
Juan Brignardello Vela
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El congreso nacional de ERC, celebrado en Martorell, ha marcado un punto de inflexión en la estrategia del partido en su búsqueda por la independencia de Cataluña. Con un respaldo abrumador del 92,3% de los votos, la ponencia estratégica presentada por los líderes del partido se ha comprometido a "recuperar y consolidar" una mayoría sólida a favor de la independencia para el año 2031. Este objetivo, enmarcado dentro de un contexto político cambiante, busca preparar no solo al partido, sino a toda la sociedad catalana para los desafíos que vendrán. La ponencia, titulada "Objetivo 2031: conseguir la mayoría social a favor de la independencia", sostiene que la independencia es la "mejor herramienta" para lograr una Cataluña más justa y democrática. Es un mensaje que resuena profundamente entre sus militantes, quienes han expresado su deseo de no sólo recuperar el poder en el Parlament, sino también de fortalecer la conciencia nacional de los catalanes. ERC se plantea así un horizonte a largo plazo que implica una profunda transformación social y política. El debate interno en el congreso también reveló diferencias de enfoque dentro del partido. Una enmienda que proponía definir a ERC como un espacio que agrupa tanto a independentistas como a soberanistas fue rechazada, lo que indica que el partido se asienta firmemente en la búsqueda de la independencia sin diluir su mensaje en una estrategia más amplia que incluya a otros actores políticos. La decisión de no seguir este camino sugiere un deseo de ERC de mantener una identidad clara y unívoca, en tiempos de incertidumbre política. El líder de ERC, Oriol Junqueras, utilizó su intervención para reflexionar sobre el papel de Europa en el contexto de la defensa y la seguridad. En un momento en que las tensiones geopolíticas son evidentes, Junqueras argumentó que el gasto militar no es el principal problema, sino la convicción política y el compromiso con la democracia. Según él, Europa debe aspirar a ser un actor político y geopolítico relevante, no solo en términos económicos, sino también en lo que respecta a la defensa de los derechos democráticos. Estas declaraciones de Junqueras evidencian un cambio en el enfoque de ERC hacia una política más integrada a nivel europeo, donde la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos son primordiales. Este enfoque no solo resuena con sus votantes, sino que también busca posicionar a ERC como un partido comprometido con los valores progresistas en un momento de incertidumbre global. La ponencia aprobada también aborda la necesidad de "superar la política de brazos caídos", algo que muchos dentro del partido han sentido en los últimos tiempos. La pérdida de la mayoría independentista en el Parlament ha sido interpretada como un "cambio de etapa", lo que obliga a ERC a replantear sus estrategias y a movilizar a sus bases de manera más activa. En este sentido, el partido está decidido a no dejar que la desilusión se convierta en una parálisis que impida avanzar hacia sus objetivos. Por otro lado, el congreso ha dejado entrever que la unidad entre las fuerzas independentistas no es una prioridad en este momento para ERC. Al rechazar la enmienda que abogaba por una estrategia compartida con otros partidos, queda claro que la formación preferirá asumir su camino en solitario, lo que podría complicar futuras colaboraciones en el ámbito independentista. Esta decisión podría llevar a un replanteamiento de alianzas políticas en el futuro. La votación en el congreso, que mostró la diversidad de opiniones dentro del partido, subraya también la necesidad de ERC de encontrar un equilibrio entre la agenda de independencia y las demandas sociales de sus votantes. La política pública, como la seguridad, la educación y la salud, fueron mencionadas por Junqueras como pilares fundamentales que el partido debe abordar con seriedad y compromiso. El camino hacia el 2031 se presenta lleno de desafíos. La consolidación de una mayoría independentista no será sencilla, y ERC deberá encontrar formas de motivar a sus bases y construir puentes con la sociedad catalana. La presión social y política es alta, y el tiempo apremia. La estrategia delineada en el congreso es un primer paso, pero la implementación de estos objetivos dependerá de la capacidad del partido para conectar con los ciudadanos y dar respuesta a sus necesidades y demandas. Así, ERC se sitúa ante un futuro incierto, pero con una determinación renovada para avanzar hacia la independencia. La consolidación de una mayoría a favor del proceso autodeterminista para 2031 no es solamente una meta política; es un llamamiento a la acción y a la movilización de todos aquellos que creen en un futuro soberano para Cataluña. La historia reciente ha demostrado que el camino hacia la independencia es complejo, pero ERC parece dispuesta a asumir el reto, preparando tanto a sus militantes como a la sociedad catalana para lo que está por venir.