La agricultura española enfrenta retos clave tras las protestas de 2022 y busca sostenibilidad

La agricultura española enfrenta retos clave tras las protestas de 2022 y busca sostenibilidad

La agricultura española, clave en la economía, enfrenta retos persistentes tras protestas. Se buscan mejoras en sostenibilidad y condiciones laborales.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro

La agricultura española se encuentra en un momento crucial, un año después de que las tractoradas, masivas manifestaciones de agricultores y ganaderos, sacudieran las calles de las grandes ciudades del país. En febrero del año pasado, este sector, que representa aproximadamente el 10% de la economía nacional, se movilizó para reclamar un reconocimiento y mejores condiciones laborales. Con un valor agregado bruto de 120 mil millones de euros anuales, la agricultura no solo es vital para la economía, sino que también juega un papel esencial en la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del planeta. Desde aquellas protestas, se han observado cambios significativos en el marco regulatorio europeo. La flexibilización de ciertos requisitos de la Política Agraria Común (PAC) ha sido un paso positivo hacia la reducción de la carga burocrática que históricamente ha pesado sobre los agricultores. Estas modificaciones no solo alivian la presión sobre el sector, sino que también reabren el debate sobre un modelo agrícola más equilibrado, capaz de atender las demandas de sostenibilidad y rentabilidad. Sin embargo, las recientes manifestaciones de agricultores indican que aún persisten muchas de las reivindicaciones planteadas en 2022. Las consignas son similares, lo que subraya que el sector agropecuario sigue enfrentando desafíos significativos. Estos desafíos no solo afectan la competitividad de España en los mercados globales, sino que también tienen implicaciones graves para la alimentación mundial, en un contexto donde 700 millones de personas sufren de desnutrición. A pesar de estos retos, la agricultura se mantiene como un pilar de la economía española, generando 2,7 millones de empleos y siendo la principal actividad exportadora del país, con un saldo positivo en la balanza comercial. La producción agrícola española destaca en el ámbito internacional: somos líderes en la producción de aceitunas, y ocupamos posiciones privilegiadas en otras categorías como hortícolas y frutos rojos. Estos logros son testimonio del esfuerzo y la dedicación que caracterizan al sector. Es notable que, a pesar de su importancia, la percepción pública de la agricultura sigue marcada por estereotipos. Mientras que otros sectores son vistos como motores de innovación, la agricultura a menudo es víctima de narrativas que desestiman su evolución. Sin embargo, el sector ha sabido adaptarse a los retos contemporáneos, incorporando tecnologías avanzadas y prácticas sostenibles que optimizan los recursos y minimizan el impacto ambiental. La digitalización y la agricultura de precisión se han convertido en herramientas cruciales para los agricultores, permitiendo no solo una mayor eficiencia en la producción, sino también una reducción de costos. Esto demuestra que es factible abordar el reto de alimentar a una población mundial en crecimiento, estimada en 10 mil millones de personas para finales de este siglo, sin comprometer la salud del planeta. Desafortunadamente, el sector agroalimentario también ha sido blanco de desinformación. Bulos sobre las "macrogranjas" y otros productos han generado una percepción negativa que afecta a la credibilidad del sector. Es fundamental que la comunidad científica retome su rol como fuente de información veraz, ayudando a contrarrestar las afirmaciones erróneas que perjudican a esta industria esencial. Lejos de ser un sector en crisis, la agricultura se erige como un atractivo centro de inversión y talento. La modernización y las nuevas tecnologías están abriendo oportunidades para que jóvenes altamente capacitados se incorporen a un sector que, en lugar de estar destinado al estancamiento, ofrece una trayectoria profesional enriquecedora y significativa. La clave estará en equilibrar la sostenibilidad con la productividad, un imperativo en tiempos de creciente tensión geopolítica que han puesto de relieve la importancia de la soberanía alimentaria. A nivel europeo, con España a la vanguardia, es necesario consolidar una estrategia que garantice la competitividad y sostenibilidad del sector agrícola. Las medidas deben ser equilibradas, fomentando la inversión en tecnología y modernización de las explotaciones, al tiempo que se promueve una regulación que proteja la seguridad alimentaria sin asfixiar la actividad agrícola. El campo español no solo es un motor económico, sino también un bastión de bienestar social. La agricultura debe ser reconocida no solo por su capacidad de generar riqueza, sino también por su papel crucial en la alimentación y la salud del planeta. En este contexto, es esencial unir esfuerzos para construir un futuro donde la agricultura española no solo siga siendo competitiva, sino que también se posicione como un referente de sostenibilidad y responsabilidad.

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