
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En los últimos días, el ambiente financiero estadounidense ha empezado a mostrar señales inquietantes que han llevado a algunos analistas e inversores a hablar de una posible recesión, una perspectiva que hace unos meses parecía impensable. El cambio de tono se ha producido tras el análisis de varios factores económicos, desde el impacto de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump hasta la política de deportaciones de inmigrantes y el controvertido plan de eficiencia gubernamental en manos de Elon Musk. El informe más reciente del banco británico Barclays ha encendido las alarmas al señalar que sus clientes están comenzando a preguntar sobre la viabilidad de una recesión en los Estados Unidos. Esto representa un cambio significativo en la narrativa que rodeaba la llegada de Trump a la presidencia, donde muchos creían que su estilo de liderazgo y políticas económicas estimularían el crecimiento. Ahora, la incertidumbre se cierne sobre los mercados, y los inversores se muestran cada vez más cautelosos. Stephen Blitz, economista de TS Lombard, ha expuesto esta preocupación, afirmando que los participantes del mercado están cada vez más conscientes de las repercusiones de las políticas actuales, que incluyen despidos de empleados en el Gobierno y recortes de gastos. Según Blitz, "sin gasto público, la dirección de la economía es hacia abajo", lo que contrasta drásticamente con las expectativas optimistas que anteriormente dominaban las discusiones económicas. La reacción del mercado no se ha hecho esperar. Durante las últimas dos semanas, la Bolsa estadounidense ha perdido alrededor del 3%, una caída significativa que refleja la creciente desconfianza de los inversores. Mike Wilson, de Morgan Stanley, sugiere que Wall Street está ajustando sus expectativas de crecimiento a la baja, más que predecir directamente una recesión. Las políticas de aranceles y el plan de eficiencia gubernamental de Musk están obligando a muchos a replantearse su estrategia de inversión, llevando a algunos a buscar refugio en mercados europeos o chinos. El propio Wilson advierte que no se prevén mejoras en el S&P 500 durante el primer semestre de 2025, lo que añade un peso adicional a las incertidumbres actuales. Esta perspectiva pesimista se complementa con el análisis de Ajay Rajadhyaksha de Barclays, quien recuerda que, a pesar de los años de bonanza en el mercado de valores y el empleo, la economía estadounidense podría tambalearse si el mercado laboral enfrenta dificultades y la Bolsa sufre una corrección. Un posible escenario de recesión en Estados Unidos no solo tendría repercusiones internas, sino que también podría afectar a la economía global. La interconexión de los mercados significa que un revés económico en el país del norte podría extenderse rápidamente a otras naciones, complicando aún más la situación. En este contexto, refugios tradicionales como los bonos alemanes, los bonos americanos y el oro podrían volverse más relevantes, a medida que los inversores buscan seguridad en tiempos de incertidumbre. A pesar de las preocupaciones emergentes, algunos analistas sugieren que aún deben materializarse varios factores para que una recesión se convierta en una realidad inminente. Barclays concluye que "lo impensable hasta hace poco ahora es solo improbable", lo que indica que, si bien los riesgos son palpables, no se han consolidado lo suficiente como para generar una alarma generalizada. La habilidad de Trump para desencadenar un cambio significativo en la economía estadounidense se enfrenta a un desafío monumental. La interacción entre déficit público, altos pagos de deuda, inflación, tipos de interés elevados y un dólar fuerte presenta un panorama complicado que necesita ser abordado con urgencia. Esto podría llevar a la administración a aceptar una recesión de un año como una medida necesaria para reestructurar las relaciones comerciales y sacar al país de esta encrucijada económica. A medida que los analistas y los inversores observan de cerca estos desarrollos, la incertidumbre se mantiene. Los próximos meses serán cruciales para entender no solo la dirección que tomará la economía estadounidense, sino también cómo estas decisiones impactarán en los mercados globales. La vigilancia constante y la adaptación serán esenciales en este nuevo y complejo paisaje económico que se vislumbra.