadora Linda-Gail Bekker, involucrada en el estudio, enfatizó que este avance tiene el potencial de revolucionar la forma en que se aborda la prevención del VIH. A pesar de que el Lenacapavir no es una vacuna, su eficacia y facilidad de uso lo convierten en una de las herramientas más prometedoras en la lucha por erradicar esta epidemia. Vanessa López, directora de la ONG Salud por Derecho, también subrayó la importancia de este descubrimiento, indicando que representa la alternativa más eficaz frente a otros métodos de prevención existentes. Sin embargo, el camino hacia la disponibilidad generalizada del Lenacapavir no está exento de obstáculos. A pesar de su eficacia, actualmente solo está autorizado para el tratamiento del VIH, y su alto costo –que supera los 41 mil dólares anuales por paciente– limita su accesibilidad. Esta realidad plantea interrogantes sobre quién podrá beneficiarse realmente de este avance en salud pública, especialmente en contextos de recursos limitados. Gilead ha tomado medidas al llegar a acuerdos con seis fabricantes de genéricos para producir versiones de bajo costo del medicamento, destinadas a 120 países en desarrollo. Sin embargo, la falta de inclusión de países de renta media, como Brasil, que albergan un alto número de personas seropositivas, subraya la necesidad de un enfoque más equitativo en la distribución. La efectividad del Lenacapavir es un rayo de esperanza, pero la comunidad internacional, incluyendo organizaciones como ONUSIDA, ha instado a la farmacéutica a reducir el precio del medicamento y garantizar su acceso a los países y poblaciones más vulnerables. La posibilidad de que el Lenacapavir se convierta en una herramienta de prevención transformadora depende, en gran medida, de la implementación de un plan de acceso sólido y equitativo. Los ensayos clínicos continúan, y Gilead está llevando a cabo 'Purpose 2', un estudio que evaluará la eficacia del Lenacapavir en la reducción de la transmisión del VIH a través de relaciones sexuales. Los resultados de este ensayo son esperados para finales de 2024 y comienzos de 2025, y se espera que su éxito contribuya a la solicitud de autorización para el uso del medicamento como profilaxis preexposición (PrEP) en diversas poblaciones. Una de las principales críticas hacia la industria farmacéutica es su enfoque en la maximización de beneficios a expensas de la salud global. La historia del VIH/sida ha demostrado que la colaboración entre gobiernos, organizaciones no gubernamentales y la industria médica es esencial para abordar eficazmente la epidemia. Por lo tanto, es fundamental que Gilead y otras compañías farmacéuticas se comprometan a garantizar que el Lenacapavir esté disponible de manera asequible y accesible para todos los que lo necesiten. La llegada del Lenacapavir podría marcar un antes y un después en la lucha contra el VIH, pero para que esto se materialice, es necesario que la comunidad global mantenga la presión sobre las empresas para que prioricen la salud pública sobre las ganancias. El futuro de millones de vidas podría depender de este nuevo antiviral, y es responsabilidad de todos asegurar que se convierta en una herramienta efectiva en la lucha por erradicar el VIH/sida.