
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La situación de la libertad de prensa en Perú ha alcanzado niveles preocupantes que han sido objeto de análisis por parte de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Carlos Jornet, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, ha expresado su inquietud respecto al discurso de la presidenta Dina Boluarte, quien ha acusado a los medios de comunicación y al Ministerio Público de conspirar en su contra. Jornet destaca que esta postura representa un grave desconocimiento de la función de la prensa en una democracia, que no es otra que la de fiscalizar el actuar del gobierno y garantizar que los ciudadanos estén informados. La presidenta Boluarte, quien lleva más de dos años en el poder, ha sido criticada por sus constantes ataques a los medios y por no haber firmado la Declaración de Chapultepec, un compromiso con la libertad de prensa que muchos consideran fundamental para la salud democrática de una nación. La ausencia de diálogo entre el gobierno y los periodistas es, según Jornet, inaceptable. Para él, es imperativo que la presidenta modere su discurso y entienda que la confrontación con la prensa solo conduce a un mayor deterioro de la libertad de expresión. Uno de los aspectos más alarmantes que destaca la SIP es el descenso en el Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y Prensa en Perú, que ha caído a niveles que lo sitúan junto a países con regímenes autoritarios. El clima de inestabilidad política ha contribuido a este deterioro, generando un ambiente hostil no solo hacia los periodistas, sino también hacia las instituciones que deberían proteger su labor. Además, Jornet señala que la violencia contra periodistas se ha incrementado notablemente en los últimos años. Con 392 ataques registrados en 2024, se ha establecido un nuevo récord en el siglo XXI. Esta escalofriante cifra pone de relieve un patrón de hostigamiento sistemático que, de no ser abordado, podría llevar a Perú hacia un ciclo de violencia similar al que enfrentan otros países de la región, como México y Ecuador, donde el crimen organizado y la corrupción han puesto en jaque la labor periodística. La situación es particularmente preocupante en el ámbito legislativo, donde se han presentado numerosos proyectos de ley que restringen las libertades de prensa y de expresión. Jornet apunta que el Congreso ha sido un escenario donde escasean las voces que defiendan el derecho a la información. A menudo, los parlamentarios están más preocupados por salvaguardar sus propios intereses y evitar la rendición de cuentas que por garantizar un entorno democrático saludable. El discurso de la presidenta Boluarte en torno al "terrorismo de imagen" y las acusaciones de "noticias falsas" también son motivos de preocupación. Jornet advierte que este tipo de retórica no solo estigmatiza a la prensa, sino que busca silenciar las voces disidentes, un método conocido en regímenes autoritarios para mantener el control informativo. La situación actual exige que el gobierno asuma una postura más abierta y receptiva hacia la crítica y el escrutinio mediático. La SIP ha planteado la necesidad de una visita presencial a Perú para dialogar con los diferentes poderes del Estado y obtener un panorama más claro sobre la situación de la libertad de prensa. Aunque han logrado algunas reuniones, la falta de respuesta de la presidenta Boluarte a dicha invitación ha generado más inquietudes sobre su compromiso hacia la libertad de expresión. Mientras se espera que el diálogo se concrete, la persistencia de demandas y acciones judiciales contra periodistas continúa siendo un método de presión que limita el ejercicio del periodismo. La realidad es que el contexto que enfrenta la prensa en Perú es alarmante. Jornet enfatiza que es crucial que el Estado brinde protección a los periodistas para que puedan desempeñar su labor sin temor a represalias. Sin una prensa libre que pueda investigar y reportar sin censura, los ciudadanos perderán el acceso a información vital que les permita tomar decisiones informadas. En conclusión, la lucha por la libertad de prensa en Perú es una batalla que no solo involucra a los periodistas, sino a toda la sociedad. La implicación de un gobierno que no reconoce el valor de la prensa es un peligro que puede tener consecuencias devastadoras para la democracia. Es tiempo de que las autoridades reconozcan la importancia de una prensa libre y se comprometan a crear un entorno que no solo respete, sino que fomente la libertad de expresión.