
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Cochabamba se enfrenta a un alarmante aumento de casos de VIH entre los adolescentes, marcando una preocupación creciente para la salud pública en Bolivia. Según el Instituto para el Desarrollo Humano (IpDH), los reportes revelan un incremento del 268% en los diagnósticos de VIH entre jóvenes de 15 a 24 años en esta región. Este dato pone de manifiesto una crisis que, a pesar de los esfuerzos de concienciación y prevención, sigue manifestándose de manera preocupante en la población juvenil. El Servicio Departamental de Salud (SEDES) de Cochabamba ha indicado que aproximadamente el 14% de los casos de VIH diagnosticados en 2024 correspondieron a adolescentes. Este es un llamado de atención que no puede ser ignorado, no solo por los profesionales de la salud, sino también por los padres y educadores, quienes deben asumir un papel activo en la educación sexual y la promoción de prácticas seguras. Manuel, un joven que recibió el diagnóstico de VIH, representa a muchos adolescentes que enfrentan esta dura realidad. Su historia, relatada en el libro "Historias de VIHDA - para niñas, niños y adolescentes", evidencia no solo el impacto personal de la enfermedad, sino también la urgencia de contar con una red de apoyo que fomente la adherencia a los tratamientos. Manuel se enteró de su condición a los 15 años tras una relación sin protección, un recordatorio de que la falta de educación sexual adecuada puede tener consecuencias devastadoras. Las estadísticas no son alentadoras. Según el IpDH, el departamento ha visto un incremento del 217% en el grupo de 15 a 19 años y del 313% en el de 20 a 24 años en la última década. Esta tendencia desafía la percepción de que la epidemia del VIH solo afecta a ciertos grupos de riesgo, mostrando que la juventud en general es cada vez más vulnerable. Los factores de riesgo son variados y complejos. Relaciones sexuales sin protección, múltiples parejas sexuales y el uso compartido de agujas son prácticas que contribuyen al aumento de nuevas infecciones. La falta de información y educación en salud sexual se suma a la situación, creando un entorno propenso para la propagación del virus. Mirian Maldonado, responsable de la subunidad de ITS VIH/Sida del SEDES, subraya la necesidad de que cada individuo asuma la responsabilidad por su salud y actúe de manera preventiva. A nivel global, se ha informado que las nuevas infecciones por VIH han disminuido, pero Bolivia presenta un panorama distinto, con un aumento del 9% en los últimos años. El desafío es aún mayor para los adolescentes, donde cada día 30 jóvenes en América Latina y el Caribe son diagnosticados con VIH. Esta cifra alarmante resalta la necesidad de iniciativas más efectivas en la región. Las autoridades han enfatizado la importancia de garantizar el acceso a tratamientos y medicamentos antirretrovirales, y aunque están disponibles, la falta de información y el estigma que rodea al VIH siguen siendo barreras significativas. Muchos jóvenes, como Manuel, optan por ocultar su condición, lo que dificulta el acceso a la atención médica adecuada y perpetúa el ciclo de infección y desinformación. Además, la situación de las mujeres jóvenes es particularmente alarmante, con una reducción del 25% en nuevas infecciones en comparación con solo un 3% en hombres jóvenes. Este desbalance evidencia no solo una crisis de salud, sino también desigualdades sociales que requieren atención inmediata. El acceso a pruebas rápidas y educación sexual integral es fundamental, y las campañas de concienciación deben ser fortalecidas. La combinación de tratamiento eficaz y prevención es clave para frenar el avance del VIH. Sin embargo, como señala Harold Mendoza del IpDH, la burocracia y la falta de voluntad política siguen obstaculizando la implementación de estrategias modernas de prevención en el país. Es vital que tanto las políticas públicas como la sociedad civil se unan para enfrentar esta crisis. Ya no se trata solo de estadísticas; se trata de vidas. La juventud de Bolivia merece un futuro en el que el VIH no defina su salud y oportunidades. Es un llamado urgente a la acción, a la educación y a la formación de una cultura de prevención que empodere a los jóvenes en su salud sexual y reproductiva. En conclusión, la creciente tasa de VIH entre adolescentes en Cochabamba es un síntoma de problemas más profundos que requieren un enfoque integral y urgente. Cada día que pasa sin una acción decidida es un día en que más jóvenes corren el riesgo de enfrentar las consecuencias devastadoras del VIH. La solución radica en la colaboración entre el gobierno, el sector salud, la educación y la sociedad, para garantizar que la salud de los adolescentes sea una prioridad y un derecho inalienable.