
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El reciente enfrentamiento entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo durante sus intervenciones ante sus respectivas bases de apoyo ha puesto en evidencia la lamentable polarización política que caracteriza la escena española. En un momento donde la política de defensa de la Unión Europea requiere de un consenso sólido y constructivo, ambos líderes han optado por intensificar su lucha partidista en lugar de buscar un acuerdo que beneficie a la nación y al conjunto de Europa. Es imperativo que ambos reconsideren su enfoque y opten por una tregua en este clima de hostilidad. Este contexto de confrontación es particularmente preocupante, considerando que la última vez que Sánchez y Feijóo mantuvieron un diálogo formal fue hace más de un año. Desde entonces, el presidente del Gobierno ha erigido barreras contra la oposición, y el líder del PP ha encontrado en los fracasos del Ejecutivo una oportunidad para capitalizar políticamente. No obstante, este tipo de actitudes no hacen más que perpetuar un ciclo de desacuerdos que impide avanzar en cuestiones esenciales, como la defensa y seguridad nacional. Contrastando con la situación en España, Alemania ha demostrado que es posible alcanzar acuerdos significativos entre partidos de ideologías diferentes. La reciente formación de un gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas tras unas elecciones cruciales sirve como ejemplo de cómo priorizar el interés general por encima de la lucha política. Esta lección debería resonar en los líderes españoles, que parecen haber olvidado la importancia de la colaboración en momentos críticos. En el plano europeo, la presión sobre España para aumentar su inversión en defensa es inminente. La decisión de la Unión Europea de incrementar el gasto en defensa en 800.000 millones de euros es un desafío que nuestro país no puede ignorar. Sin embargo, la actual debilidad política del Gobierno, sumada a la falta de consenso en el Parlamento, dificulta enormemente la capacidad de Sánchez para cumplir con estas exigencias vitales para la seguridad nacional. El contexto se complica aún más al considerar que los aliados del Gobierno, como Sumar y Podemos, no comparten la misma visión sobre el aumento del gasto militar. En este sentido, la resistencia de estos partidos, que se alinean claramente contra el fortalecimiento de la defensa, presenta un obstáculo significativo para el progreso en esta área. La falta de apoyo en el Congreso crea un escenario en el que cualquier intento de Sánchez de avanzar en la política de defensa es prácticamente una misión imposible. Adicionalmente, las circunstancias que enfrenta el Gobierno son aún más desalentadoras. La incapacidad de presentar unos Presupuestos para 2025 que contemplen un aumento del gasto militar y la exigencia de la UE de pasar por los parlamentos nacionales para autorizar cualquier excepción al déficit constituyen limitaciones que ahogan la capacidad de acción del Ejecutivo. Este entorno restrictivo subraya aún más la necesidad de un diálogo efectivo entre los dos principales partidos. El llamado de Sánchez a Feijóo para discutir la política de defensa es un paso necesario, pero su forma de abordar esta negociación ha dejado mucho que desear. Al incluir al líder del PP en una serie de contactos con otros partidos, el presidente parece no reconocer la importancia del apoyo del PP en este contexto específico. Un encuentro directo, sin condiciones y con un enfoque claro, sería la mejor manera de buscar acuerdos. Por su parte, el PP ha respondido con cautela, denunciando la falta de fiabilidad de Sánchez y exigiendo un trato diferencial en comparación con otros grupos que se oponen a la inversión en defensa. Aunque sus críticas son válidas, el partido opositor corre el riesgo de perder una oportunidad valiosa para presentarse como una alternativa viable en la gobernanza del país. La urgencia de la situación debería motivar un cambio en su estrategia. La política de defensa no es un juego de poderes y es fundamental que ambos líderes reconozcan la trascendencia de este asunto. La reciente postura de Trump y la inquietante situación geopolítica en Europa demandan una respuesta firme y unificada de los países miembros. Esta es una oportunidad para que tanto el PSOE como el PP se alineen en torno a un objetivo común, priorizando el interés nacional sobre el partidismo. El tiempo para la polarización se ha agotado; es momento de actuar con responsabilidad y visión de futuro. Los ciudadanos esperan que sus representantes abandonen las disputas estériles y se concentren en asuntos que realmente afectan su vida diaria. La política exterior, así como la defensa nacional, son áreas en las que un consenso es no solo deseable, sino absolutamente necesario. La historia recordará no solo los fracasos, sino también la capacidad de los líderes para unir fuerzas en momentos de crisis.