
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La historia que ha capturado la atención y el debate en la comunidad gira en torno a un complejo caso de denuncias cruzadas que involucra acusaciones de abuso sexual y la transmisión de VIH. El trasfondo de esta disputa legal se remonta a un vínculo amoroso que comenzó en 2019 entre un hombre de aproximadamente 50 años y una mujer de 45, quienes iniciaron una relación sexual consensuada. Sin embargo, el desenlace de este romance ha tomado un giro dramático que ha generado un intenso escrutinio social. La controversia se desató cuando la mujer denunció al hombre por presunta violación y por considerarlo responsable de haberle transmitido el virus del VIH. En respuesta, el hombre no solo refutó las acusaciones de abuso, sino que también presentó una denuncia por falsa denuncia contra su examante, argumentando que no solo carece de fundamento, sino que tampoco es portador del virus, como se ha intentado demostrar en el proceso judicial. El abogado del hombre, Francisco Favrat, ha solicitado además que se investigue a dos amigas de la mujer, quienes testificaron en el caso y a quienes él califica de cómplices en la supuesta manipulación de la denuncia. Favrat sostiene que las declaraciones de estas testigos están cargadas de falsedades y se han presentado de manera coordinada para incriminar a su cliente, lo que podría dar lugar a cargos de falso testimonio. Lo que añade un matiz más complicado a esta difícil situación es la implicación de los médicos que han intervenido en el caso. La fiscalía ha comenzado a investigar si hubo alguna negligencia en la atención médica proporcionada a la mujer, dado que supuestamente sabían de su condición de salud y no informaron adecuadamente al denunciante sobre la posible transmisión del VIH. Esta dinámica plantea preguntas graves sobre la responsabilidad médica y la ética en el manejo de enfermedades de transmisión sexual. El relato de la mujer, quien asegura haber sido víctima de abuso sexual y haber tenido miedo de comunicar su estado de salud al hombre, resuena en un contexto más amplio de la lucha contra el estigma asociado al VIH. Su testimonio revela el dolor y la angustia que acompaña a una enfermedad que, a menudo, se enfrenta con prejuicio y desinformación. Según sus declaraciones, el hombre le había hecho creer que era seguro no usar protección, lo que complicó aún más la situación cuando ella finalmente se enteró de su diagnóstico. Sin embargo, la defensa del hombre argumenta que, durante el tiempo que estuvieron juntos, ambos acordaron no usar preservativos, lo que subraya la complejidad de las relaciones consensuadas y la responsabilidad compartida en el ámbito sexual. La falta de comunicación y el miedo han jugado un papel crucial en esta narrativa, donde cada parte intenta salvaguardar su reputación y su verdad. Este caso no solo destaca las tensiones entre las acusaciones y la defensa, sino que también pone de manifiesto la importancia de la educación en salud sexual y la necesidad de un diálogo abierto sobre el VIH. La falta de comprensión y la desinformación pueden llevar a situaciones extremas, como las que se viven en este litigio, donde el temor y la vergüenza parecen haber influido en las decisiones de los protagonistas. La abogada de la mujer, Sandra Vulich, argumenta que las denuncias cruzadas son una “estrategia de intimidación” destinada a desviar la atención de la denuncia original. En su opinión, la situación aún está en una fase investigativa, y cualquier acusación de falsa denuncia carecería de fundamento hasta que se compruebe la veracidad de los hechos. Es un recordatorio de que, en el ámbito legal, la presunción de inocencia mantiene su relevancia hasta que se demuestre lo contrario. Este caso sigue en curso y aún quedan por resolverse muchas interrogantes. Los análisis de sangre adicionales que se han solicitado al hombre buscan aclarar su estado de salud, mientras que las investigaciones sobre las acciones de los médicos implicados continúan. En un periodo donde la salud y el consentimiento son temas de vital importancia, esta contienda legal no solo promete ser un espectáculo judicial, sino que también invita a la reflexión sobre la responsabilidad individual y colectiva en la vida sexual. La comunidad sigue atenta a los desarrollos de este caso, que no solo afecta a los involucrados, sino que también plantea cuestiones fundamentales sobre la justicia, la verdad y el respeto en el contexto de las relaciones humanas. A medida que avanza el proceso, la búsqueda de la verdad se convierte en un objetivo compartido, aún en medio de la complejidad emocional y legal que rodea a esta historia.