
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Desde hace casi tres décadas, el diagnóstico de VIH ha transformado la vida de millones de personas en América Latina. Uno de esos afectados es Rosember López, un hombre que, tras recibir su diagnóstico, se vio obligado a luchar por su vida en un contexto donde los recursos gubernamentales eran escasos. En un esfuerzo por cambiar su realidad y la de otros, fundó A Helping Hand in the Fight Against AIDS (UMALCS) en Tapachula, México. Sin embargo, hoy, su organización y muchas otras en la región enfrentan una amenaza sin precedentes: la congelación de la ayuda internacional impulsada por las políticas del gobierno de Donald Trump. La suspensión de programas como el Plan de Emergencia del presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR) ha puesto en riesgo la vida de millones de personas que dependen de tratamientos antirretrovirales. Este programa, que ha sido un salvavidas desde su creación por George W. Bush, ha recibido apoyo bipartidista y ha permitido a miles de personas llevar una vida saludable y sin estigmas. Sin embargo, las decisiones del gobierno estadounidense han desmantelado una red de apoyo esencial que había costado décadas construir. A finales de enero, la orden de suspensión de trabajo provocó una parálisis en la distribución de medicamentos vitales. Organizaciones que antes distribuían tratamientos de forma constante ahora se encuentran en un limbo administrativo que les impide continuar con su labor. La imposibilidad de acceder a medicamentos como la profilaxis previa a la exposición (PrEP) es alarmante, y especialistas advierten que esta interrupción en el tratamiento podría dar lugar a un resurgimiento del VIH en la región. El Dr. Craig Spencer, médico de medicina de emergencia y profesor de la Universidad de Brown, ha manifestado su preocupación por las consecuencias de la falta de tratamiento. "Nos estamos disparando en la cara", aseguró, al referirse a la inminente crisis que podría surgir por la falta de acceso a tratamientos. Sin un tratamiento coherente y continuo, las personas con VIH que antes tenían su condición controlada podrían enfrentarse a la descompensación de su salud en cuestión de semanas. El impacto de esta crisis no solo se siente en México, sino que se extiende por toda América Latina. En Colombia, organizaciones como Red Somos, que brinda atención a inmigrantes venezolanos con VIH, se ven obligadas a reducir sus operaciones. David Márquez, coordinador del grupo, señaló que aproximadamente 300 inmigrantes no pueden continuar su tratamiento debido a la falta de financiación. "Esto podría ser peligroso para su vida", advirtió. En Haití, la situación es igualmente crítica. El Dr. Alain Casseus y su equipo en Zanmi Lasante han tenido que recortar actividades esenciales para la atención de VIH, poniendo en peligro la salud de miles de haitianos que dependen de su asistencia. La reducción de personal y recursos ha dejado a muchas comunidades sin acceso a atención médica vital, incluyendo apoyo psicológico y económico. Los efectos de esta congelación de fondos están creando un caos que podría tardar años en repararse. Asia Russell, directora ejecutiva de Health GAP, compara la situación con un "aterrizaje forzoso", indicando que la recuperación de esta interrupción no será fácil y que el caos ya es extremo en el campo de la salud pública. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación cómo se desmorona un sistema de salud que ha salvado vidas durante tanto tiempo. Sin recursos suficientes, las organizaciones de ayuda en América Latina hacen un llamado urgente a la comunidad internacional para que se unan en apoyo de su causa. "Necesitamos urgentemente apoyo internacional para sostener nuestro trabajo", declaró López, reflejando el sentimiento general de desesperanza y urgencia que se vive en la región. La posibilidad de que el PEPFAR no se reautorice en los próximos cuatro años podría resultar en un aumento exponencial de muertes relacionadas con el SIDA. Según Christine Stegling, directora ejecutiva adjunta de ONUSIDA, hasta 6,3 millones de muertes podrían ocurrir en un futuro cercano si no se actúa de inmediato. La lucha contra el VIH, que había avanzado en las últimas décadas, se encuentra en una encrucijada crítica que requiere de la atención y acción inmediata de gobiernos y organizaciones internacionales. La historia de Rosember López y muchas otras personas como él es un recordatorio de que el progreso en la salud pública no es un hecho permanente. Revertir décadas de avances en la respuesta al VIH en América Latina no solo es una cuestión de política, sino que implica la vida y bienestar de millones de personas que, enfrentando estigmas y dificultades, luchan cada día por su derecho a la salud. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de actuar y garantizar que las políticas no destruyan lo que costó tanto construir.