
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La conversación con Ian Bremmer, presidente del Eurasia Group, ofrece una mirada profunda a un mundo cada vez más complejo, un mundo que él describe como un “G-Zero”, donde ningún país tiene la capacidad o la influencia para definir un orden mundial coherente. Esta condición geopolítica se acentúa con la figura de Donald Trump, cuyo enfoque hacia la política internacional parece estar más centrado en intereses personales que en la colaboración global. Según Bremmer, la gestión de Trump se asemeja a la de un CEO de una empresa en crisis, priorizando su beneficio sobre el bien común. La decadencia del orden mundial liderado por Estados Unidos se hace evidente en varios aspectos. Bremmer menciona el colapso de la Unión Soviética como un punto de inflexión, donde Rusia no se integró adecuadamente en las estructuras occidentales y, en cambio, se alía con regímenes autoritarios como Corea del Norte e Irán. Este aislamiento ha alimentado un resentimiento hacia Occidente, lo que contribuye a la desestabilización de un orden internacional que alguna vez fue dominado por principios de libre comercio y democracia. Bajo esta nueva realidad, la relación de Trump con otros países se presenta como una negociación que favorece a aquellos con poder, mientras que aquellos considerados débiles quedan expuestos al instinto depredador del mandatario estadounidense. Bremmer resalta que este enfoque no es transaccional y no busca beneficiarse mutuamente, sino que se basa en la imposición de condiciones que pueden llevar a consecuencias problemáticas para los países que no puedan resistir la presión. La situación actual, donde Estados Unidos ha mostrado una falta de compromiso con principios fundamentales como la integridad territorial, revela un retroceso hacia una anarquía global. La decisión de apoyar resoluciones que no enfatizan estos principios en foros internacionales es un claro indicio de un cambio en la política estadounidense, que parece alejarse de sus valores democráticos tradicionales. La retórica de “America First” se ha traducido en un debilitamiento de las alianzas que antes definían a la OTAN y otras instituciones multilaterales. La democracia enfrenta desafíos considerables dentro de este contexto. Bremmer observa que, en Estados Unidos y en otros lugares, las elecciones recientes reflejan una desconexión de las preocupaciones democráticas, donde los votantes priorizan temas como la inmigración y la inflación por encima de la participación cívica. Esto plantea la pregunta fundamental sobre la viabilidad futura de la democracia, especialmente cuando el país más poderoso del mundo elige a un líder que no valora el Estado de derecho ni la transferencia de poder pacífica. El riesgo de un mundo dominado por una creciente hostilidad geopolítica es palpable. Bremmer advierte que el predominio del G-Zero puede llevar a una erosión del libre comercio y a un incremento de políticas proteccionistas que generarán ineficiencias en la economía global. La fragmentación y el aislamiento son tendencias preocupantes que podrían definir el futuro de las relaciones internacionales. La incertidumbre en torno a la figura de Trump y su administración persiste. Aunque Bremmer no anticipa un tercer mandato para Trump, su influencia sigue siendo significativa y afecta la percepción global de Estados Unidos. La imprevisibilidad de sus decisiones podría tener repercusiones profundas en las alianzas tradicionales y en la confianza internacional, especialmente en Europa, donde se siente una creciente desconfianza hacia las intenciones estadounidenses. En este escenario, países como Perú, que tienen economías más pequeñas, se ven obligados a navegar entre dos gigantes que presionan por alineamientos que podrían no ser beneficiosos para ellos. La dinámica actual, marcada por la hostilidad entre Estados Unidos y China, plantea un reto adicional para América Latina, que debe encontrar su lugar en un entorno donde las decisiones de los grandes poderes afectan su estabilidad y crecimiento. A medida que el mundo avanza hacia una mayor fragmentación y competencia, la necesidad de nuevas instituciones o la reforma de las existentes se vuelve imperativa. Sin embargo, Bremmer es cauteloso al respecto, sugiriendo que el camino hacia un nuevo orden mundial podría estar marcado por conflictos y retrocesos significativos. La historia ha demostrado que la creación de un nuevo equilibrio en el poder mundial no es sencilla y a menudo se logra a través de crisis. En resumen, el análisis de Bremmer sobre el estado actual de la geopolítica global invita a reflexionar sobre el futuro de la democracia, la cooperación internacional y el papel de Estados Unidos en este nuevo paisaje. A medida que las tensiones continúan creciendo, la forma en que los países, grandes y pequeños, elijan responder será crucial para determinar el rumbo de las relaciones internacionales en los años venideros.