Incertidumbre económica en España: crecimiento moderado y señales de resiliencia

Incertidumbre económica en España: crecimiento moderado y señales de resiliencia

La economía española muestra resiliencia a pesar de la incertidumbre global. BBVA eleva su PIB a un 2,8% para 2025, impulsada por consumo y turismo.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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La situación económica y política actual presenta un panorama de alta incertidumbre que impacta en las proyecciones de crecimiento a nivel global y, particularmente, en la economía española. La combinación de variables económicas volátiles, como los aranceles que se vienen anunciando, y factores geopolíticos, como los conflictos armados y las fluctuaciones en la política de defensa de la Unión Europea, dificultan la elaboración de pronósticos coherentes. A pesar de este desafío, tanto el Banco de España como BBVA han elevado sus previsiones de crecimiento del PIB para este año, lo que sugiere que, a pesar de las turbulencias, la economía muestra signos de resiliencia. Según el servicio de estudios de BBVA, la economía mundial, al igual que la española, continúa manteniendo una tendencia positiva que se ha observado en trimestres anteriores. Este optimismo, sin embargo, se ve empañado por una serie de incertidumbres que, aunque no impactan de inmediato, generan un ambiente de caution al momento de planificar el futuro económico. El informe destaca que la reciente política de aranceles del presidente de Estados Unidos podría llevar a una inflación más alta en el país norteamericano, otorgando al Banco Central Europeo más margen para reducir los tipos de interés. Esto contrasta con la situación de la Reserva Federal, que podría verse limitada en sus acciones debido a las nuevas tarifas. Por otro lado, la situación en Europa es compleja. Los aranceles mencionados podrían frenar el crecimiento de la economía europea, que ya se encuentra rezagada en comparación con Estados Unidos y China. Sin embargo, a nivel español, el impacto directo de esta política arancelaria podría ser mínimo, dado que las exportaciones a Estados Unidos no son particularmente significativas. Esto indica que la economía española está comenzando a diversificarse, disminuyendo su dependencia del comercio exterior y, en cambio, enfocándose cada vez más en el consumo privado y la inversión interna. Después de culminar el año pasado con un crecimiento del 3,2%, BBVA proyecta que para 2025 el PIB crecerá a un 2,8%. Esta cifra refleja una desaceleración moderada en comparación con el año anterior, pero sigue siendo robusta en el contexto económico global actual. La estabilidad en el crecimiento del PIB es vista como un buen indicador, especialmente dada la recuperación observada en Valencia tras la Dana, que ha neutralizado en gran medida los efectos negativos de los altos precios de la energía. La actividad turística, un pilar fundamental de la economía española, también sigue mostrando un crecimiento notable, con aumentos en los pagos con tarjeta de los no residentes que alcanzan casi un 15% en comparación con el año anterior. Al mismo tiempo, el consumo privado continúa en ascenso, a pesar de que la tasa de ahorro familiar se mantiene por encima de la media histórica. Esta combinación de factores sugiere que, aunque haya incertidumbres, la economía doméstica está mostrando signos de fortaleza y adaptación. Además, la inversión en bienes de equipo y en el sector de la construcción se está recuperando tras años de caída. La reconstrucción tras los estragos de la Dana ha impulsado la inversión en maquinaria y equipo, y los datos revelan que el crédito total a empresas ha superado los niveles de trimestres anteriores. Este resurgimiento en la actividad constructiva, especialmente en nuevos desarrollos habitacionales, promete ser un impulso adicional para el crecimiento económico. Sin embargo, tanto el Banco de España como BBVA han optado por no incluir en sus proyecciones los efectos potenciales de los aranceles o las implicaciones del anuncio de la Unión Europea de un fondo de 800.000 millones de euros para actividades de seguridad y defensa. Esta decisión se debe a la falta de claridad sobre la implementación, duración y cuantía de los aranceles, así como a la falta de compromiso en el gasto en defensa. Ambas entidades reconocen, no obstante, que la incertidumbre en sí misma es un factor que influye negativamente en la toma de decisiones económicas. La falta de claridad en estas cuestiones genera una atmósfera de cautela que puede frenar la inversión y el crecimiento. Por lo tanto, es vital que los responsables políticos y económicos trabajen en la reducción de esta incertidumbre para facilitar un entorno más estable y predecible que fomente la inversión y el desarrollo. En conclusión, aunque la economía española enfrenta desafíos derivados de la incertidumbre económica y política, los signos de crecimiento y recuperación son evidentes. La clave para el futuro radicará en cómo se gestionen estas variables complejas y en la capacidad de adaptación de la economía a un contexto en constante cambio. La vigilancia y la flexibilidad serán cruciales para navegar por las aguas turbulentas que se avecinan, asegurando así un crecimiento sostenible y duradero a largo plazo.

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