Dengue en la Patagonia: alerta por la proliferación de mosquitos Aedes

Dengue en la Patagonia: alerta por la proliferación de mosquitos Aedes

La Patagonia enfrenta el riesgo de dengue por la llegada de mosquitos Aedes, impulsada por el cambio climático y temperaturas más altas.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro
Salud

La preocupación por el dengue ha comenzado a tomar fuerza en la Patagonia, región que tradicionalmente se ha visto a salvo de esta enfermedad. Desde su reemergencia en el norte de Argentina en 1998, el virus del dengue ha avanzado en su distribución y ya ha sido identificado en provincias como Río Negro y Neuquén, donde los mosquitos Aedes, potenciales transmisores del virus, han comenzado a establecerse. Aunque hasta ahora no se ha registrado la circulación autóctona del virus en estas provincias, el aumento en las temperaturas y las condiciones climáticas actuales han comenzado a inquietar a expertos y autoridades de salud. El doctor Darío Vezzani, investigador del Conicet, explica que "las temperaturas altas favorecen el aumento de las poblaciones de mosquitos Aedes y puede producirse la circulación del virus del dengue". Este fenómeno es particularmente relevante en un contexto donde el cambio climático ha llevado a la Patagonia a experimentar temperaturas más cálidas, lo que podría facilitar la llegada y proliferación de estos mosquitos en áreas donde antes no se encontraban. La expansión geográfica del mosquito Aedes aegypti, que se ha detectado en Neuquén desde 2010 y en Río Negro desde 2020, es un claro indicativo del cambio en las condiciones ambientales que afectan a la región. En Neuquén, la instalación de ovitrampas ha permitido identificar la presencia de huevos de mosquito, y aunque no se han reportado casos autóctonos de dengue, la preocupación por la llegada del virus es palpable. "Los casos notificados han sido todos importados", aclara Irene Roccia, directora del Laboratorio de Zoonosis y Vectores, subrayando la necesidad de estar alerta ante los riesgos. En Río Negro, la situación no es distinta. La presencia del mosquito ha sido reportada en diversas localidades, lo que refuerza el mensaje de que el dengue no es un problema exclusivo de otras regiones del país. La Secretaría de Salud provincial ha comenzado a tomar medidas para monitorear la situación, pero el reto persiste: ¿qué sucedería si el virus lograra establecerse en estas provincias? La respuesta a esta pregunta es crítica, ya que un evento como este podría desencadenar una serie de complicaciones en la salud pública. Vezzani y su equipo de investigadores han formado una red de expertos para desarrollar estrategias de alerta y prevención en la zona. La red busca establecer protocolos que permitan detectar de manera temprana la presencia del mosquito y posibles casos de dengue, con el fin de evitar un brote. Sin embargo, el trabajo no solo recae en los científicos y los profesionales de la salud. La población también tiene un rol fundamental en esta lucha. Es crucial que los ciudadanos estén informados sobre los síntomas del dengue, que incluyen fiebre alta, dolores musculares y articulares, náuseas y sarpullido. La detección temprana es vital para el tratamiento exitoso de la enfermedad, y la colaboración de la comunidad es esencial para evitar la proliferación de los mosquitos. La creación de una red de alerta y prevención es, por tanto, un paso necesario en el camino hacia la protección de la salud pública en una región que históricamente ha estado libre de dengue. A través de la capacitación del personal de salud y la sensibilización de la población, se espera fortalecer la respuesta ante un posible brote y prevenir la transmisión del virus. Además, las recomendaciones actuales incluyen medidas básicas de prevención, como evitar la acumulación de agua en recipientes y mantener los hogares libres de criaderos de mosquitos. Estas prácticas son fundamentales para frenar la propagación de Aedes aegypti y proteger a las comunidades. En conclusión, la llegada del dengue a la Patagonia es un recordatorio de que el cambio climático y la movilidad de las personas pueden alterar los patrones de enfermedades infecciosas. La combinación de vigilancia, educación y prevención puede ser la clave para que esta región evite un problema de salud pública que ha afectado a otras partes del país. La colaboración entre científicos, autoridades de salud y la población es más necesaria que nunca para enfrentar los desafíos que trae consigo el dengue.

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