
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En un giro sorprendente de los acontecimientos, Michelle Tagliamonte, una madre de 58 años de Ohio, descubrió un problema de salud potencialmente mortal oculto bajo la superficie de su pulgar. Lo que comenzó como una visita de rutina al salón de uñas en septiembre de 2024 tomó un giro serio cuando notó dos líneas negras en su uña del pulgar. Inicialmente, las desestimó como un problema cosmético menor, pero su preocupación creció cuando la decoloración no desapareció con el tiempo. A pesar de sus manicuras regulares, las líneas permanecieron obstinadamente visibles para su próxima cita en octubre. Impulsada por su intuición, Tagliamonte buscó el consejo de un dermatólogo. Tras un examen, le diagnosticaron melanoma en etapa temprana, una forma rara pero agresiva de cáncer de piel. El diagnóstico fue un llamado de atención, especialmente porque este tipo de cáncer puede diseminarse rápidamente si no se detecta en su fase inicial. El melanoma es relativamente poco común en comparación con otros cánceres de piel, pero se reconoce como la variante más peligrosa debido a su potencial de metastatizar a otras partes del cuerpo. Tagliamonte descubrió que las líneas negras en su uña se originaban en la placa de crecimiento de su pulgar, lo que indicaba que el cáncer se había alojado profundamente en su cuerpo. Afortunadamente, fue clasificado como melanoma en etapa cero, lo que significa que aún no había progresado más allá de su sitio inicial. Tras su diagnóstico, Tagliamonte se sometió a una extensa cirugía de cuatro horas el 17 de enero de 2025, que implicó la extracción del tejido canceroso y la creación de un injerto de piel para reparar el daño. La cirugía la dejó sin uña del pulgar y con una cicatriz irregular a lo largo de su pulgar, pero expresó una profunda gratitud por la intervención oportuna. “Nunca volveré a tener una uña del pulgar, pero si lo hubiera dejado pasar, podría haber perdido la punta de mi pulgar o algo peor”, reflexionó sobre su experiencia. Aunque Tagliamonte no sufrió daño nervioso por la cirugía, el costo emocional y físico de la experiencia fue significativo. "Esto fue aterrador", admitió, destacando la importancia de la vigilancia en cuestiones de salud. Su historia sirve como un recordatorio de la necesidad crítica de autoexámenes y chequeos dermatológicos regulares, especialmente para cambios en la piel que pueden parecer inocuos a primera vista. Expertos de The Skin Cancer Foundation han comentado sobre este caso, señalando que las lámparas UV comúnmente utilizadas en los salones de uñas, aunque presentan un riesgo moderado de cáncer de piel, no ofrecen protección contra ciertos tipos de cánceres subunguales. Recomiendan que los clientes usen protector solar en sus manos antes de la exposición a la luz UV o que opten por secar sus uñas al aire para mitigar riesgos. La experiencia de Michelle Tagliamonte subraya la importancia vital de prestar atención a las señales de advertencia del cuerpo. Su diligencia en buscar consejo médico potencialmente le salvó la vida, reforzando la creencia de que la detección temprana es clave en la lucha contra el cáncer. A medida que continúa sanando, su historia es un ejemplo de resiliencia y un poderoso mensaje sobre la importancia de la conciencia sobre la salud.