América Latina ante la IA: desafíos y oportunidades en el mercado laboral formal

América Latina ante la IA: desafíos y oportunidades en el mercado laboral formal

América Latina enfrenta retos con la IA en el empleo. La informalidad puede proteger, pero frena beneficios. Se requieren reformas y educación.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro

América Latina se encuentra en un momento crucial frente a la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el mercado laboral. A pesar de los notables avances en este campo, el impacto en la región parece ser menos drástico que en economías desarrolladas como Estados Unidos o el Reino Unido. Sin embargo, esta aparente suavización no debe llevar a la complacencia, ya que la informalidad, que históricamente ha sido un lastre para la economía, también puede funcionar como un escudo ante "disrupciones inmediatas" en el empleo. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), aproximadamente la mitad de los trabajadores en América Latina forman parte de la economía informal, lo que significa que carecen de los beneficios que conllevan un contrato laboral formal. Este fenómeno ha sido un desafío persistente en la región, dejando a una gran parte de la población en condiciones vulnerables y desprotegidas. Curiosamente, el FMI sugiere que esta situación podría, en cierta medida, proteger a los trabajadores latinoamericanos de un impacto severo por la implementación acelerada de herramientas de IA. La economía informal, compuesta mayoritariamente por microempresas y pequeñas y medianas empresas (pymes), accede de forma limitada a tecnología avanzada. Esta brecha tecnológica reduce la probabilidad de que estas empresas implementen soluciones de IA que sustituyan el trabajo humano. Por lo tanto, la exposición de la región a la automatización y a la inteligencia artificial es significativamente menor en comparación con sus contrapartes más desarrolladas. Cifras preocupantes emergen de los análisis: en algunos países de la región, como Bolivia, Perú y Honduras, la informalidad puede abarcar hasta dos tercios del empleo total. Esto plantea un dilema, ya que, aunque la informalidad puede mitigar disrupciones inmediatas, podría también privar a la región de los beneficios económicos que la IA podría aportar. En este panorama, se estima que solo la mitad de los empleos en América Latina podrían verse afectados por esta nueva tecnología. Hay sectores que podrían beneficiarse de la IA sin que esto implique una drástica reducción del empleo. Por ejemplo, en el ámbito de la salud, la IA podría aumentar la productividad sin que se produzcan pérdidas significativas de puestos de trabajo. En contraste, áreas como los centros de atención telefónica se enfrentarán a un riesgo mucho más alto, lo que podría generar un cambio en el perfil del empleo disponible en el futuro cercano. El FMI subraya la necesidad de ampliar el mercado laboral formal en la región como una estrategia clave para aprovechar las ventajas que ofrece la IA. Formalizar el empleo no solo permitiría a más personas disfrutar de los beneficios asociados, sino que también contribuiría a la estabilidad económica a largo plazo. El organismo internacional insta a los países latinoamericanos a llevar a cabo reformas que faciliten la transición hacia la formalidad, tales como la reducción de la burocracia y la eliminación de barreras que inhiben el crecimiento de nuevas empresas. Además, es crucial que los trabajadores reciban la formación y educación adecuadas para adaptarse a un contexto laboral en constante evolución, asegurando que no queden rezagados en la carrera laboral. Esto no solo es vital para el bienestar de los trabajadores, sino también para el desarrollo económico sostenible de la región en su conjunto. Reconocer que la informalidad es un problema "estructural, multidimensional y persistente" en América Latina es el primer paso hacia un cambio significativo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha documentado cómo este fenómeno afecta de manera desproporcionada a grupos vulnerables, incluidos mujeres, jóvenes, migrantes y minorías étnicas. Esta realidad se vio agravada por la pandemia de Covid-19, que incrementó la informalidad en la región. En resumen, si bien América Latina puede experimentar un impacto suavizado de la IA debido a su alta informalidad, esto no debe llevar a la inacción. Las naciones de la región tienen una oportunidad única para fomentar la formalización del empleo, lo que no solo mitigaría los riesgos de la automatización, sino que también podría conducir a un desarrollo más inclusivo y equitativo en el futuro. La clave radica en la combinación de reformas estructurales, educación y una visión clara de cómo la tecnología puede ser utilizada para el beneficio de todos.

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