
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La falta de un diagnóstico adecuado puede convertirse en un riesgo mortal para muchos ciudadanos que, al enfrentarse a síntomas de dengue, son desestimados por la idea errónea de que esta enfermedad no se presenta en la Ciudad de México. La experiencia de varios pacientes que han transitado por clínicas y consultorios demuestra que la negación de la existencia del dengue en la capital puede llevar a complicaciones severas, incluso a la muerte. Los síntomas del dengue pueden confundirse fácilmente con otras dolencias. El cansancio extremo, el dolor de cabeza intenso y los picos de fiebre son señales que a menudo son atribuidas a un resfriado o a la famosa infección por covid-19. Sin embargo, para aquellos que han pasado por esta experiencia, la realidad es diferente. La sensación de haber corrido un maratón, el peso de un teléfono móvil que parece una carga excesiva, todo esto se torna un indicativo de que algo más grave puede estar ocurriendo. El relato de una paciente resalta la peligrosa tendencia a ignorar los síntomas, especialmente al no asociarlos de inmediato con el dengue. Tras un viaje reciente al Caribe y una picadura de insecto, su diagnóstico inicial fue erróneo. La médica que la atendió, enfocada en los síntomas de una posible infección respiratoria, no tomó en cuenta el viaje. Esta falta de atención a los antecedentes del paciente es un reflejo del estigma geográfico que rodea la percepción de enfermedades como el dengue en la capital mexicana. A medida que los síntomas se intensifican, muchos recurren a la automedicación, utilizando fármacos de venta libre como aspirinas y analgésicos. Esto no solo retrasa el tratamiento adecuado, sino que también puede agravar la situación. Las petequias, pequeñas manchas rojas que aparecen en la piel, son una advertencia alarmante que muchos no logran identificar como un signo de que el dengue podría ser la causa. Este desconocimiento se convierte en un factor crítico, ya que una atención tardía puede derivar en complicaciones fatales. Un ciclo de consultas médicas infructuosas se convierte en la norma para quienes sufren de dengue. La insistencia en que "en la Ciudad de México no hay dengue" perpetúa un ciclo de desinformación que puede tener consecuencias devastadoras. Pacientes que, tras semanas de búsqueda de atención, aún no han recibido el diagnóstico adecuado, se preguntan cuántas vidas más se perderán debido a este sesgo. La situación es alarmante, no solo por la enfermedad en sí, sino también por la falta de conciencia entre los profesionales de la salud. La repetición del mantra de que "no hay dengue" se ha convertido en una trampa peligrosa. Esta negación afecta tanto a los pacientes como a los médicos, quienes, al no considerar el dengue como una opción, obvian un posible tratamiento que podría salvar vidas. Es fundamental que las autoridades de salud y los profesionales médicos tomen en cuenta las realidades epidemiológicas y la historia clínica de los pacientes. La formación continua sobre enfermedades tropicales y la inclusión de estas en el contexto urbano son esenciales para mejorar la respuesta ante casos de dengue. El conocimiento es poder, y en este caso, podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. A medida que el clima se calienta y las lluvias aumentan, es probable que los casos de dengue sigan en aumento. La sensibilización de la población acerca de los síntomas y la importancia de buscar atención médica oportuna es crucial. Los ciudadanos deben ser educados sobre la enfermedad y su presencia en la capital, para que, al enfrentar síntomas similares, no caigan en la trampa de la negación. El llamado es claro: en la Ciudad de México, el dengue sí existe. Ignorarlo no solo es un riesgo para la salud individual, sino que también pone en peligro a la comunidad en su conjunto. Es imperativo que tanto pacientes como médicos trabajen juntos para erradicar el mito de que "no hay dengue" y para garantizar que aquellos que sufren de sus síntomas reciban la atención que necesitan con la urgencia y seriedad que la situación requiere.