
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




Mahmoud Khalil, un estudiante palestino de la Universidad de Columbia en Nueva York, se ha convertido en el foco de una controvertida política migratoria impulsada por la administración de Donald Trump. Su detención para ser deportado, a pesar de ser un residente permanente en Estados Unidos, ha encendido un debate sobre los límites de la libertad de expresión y el activismo político en las universidades. Khalil, quien se ha destacado por su participación en las protestas estudiantiles a favor de Palestina en el campus, fue arrestado por funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en una acción que ha sido interpretada como un intento de silenciar la disidencia. La noche de su detención, llegó a su hogar junto a su esposa, que se encuentra embarazada de ocho meses, y fue abordado justo después de una cena de Ramadán. Los agentes le informaron que su visado había sido revocado, llevándolo a un proceso que muchos consideran un ataque a su derecho a expresarse políticamente. La abogada de Khalil, Amy Greer, ha denunciado la naturaleza de su arresto, calificándolo de un "error calculado" que forma parte de una represión más amplia contra los activistas estudiantiles. La indignación provocada por su detención se ha manifestado en una serie de protestas en Nueva York, donde miles de personas se han reunido para exigir su liberación y condenar lo que consideran un uso indebido del poder por parte del gobierno estadounidense. "Ahora nos enfrentamos a la horrible realidad de que uno de nuestros estudiantes se ha convertido en un preso político aquí en Estados Unidos", declaró Michael Thaddeus, un profesor de Columbia. El caso de Khalil ha puesto de relieve las tensiones en torno a las protestas pro-palestinas y la respuesta del gobierno a las expresiones de apoyo a grupos como Hamás. La administración Trump ha sido clara en su postura, afirmando que revocará visados y permisos de residencia a quienes se identifiquen como simpatizantes de organizaciones consideradas terroristas. Esta política ha desatado preocupaciones sobre la seguridad de los estudiantes extranjeros en el país y sobre cómo se definirán las creencias políticas en relación con la inmigración. A pesar de que no se ha presentado ningún cargo criminal contra él, Khalil ha sido internado en un centro de detención, lo que plantea interrogantes sobre la legalidad de su situación. Expertos en derecho han señalado que la detención de un residente permanente sin acusaciones claras es algo extraordinario y que podría tener ramificaciones legales significativas. Camille Mackler, fundadora de Immigrant ARC, ha afirmado que la situación parece ser una represalia por las opiniones políticas de Khalil, lo que podría sentar un peligroso precedente en un país que históricamente valora la libertad de expresión. La controversia ha llevado a que figuras prominentes, como la fiscal general de Nueva York y la presidenta de la Unión de Libertades Civiles del estado, expresen su preocupación por el impacto de tales acciones en la comunidad universitaria y en la protección de los derechos civiles. Letitia James ha calificado el arresto de Khalil de "extremo", sugiriendo que este podría ser sólo el comienzo de un patrón de represión contra los estudiantes que se atreven a alzar la voz en temas políticos sensibles. En un contexto más amplio, el arresto de Khalil se produce en un momento en que las universidades estadounidenses enfrentan crecientes presiones políticas sobre cómo manejar las tensiones en torno a los discursos sobre Israel y Palestina. La Universidad de Columbia, en particular, ha sido criticada por no hacer lo suficiente para abordar el antisemitismo en su campus, lo que ha llevado a la administración de Trump a tomar medidas severas, como la rescisión de financiamiento federal significativo. Khalil no sólo es un estudiante; es un activista que ha jugado un papel crucial en el movimiento estudiantil por la justicia social. Su detención ha sido comparada con un "secuestro" por parte de aquellos que sienten que sus derechos están siendo pisoteados. Activistas y estudiantes han denunciado que este tipo de acciones sólo servirá para disuadir a otros de participar en actividades políticas que buscan promover la justicia social. Mientras el caso avanza, la comunidad universitaria de Columbia y más allá está observando de cerca. La próxima audiencia judicial será crucial, ya que se espera que se evalúe la legalidad del arresto y se consideren las implicaciones más amplias del mismo. En un país que se enorgullece de su diversidad y su compromiso con los derechos humanos, la situación de Mahmoud Khalil plantea serias preguntas sobre el futuro de la libertad de expresión y la protección de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.