La nueva derecha y el anticaviarismo: polarización y lucha cultural en el mundo

La nueva derecha y el anticaviarismo: polarización y lucha cultural en el mundo

La nueva derecha global, caracterizada por el anticaviarismo, capitaliza el descontento social y cultural, reconfigurando el debate político.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro
Política

En el actual panorama político global, la polarización ha tomado formas que desafían la lógica tradicional de la política. La llamada "nueva derecha" ha emergido con fuerza en varios países, caracterizándose por una mezcla de retórica populista y posturas autoritarias. Este fenómeno no es meramente una respuesta a las crisis económicas o sociales, sino también una reacción cultural que articula a grupos ultraconservadores en una defensa de valores tradicionales frente al avance progresista de la última década. Este anticaviarismo, como se le ha denominado, se revela como un componente clave de la estrategia de movilización de estas fuerzas. El fortalecimiento de partidos como VOX en España o el Rassemblement National en Francia refleja esta tendencia a nivel europeo. En particular, la victoria de Fratelli di Italia, un partido con raíces fascistas, resalta la capacidad de estos movimientos para capitalizar el descontento y la insatisfacción con el statu quo. Estas formaciones no solo han logrado atraer a votantes descontentos, sino que han reconfigurado el debate político hacia un eje centrado en la cultura y la identidad. La retórica de guerra cultural que emplean apela a un sentido de pérdida y a la necesidad de recuperar un pasado idealizado. En América Latina, el fenómeno es similar, aunque con matices que responden a contextos locales específicos. Los casos de Bolsonaro en Brasil y Milei en Argentina son ejemplos claros de cómo las élites de derecha han encontrado oportunidades en un electorado desencantado con las promesas incumplidas del progresismo. La tendencia hacia una agenda más agresiva y menos institucional resuena con aquellos que se sienten excluidos de los beneficios del Estado de bienestar, el cual, en muchos casos, nunca ha estado plenamente desarrollado. La crítica al gasto social se convierte en un recurso retórico, aunque su valor tangible sea cuestionable en sociedades donde la informalidad y la pobreza son elevados. Sin embargo, la radicalización de la derecha en América Latina enfrenta limitaciones inherentes a la estructura socioeconómica de la región. A diferencia de Europa, donde el estado de bienestar ha sido un tema constante de debate, en muchos países latinoamericanos la ausencia del Estado crea un escenario donde el radicalismo económico pierde sentido. Los votantes que viven en contextos de alta informalidad pueden no encontrar atractivo un discurso que se opone al Estado de bienestar, simplemente porque nunca han experimentado plenamente sus beneficios. Aquí, la oferta de la nueva derecha tiende a centrarse en la moral y la identidad, dejando de lado cuestiones materiales que podrían resonar más profundamente en la población. Dentro de este contexto, el anticaviarismo no es simplemente una postura económica, sino que se convierte en una retórica que busca cohesionar a un grupo en torno a una visión de mundo. Esta visión se articula en torno al rechazo a lo que se percibe como una élite liberal y cosmopolita que amenaza la identidad nacional. La tribu ultraconservadora se siente como defensora de tradiciones que perciben en peligro, movilizándose en torno a un discurso que, aunque vacía de propuestas concretas, resulta atractivo en su simplicidad y emotividad. La cuestión que se plantea en este entorno es cómo se traducirán estas dinámicas en las próximas elecciones. La llegada al poder de la nueva derecha en América Latina podría estar más cerca de lo que muchos anticipan, especialmente en sistemas políticos donde el presidencialismo predomina. La falta de alternativas claras y efectivas por parte de la izquierda puede facilitar la ascensión de figuras que, en un contexto de crisis, se posicionen como salvadores ante el caos. En países donde el gasto social es un tema de gran relevancia, como Brasil y Argentina, las versiones más radicales de la derecha pueden encontrar un terreno fértil para crecer. No obstante, en otras naciones donde la informalidad y la pobreza son predominantes, la retórica de la nueva derecha podría resultar desconectada de las verdaderas necesidades de la población. Aquí, las promesas de redistribución material pueden ser percibidas como irrelevantes o simplemente inalcanzables. Finalmente, el anticaviarismo y la creciente polarización cultural ofrecen una visión de lo que está en juego en las democracias contemporáneas. La batalla no solo se libra en el ámbito económico, sino en el terreno de las ideas y las identidades. La pregunta que queda es si la nueva derecha conseguirá construir una narrativa que resuene con las realidades de una población en constante búsqueda de soluciones a sus problemas más apremiantes. Por ahora, la guerra cultural parece ser el campo de batalla elegido, y las elecciones futuras dependerán de cómo se desarrolle esta narrativa en los próximos años.

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