
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El trasplante de órganos, un avance médico fundamental que ha transformado la vida de miles de personas en todo el mundo, enfrenta serios desafíos en El Salvador. A pesar de que el trasplante de riñón es uno de los más comunes y efectivos en la medicina moderna, la realidad del país es alarmante: en 40 años se han realizado menos de mil trasplantes renales, una cifra que pone de manifiesto la falta de donantes y la urgencia de cambiar la percepción sobre la donación de órganos. La donación de órganos sigue siendo un tema tabú en la sociedad salvadoreña. Hay un profundo temor y una falta de información que alejan a las personas de considerar la donación como una opción viable. A menudo se desconoce que este acto no solo salva vidas, sino que también puede ofrecer una segunda oportunidad a quienes enfrentan enfermedades terminales de órganos vitales. Este desafío se ve agravado por la escasa discusión pública sobre el tema, que limita la sensibilización y el entendimiento acerca de la importancia de la donación. El Dr. Rafael Chávez Díaz, especialista en nefrología, destaca la relevancia del trasplante de riñón, que se ha convertido en el más frecuente en el país. "El 27 de febrero celebramos el Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, una fecha para recordar la necesidad urgente de más donantes", dice el doctor. La realidad es que, a pesar de esta celebración, la cantidad de personas que deciden donar sus órganos sigue siendo insuficiente para cubrir la creciente demanda. Se ha avanzado en la inclusión de nuevos perfiles de donantes. Por ejemplo, se ha comenzado a aceptar a pacientes hipertensos bajo ciertas condiciones, lo que amplía el grupo de posibles donantes. Sin embargo, a pesar de estos cambios, el acceso a trasplantes en El Salvador sigue siendo extremadamente limitado. Hasta 2023, el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) ha realizado alrededor de 960 trasplantes renales en el sector público y cerca de 50 en el privado, cifras que resultan escasas en relación a la cantidad de personas que necesitan estos procedimientos. La buena noticia es que, a partir de 2024, el Hospital Nacional Rosales y el Hospital Nacional Dr. Juan José Fernández Zacamil han sido autorizados para iniciar con los trasplantes, lo que podría marcar un cambio significativo en la situación actual. "Es positivo que el Ministerio de Salud empiece a realizar trasplantes, ya que esto garantiza que más salvadoreños tengan acceso a este tratamiento vital", subraya el Dr. Chávez. Una de las barreras persistentes es la falta de información sobre el estado de donación de cada individuo. Actualmente, la información sobre si una persona es donante o no no está integrada en el Documento Único de Identidad (DUI), lo que complica los procesos en momentos críticos. El Dr. Chávez sugiere que esta información debería ser parte del DUI para facilitar la toma de decisiones en situaciones de emergencia, asegurando así un acceso más rápido y eficiente a los trasplantes. Por otra parte, el temor de que la donación de órganos comprometa la salud del donante es una de las razones más comunes por las que las personas rechazan esta opción. Sin embargo, el especialista aclara que, en el caso del trasplante de riñón, los donantes pueden llevar una vida normal y saludable. Según su experiencia, la mayoría de los donantes no enfrenta riesgos significativos para su salud a largo plazo, lo que refuerza la idea de que donar es un acto seguro y noble. La percepción negativa y los mitos que rodean a la donación de órganos son obstáculos que deben ser superados. La educación y la sensibilización son clave para cambiar esta situación. "Debemos trabajar para que la donación de órganos sea parte de nuestra cultura", enfatiza el Dr. Chávez. El acto de donar puede parecer intimidante, pero con la información correcta y el apoyo adecuado, puede convertirse en una de las decisiones más gratificantes de la vida de una persona. El desafío de la donación de órganos en El Salvador es complejo, pero no insuperable. Con el compromiso de las autoridades, la educación adecuada y un cambio en la percepción social, es posible aumentar la cantidad de donantes y, en consecuencia, salvar vidas. La esperanza está en que cada vez más salvadoreños vean la donación como un acto de amor y solidaridad, recordando que un simple gesto puede cambiar el destino de alguien que lo necesita.