
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La reciente decisión de DKV de retirarse del concierto de Muface ha generado un significativo impacto en el panorama de la sanidad pública para más de 1,5 millones de funcionarios y sus familias en España. Esta aseguradora, que ha estado involucrada en el sistema de salud de Muface durante años, ha alegado que la actividad le genera pérdidas económicas insostenibles. Con esta retirada, DKV deja a Asisa como la única opción viable para los funcionarios que buscan cobertura de salud a través de esta mutualidad. A pesar de su salida del concierto, DKV ha asegurado que mantendrá la cobertura sanitaria para sus asegurados hasta que finalice la prórroga impuesta por el Gobierno, que extiende el concierto hasta el 31 de diciembre de 2024. Sin embargo, esta situación plantea un desafío considerable para los 199.619 funcionarios y sus familias que actualmente dependen de los servicios proporcionados por DKV, quienes se verán obligados a buscar un nuevo proveedor en un futuro próximo. La decisión de DKV se produce en un contexto de tensiones económicas y debates sobre la sostenibilidad del sistema de salud. La compañía había solicitado un incremento en la prima del 41% para el año 2025, frente a la propuesta del Gobierno de un aumento acumulado del 33,5% para los años 2025, 2026 y 2027. Esta discrepancia en las expectativas de aumento de las primas refleja la dificultad que enfrentan muchas aseguradoras en la actual situación de mercado, y es indicativa de las crecientes tensiones financieras que amenazan la prestación de servicios de salud. Con la salida de DKV, que se une a la reciente decisión de Adeslas de abandonar el mismo concierto, Asisa se encuentra en una posición privilegiada pero complicada. La aseguradora se está preparando para analizar las condiciones de la licitación lanzada por la Administración, que estará abierta a cualquier compañía de seguros interesada en adherirse a este convenio para los próximos años. El plazo para presentar ofertas concluye el próximo miércoles 15, lo que añade una presión considerable sobre Asisa. No obstante, Asisa ha mostrado interés en continuar ofreciendo esta cobertura de salud a los funcionarios, a pesar de las pérdidas asociadas. Uno de sus objetivos fundamentales es proporcionar empleo a médicos, quienes son el pilar de su actividad. Con su propia red de hospitales y centros médicos, Asisa parece dispuesta a asumir el reto que supone ampliar su cartera de asegurados en un contexto tan incierto. La salida de DKV también subraya una tendencia más amplia en el sector de seguros de salud, donde los costos y la sostenibilidad se han convertido en temas candentes. Las aseguradoras están reevaluando sus modelos de negocio y la viabilidad de continuar en un entorno donde las pérdidas parecen ser cada vez más comunes. La decisión de DKV de no adherirse al convenio de Mugeju, la mutualidad de los jueces, es otro signo de esta crisis que enfrenta el sector. A medida que los funcionarios se preparan para un posible cambio de proveedor, surge la pregunta sobre cómo se gestionará esta transición y qué impacto tendrá en la calidad de la atención sanitaria. La necesidad de una planificación cuidadosa y una comunicación clara entre las aseguradoras y los asegurados será crucial para minimizar cualquier interrupción en los servicios. En un contexto en el que la salud pública es más importante que nunca, la situación de Muface y la salida de grandes aseguradoras como DKV y Adeslas resaltan la fragilidad del sistema. Los funcionarios y sus familias estarán observando de cerca cómo se desarrollan los acontecimientos y qué decisiones se toman para garantizar que sigan recibiendo atención médica adecuada y de calidad. Finalmente, el panorama para la sanidad pública en España se presenta incierto. La concentración de la cobertura sanitaria en un solo proveedor, Asisa, puede traer consigo tanto oportunidades como desafíos. Mientras se acerca el final del periodo de licitación, todos los ojos estarán puestos en cómo se resolverá este conflicto y cuál será el futuro del seguro de salud para los funcionarios en los próximos años. La evolución de este asunto podría marcar un punto de inflexión en la manera en que se gestionan y ofrecen los servicios de salud en el ámbito público.