UE flexibiliza reglas fiscales para aumentar gasto en Defensa en tiempos inciertos

UE flexibiliza reglas fiscales para aumentar gasto en Defensa en tiempos inciertos

La UE flexibiliza reglas fiscales para aumentar gasto en Defensa, mientras mantiene austeridad en otros sectores, buscando fortalecer seguridad y economía.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro
Política

En un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, la Unión Europea ha tomado la decisión de adoptar un enfoque más flexible en cuanto a las reglas fiscales, pero con un claro enfoque en el aumento del gasto en Defensa. Durante la reciente reunión de los ministros de Economía en Bruselas, la Comisión Europea anunció que se permitirá cierto margen de maniobra a los países miembros para facilitar la inversión militar, mientras se mantiene una postura contractiva sobre el resto del gasto público. Esta estrategia busca no solo fortalecer la seguridad de la Unión, sino también estimular el crecimiento económico y la creación de empleo. El comisario europeo de economía, Valdis Dombrovskis, destacó que la flexibilización de las reglas fiscales responde a una necesidad urgente en el ámbito de la seguridad, en lugar de ser una respuesta a nuevas dinámicas macroeconómicas. El mensaje parece claro: aunque se permitirá un aumento del gasto en Defensa, el resto de las políticas fiscales deberán seguir un camino de austeridad para evitar presiones inflacionarias que podrían perjudicar la estabilidad económica en la región. En la misma línea, el presidente del Eurogrupo, Pascal Donohoe, reafirmó la necesidad de mantener una política presupuestaria "ligeramente contractiva". Esta recomendación se fundamenta en la preocupación de que un aumento desmedido del gasto podría socavar los esfuerzos para controlar la inflación, la cual aún se encuentra por encima de los objetivos establecidos por el Banco Central Europeo. En este sentido, Bruselas se mantiene firme en su enfoque, limitando la flexibilidad fiscal a la inversión militar. El Plan de Rearme Europeo contempla la movilización de un total de 800.000 millones de euros, de los cuales se espera que cerca de 650.000 millones provengan de los presupuestos nacionales de los Estados miembros. Además, la Comisión Europea ha propuesto un nuevo instrumento de inversión conjunta de 150.000 millones para fortalecer la capacidad militar de la UE, lo que complementaría los fondos de cohesión y el apoyo del Banco Europeo de Inversiones. Este esfuerzo por reforzar la defensa europea se presenta en un momento crítico, especialmente a la luz de la inestabilidad geopolítica provocada por la reciente política exterior de Estados Unidos. Con el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, se ha puesto en riesgo el apoyo militar estadounidense a Ucrania, lo que ha llevado a Bruselas a considerar la necesidad de asumir una mayor responsabilidad en materia de defensa y seguridad. Dombrovskis enfatizó que mejorar la seguridad de la Unión es fundamental para garantizar su prosperidad. El Plan Rearmar Europa podría tener un impacto positivo en las perspectivas de crecimiento y empleo, generando un efecto fiscal que beneficie a las grandes economías de la región, como Alemania. Sin embargo, el director gerente del Mecanismo Europeo de Estabilidad, Pierre Gramegna, advirtió que, aunque el aumento del gasto en Defensa podría impulsar la confianza de los inversores, es crucial que los países mantengan un enfoque sostenible a largo plazo. Durante las discusiones en el Eurogrupo, los ministros de Economía continuaron analizando cómo equilibrar estas nuevas medidas con la necesidad de austeridad. En este contexto, el ministro español, Carlos Cuerpo, abogó por la idea de que el aumento del gasto militar se sustente más en instrumentos europeos comunes que en los presupuestos nacionales, resaltando así la importancia de la cooperación supranacional en momentos de crisis. Por otro lado, se discutió la creación de un "verdadero producto de ahorro europeo" que permita canalizar los ahorros de los ciudadanos hacia inversiones productivas, evitando que estos se desvíen hacia mercados externos, como el estadounidense. Este esfuerzo se enmarca en la búsqueda de una mayor integración económica y financiera en la región. En paralelo, el Eurogrupo acordó avanzar en el desarrollo del euro digital, una iniciativa que busca complementar el dinero en efectivo y fortalecer la autonomía económica de Europa frente a la creciente presencia de criptoactivos. Esta medida es vista como un paso necesario para salvaguardar la soberanía financiera de la UE en un mundo cada vez más digitalizado y competitivo. Así, la reunión en Bruselas no solo ha puesto de manifiesto la urgencia de abordar la seguridad y defensa en un contexto geopolítico complicado, sino que también ha abierto la puerta a nuevas conversaciones sobre la integración económica y la innovación financiera en la Unión Europea. La respuesta a estos desafíos será fundamental para definir el futuro económico y político de la región en los próximos años.

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