
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La economía alemana se encuentra en un punto de inflexión con el nuevo plan propuesto por Friedrich Merz, quien se perfila como el próximo canciller del país. Este ambicioso proyecto de inversión, que busca poner fin a años de estancamiento económico, marca un cambio histórico en la política fiscal de Alemania, permitiendo un endeudamiento sin precedentes para fortalecer tanto el gasto en defensa como las infraestructuras del país. El acuerdo alcanzado entre Merz y sus potenciales socios de coalición, los socialdemócratas, se basa en una promesa de inversión que podría llegar hasta los 500.000 millones de euros en un periodo de diez años. Este fondo está destinado a revitalizar la infraestructura alemana, un aspecto crítico que ha languidecido en años recientes debido a políticas de austeridad fiscal. Se espera que, al final de esta década, el plan pueda generar hasta un billón de euros en préstamos adicionales, lo que podría traducirse en un crecimiento notable para la mayor economía de Europa. Las reacciones de los economistas no se han hecho esperar. Jens Südekum, profesor de economía internacional, subrayó que este enfoque no solo beneficia la capacidad militar del país, sino que también tiene el potencial de reactivar el crecimiento económico. Esto es particularmente relevante en un contexto en el cual Alemania ha luchado con una infraestructura envejecida y deficiente. Desde la caída del Muro de Berlín, Alemania ha seguido un modelo de restricción fiscal que ha limitado las inversiones necesarias para el desarrollo de su infraestructura. Sin embargo, el nuevo plan de Merz representa un giro radical, dado que se propone aumentar el gasto público a niveles no vistos en décadas. Algunos analistas ven paralelismos con la reunificación alemana, cuando el país también incrementó su deuda para financiar inversiones en el este. Uno de los aspectos más destacados de este plan es la modificación del "freno de la deuda", una política constitucional implementada en 2009 que restringió el endeudamiento del gobierno. La nueva propuesta permite que el gasto en defensa supere el 1% del PIB, facilitando así un aumento significativo del presupuesto militar y, a su vez, dejando más margen para inversiones en infraestructura. Goldman Sachs ha anticipado que este cambio en la política fiscal podría resultar en un aumento del gasto en defensa alemán hasta el 3,5% del PIB para 2027. Esto es un cambio notable comparado con el 1,5% que se había mantenido en años anteriores, lo que revela la urgencia del gobierno alemán por adaptarse a un entorno geopolítico cada vez más incierto. A pesar de las proyecciones optimistas, no todos están convencidos de que este plan sea la solución mágica para los problemas económicos del país. Críticos han señalado que Alemania aún enfrenta desafíos estructurales significativos, incluyendo una competitividad global en el sector manufacturero y una fuerza laboral que envejece. Estos desafíos podrían contrarrestar los beneficios inmediatos de la inyección fiscal. Además, el amplio endeudamiento que este plan podría acarrear no está exento de riesgos. Aunque la relación deuda/PIB podría permanecer competitiva en comparación con otras economías avanzadas, los analistas advierten que el aumento significativo de la deuda requiere un manejo cuidadoso para evitar consecuencias negativas a largo plazo. En el corto plazo, se espera que la inversión en infraestructura tenga un impacto casi inmediato. Proyectos específicos, como el plan de 53.000 millones de euros para mejorar el sistema ferroviario, están listos para comenzar, lo que podría contribuir a un estímulo económico tangible. Sin embargo, el aumento del gasto en defensa podría no generar el mismo efecto positivo en el crecimiento, especialmente dado el enfoque actual de Alemania en productos de defensa estadounidenses. Las empresas de defensa alemanas, como Rheinmetall y Thyssenkrupp, ya están viendo un repunte en sus acciones, impulsadas por la expectativa de mayores contratos gubernamentales. Además, el sector de construcción también se beneficiará de la inyección de capital, lo que podría contribuir a un resurgimiento de la producción industrial en un entorno económico que había estado amenazado por la desindustrialización y la competencia global. La llegada de un cambio radical en la política económica de Alemania podría dar pie a un nuevo capítulo en su historia. Sin embargo, la efectividad de estas medidas dependerá de su implementación y de la capacidad del gobierno para navegar por los desafíos que aún persisten en el horizonte. En este contexto de alta incertidumbre geopolítica, la respuesta a cómo Alemania responderá a estos retos será crucial para su futuro económico y político.