
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




China ha dado un paso significativo al anunciar un plan destinado a revitalizar el consumo interno, en un intento por abordar las crecientes preocupaciones sobre la falta de confianza de los consumidores y las presiones deflacionarias que azotan su economía. Este anuncio, que llega en un momento crítico para la segunda economía más grande del mundo, refleja el deseo del presidente Xi Jinping de cambiar el rumbo y fomentar la demanda interna después de años de centrarse en el crecimiento industrial. El Consejo de Estado, el gabinete del país, ha delineado un enfoque que espera no solo aumentar los ingresos de los hogares, sino también estabilizar mercados clave como el inmobiliario y el bursátil. A pesar de que se ha compartido poca información específica sobre las medidas fiscales que acompañarán este plan, la respuesta inicial de los mercados ha sido positiva. El índice Hang Seng de Hong Kong mostró un incremento del 0,8%, mientras que los futuros del petróleo Brent también experimentaron un ligero aumento. El contexto de este anuncio es relevante: las últimas "dos sesiones" en Pekín enfatizaron la necesidad de priorizar el consumo, lo que subraya la percepción de que la recuperación económica está estancada. Desde que se levantaron los confinamientos por la pandemia, el gasto de los consumidores ha permanecido débil, y los recientes datos de inflación sugieren que el país se encuentra en un estado de deflación, lo que agrava las preocupaciones de los economistas. A medida que el sector inmobiliario enfrenta un ajuste severo, resultado de políticas de desapalancamiento que han estado en marcha durante cuatro años, los analistas advierten que es crucial fomentar la demanda interna. Las ventas minoristas, aunque han mostrado un leve incremento del 4% en los primeros meses de este año en comparación con el año anterior, aún quedan por debajo de lo que se esperaría en un contexto de recuperación económica robusta. Además, hay un contexto social que no se puede ignorar. La disminución de la población china, que ha estado ocurriendo durante tres años consecutivos, ha llevado al gobierno a implementar nuevas políticas para incentivar la natalidad. Estas incluyen aumentos en los salarios mínimos y apoyo a la educación, todas medidas que buscan restaurar la confianza y el poder adquisitivo de los hogares. Expertos como Lynn Song, economista jefe de ING para China, han enfatizado que el enfoque en aumentar la capacidad de consumo de los hogares es fundamental. Si bien el plan es prometedor en teoría, su éxito dependerá en gran medida de una implementación efectiva. La transición hacia un modelo de crecimiento impulsado por el consumo es un objetivo ambicioso que requerirá cambios estructurales en la economía china. Por otro lado, la producción industrial también ha mostrado signos de ralentización, creciendo un 5,9% en los primeros meses de este año, lo que representa una caída respecto al 6,2% de diciembre. Este dato, aunque superior a las expectativas de los analistas, indica que la economía aún lucha por encontrar un equilibrio entre la oferta y la demanda. En este sentido, el gobierno también ha tomado medidas para estimular el turismo extranjero, ampliando las exenciones de visado a varios países, una estrategia que busca diversificar las fuentes de ingresos y fortalecer la economía interna. La inversión en sectores como el turismo invernal, con la construcción de estaciones de esquí, refleja un intento por diversificar la economía y atraer consumidores. Sin embargo, algunos analistas, como Xu Chenggang de la Universidad de Stanford, advierten que, aunque hay un reconocimiento de la gravedad de la situación, las acciones concretas para estimular la demanda interna aún son limitadas. La dependencia de políticas de oferta podría resultar insuficiente para afrontar los desafíos económicos que enfrenta el país. En conclusión, el plan de China para fomentar el consumo interno es un paso crucial en su esfuerzo por revigorizar una economía que ha sido golpeada por una combinación de factores internos y externos. A medida que el gobierno se esfuerza por restaurar la confianza de los consumidores y estabilizar los mercados, el éxito de estas medidas dependerá de su capacidad para abordar las preocupaciones estructurales y fomentar un entorno en el que los hogares se sientan seguros y motivados para gastar. La atención de los analistas y la comunidad internacional estará centrada en cómo se desarrollará esta estrategia en los próximos meses.