Costa Rica: un modelo de transformación económica y sostenibilidad global

Costa Rica: un modelo de transformación económica y sostenibilidad global

Costa Rica, al frente de la OCDE, muestra cómo la educación y el comercio justo impulsan su economía, enfrentando retos globales con sostenibilidad.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro

La transformación económica de Costa Rica es un ejemplo que resuena en un mundo cada vez más interconectado y, al mismo tiempo, plagado de retos. Este pequeño país centroamericano, de apenas cinco millones de habitantes, ha logrado no solo estabilizar su economía, sino también diversificarla gracias a una fuerte apuesta por la educación y la formación de su talento humano. Este año, al asumir la presidencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Costa Rica se encuentra en una posición privilegiada para mostrar al mundo cómo una política enfocada en la educación puede transformar estructuras económicas tradicionales. El ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar, ha sido claro en destacar que el cambio en Costa Rica no es un simple producto de la casualidad. Desde hace más de 70 años, el país hizo una elección política audaz: abolió su ejército para invertir esos recursos en educación. Esta decisión, que podría parecer un cuento de hadas, ha sido fundamental para que la nación centroamericana pudiera escalar en la cadena de valor global. En lugar de ser un país dependiente en productos agrícolas, hoy Costa Rica se destaca en la producción de tecnología avanzada, especialmente en dispositivos médicos, que representan el 43% de sus exportaciones. Sin embargo, el entorno global también presenta desafíos significativos, especialmente con el aumento del proteccionismo liderado por potencias como Estados Unidos. Tovar señala que este giro hacia el proteccionismo no solo afecta a Costa Rica, sino que repercute en todo el mundo. La erosión del sistema multilateral de comercio plantea interrogantes sobre cómo países pequeños y abiertos como Costa Rica pueden mantener su crecimiento. La necesidad de adaptarse y evolucionar es más crucial que nunca, y el ministro enfatiza la importancia de encontrar nuevos esquemas que aborden los retos actuales. Las relaciones de Costa Rica con Estados Unidos y la Unión Europea son pilares en su estrategia de apertura económica. Con Estados Unidos como su principal socio comercial, el país busca fortalecer esos lazos a pesar de los cambios en la política internacional. Por otro lado, la relación con la UE se basa en la construcción de un vínculo de beneficio mutuo, sustentado en valores compartidos y un interés común por el comercio justo y sostenible. La historia de estos dos bloques con respecto a Costa Rica es rica y se remonta a sus primeras exportaciones de café, que encontraron su camino en el viejo continente. La clave del éxito de Costa Rica se encuentra en su enfoque en el capital humano y en la creación de instituciones sólidas, que generan confianza entre los inversores. A pesar de su tamaño, el país ha firmado acuerdos comerciales con países que representan dos tercios del PIB mundial. Esta red de relaciones comerciales ha permitido que empresas extranjeras se establezcan en su territorio, contribuyendo al desarrollo de sectores de alta tecnología, como el de dispositivos médicos y semiconductores. Aparte del ámbito económico, Costa Rica también se presenta como un líder en turismo sostenible, un compromiso que se torna crucial en tiempos donde el cambio climático es una preocupación global. Tovar sostiene que el país ha entendido la importancia de ofrecer una experiencia turística que beneficia a las comunidades locales y respeta el medio ambiente. La apuesta por el turismo sostenible no solo se alinea con los desafíos ambientales actuales, sino que también se traduce en una oportunidad para la prosperidad económica. El reconocimiento internacional de Costa Rica como un destino sostenible no es fortuito. Con una matriz energética en un 98% proveniente de fuentes renovables, el país se posiciona como un socio atractivo para empresas que buscan reducir su huella de carbono. A medida que las compañías se esfuerzan por ser percibidas como responsables ambientalmente, Costa Rica se presenta como un modelo a seguir, no solo por su compromiso con la sostenibilidad, sino también por su capacidad de generar un entorno propicio para los negocios. Es evidente que el camino hacia el desarrollo sostenible y el crecimiento económico no es sencillo. Las tensiones actuales del comercio internacional y las realidades del cambio climático son retos que Costa Rica debe enfrentar con determinación y creatividad. Sin embargo, la perspectiva optimista del país radica en su capacidad de adaptarse a estas circunstancias mientras sigue reafirmando sus principios y valores. A medida que Costa Rica avanza en su papel de liderazgo dentro de la OCDE, la nación tiene la oportunidad de influir en el debate global sobre el comercio, la sostenibilidad y el desarrollo. En un mundo donde las viejas certidumbres están siendo desafiadas, el país se mantiene firme en su convicción de que la educación, la apertura comercial y el respeto por el medio ambiente son la clave para un futuro próspero y equitativo. La experiencia de Costa Rica es una lección valiosa para otros países que buscan navegar por las complejidades del siglo XXI, recordando que la verdadera fortaleza radica en invertir en las personas y en construir un futuro sostenible.

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