
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La exclusión de América Latina de un acuerdo que facilitaría el acceso a medicamentos genéricos para la prevención del VIH ha generado una preocupación alarmante entre expertos en salud, especialmente ante el aumento de nuevos casos de infecciones en la región. Según Winnie Byanyima, directora del Programa de Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (UNAIDS), países como Venezuela y Perú han visto incrementos dramáticos en la cantidad de diagnósticos recientes, lo que plantea un desafío crítico para la salud pública en la región. El acuerdo en cuestión, que permitiría a más de un centenar de países tener acceso a estos medicamentos altamente eficaces, ha dejado a casi toda Latinoamérica fuera de la lista de beneficiarios. Esta situación es especialmente preocupante dado que en lugares como Brasil, México, Perú y Argentina, donde se podrían producir estos genéricos a un costo considerablemente más bajo, la exclusión se siente como una traición a las promesas de acceso a la salud universal. Byanyima subraya que la situación es no solo errónea, sino también profundamente poco ética. Estos países han participado en ensayos clínicos y tienen la capacidad de manufacturar estos medicamentos, pero aún así han sido excluidos. La disparidad en el acceso a tratamientos de prevención del VIH se está convirtiendo en una cuestión de derechos humanos, donde el acceso a la salud se ve condicionado por decisiones que parecen responder más a intereses comerciales que a la necesidad de proteger la vida de millones. Las empresas farmacéuticas Gilead y ViiV han desarrollado tratamientos que han demostrado ser altamente eficaces, con una efectividad que puede alcanzar hasta un 95% en la prevención del VIH. Sin embargo, el costo de estos medicamentos, que puede superar los 40,000 dólares anuales, los convierte en una opción inalcanzable para la mayoría de la población en países en desarrollo. En contraste, los genéricos podrían reducir este costo a tan solo 40 dólares al año, un cambio radical que podría transformar la vida de millones. UNAIDS estima que si 10 millones de personas tuvieran acceso a estos medicamentos para 2025, se podrían alcanzar los objetivos internacionales de erradicación del VIH para 2030. Sin embargo, la realidad es que con el actual marco de exclusión, estos objetivos se antojan cada vez más lejanos. La experiencia del pasado, como la larga espera para la comercialización de genéricos antirretrovirales que resultó en la pérdida de vidas, resuena con fuerza en el discurso de Byanyima. La situación es crítica no solo en términos de acceso a medicamentos. En el caso de Venezuela, la crisis humanitaria y la precariedad del sistema de salud han hecho que la población vulnerable sea aún más susceptible a infecciones. La migración forzada y el desarraigo se suman a los problemas que enfrenta el país, complicando aún más el acceso a servicios de salud. Por su parte, en Perú, el estigma y la discriminación han creado barreras adicionales para que las personas LGBTQ+ busquen atención médica. Byanyima señala que muchas personas gais llegan a buscar ayuda demasiado tarde, lo que aumenta las tasas de mortalidad por falta de diagnóstico adecuado. Este estigma es un factor que debe ser abordado de manera urgente para mejorar la situación. En este contexto, la directora de UNAIDS ha hecho un llamado a las farmacéuticas para que aceleren el proceso de producción y distribución de estos medicamentos. La urgencia por la salud pública no puede ser ignorada y es vital que las empresas actúen con responsabilidad social. Byanyima señala que el acceso a tratamientos que ya están disponibles en países desarrollados debe ser una prioridad, especialmente para aquellos que más lo necesitan en el Sur global. La situación actual en América Latina plantea un dilema ético y sanitario que requiere atención inmediata. La exclusión de la región de un acceso potencialmente transformador a tratamientos preventivos no solo amenaza la salud de millones, sino que también socava el progreso hacia la erradicación del VIH. La comunidad internacional, junto con las autoridades locales, debe unir esfuerzos para garantizar un acceso equitativo a la salud, priorizando la vida sobre las ganancias.