
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) ha confirmado la implementación de una nueva norma obligatoria que afecta a todos los inmigrantes indocumentados en el país. Esta medida, que tiene como objetivo forzar a los extranjeros a registrarse formalmente ante las autoridades, plantea serias consecuencias para aquellos que decidan no cumplir con este requerimiento, incluyendo la posibilidad de enfrentar cargos criminales y deportación. La decisión llega en un contexto donde la problemática de la inmigración continúa siendo uno de los temas más divisivos en la política estadounidense. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, las políticas hacia la inmigración han experimentado un endurecimiento notable. Tanto en su primer mandato como en este segundo período que comenzó en 2025, el presidente ha promovido un enfoque agresivo para frenar la entrada de indocumentados y sancionar a aquellos que ya residen en el país. Con la implementación de esta nueva norma, la administración Trump ha dejado claro su compromiso de abordar la inmigración irregular con mano dura, enfatizando la importancia del registro como una herramienta para el control migratorio. El nuevo "Requisito de Registro de Extranjeros", confirmado el pasado 25 de febrero de 2025, no es una medida completamente novedosa. Esta normativa tiene sus raíces en la Ley de Registro de Extranjeros de 1940, una legislación que buscó establecer un sistema de control sobre los no ciudadanos en el país. Sin embargo, la historia de esta ley ha mostrado cómo con el tiempo se han excluido a diferentes grupos, dejando a una parte significativa de la población indocumentada fuera de un registro formal. La orden ejecutiva emitida por Trump en enero de 2025 establece que todos los inmigrantes indocumentados deben registrarse formalmente con las autoridades migratorias, cumpliendo con los requisitos establecidos por la ley de 1940. Este enfoque ha sido objeto de críticas debido a sus similitudes con medidas históricas de discriminación racial y nacional, como el registro forzoso de estadounidenses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial. La normativa actualizada abarca a todos los inmigrantes que no han sido empadronados previamente, y establece que todos los extranjeros de 14 años o más que no hayan sido registrados deben completar el proceso de registro y la toma de huellas digitales. Esta medida está dirigida principalmente a los indocumentados, quienes hasta ahora no contaban con un procedimiento claro para cumplir con esta obligación y ahora enfrentan serias implicaciones si no lo hacen. Criticos de esta política argumentan que el "Requisito de Registro de Extranjeros" no solo es un paso más en la política de mano dura de Trump, sino que también puede tener efectos devastadores en la comunidad inmigrante. Muchos indocumentados han vivido en Estados Unidos durante años, buscando establecerse y contribuir a la sociedad, y ahora se ven enfrentados a la posibilidad de ser detenidos y deportados si no cumplen con esta nueva obligación. La inseguridad que esta normativa puede generar es palpable. La comunidad inmigrante, ya vulnerable por su estatus, puede experimentar un aumento en el temor y la desconfianza hacia las autoridades. La falta de información clara sobre cómo proceder para cumplir con el registro, sumada a la complejidad del proceso migratorio, puede exacerbar la situación, creando un ambiente de incertidumbre y ansiedad entre quienes se ven directamente afectados. Los defensores de los derechos de los inmigrantes han expresado su preocupación por cómo esta normativa afectará a familias y comunidades enteras. La posibilidad de separación familiar y la detención de padres de familia que no puedan cumplir con el registro es un tema que ha generado un amplio debate, resaltando la necesidad de un enfoque más humano y comprensivo hacia la inmigración. Con la implementación de esta norma, queda en evidencia la postura del gobierno estadounidense respecto a la inmigración indocumentada. Mientras que para algunos esta medida representa un intento legítimo de fortalecer las leyes migratorias, otros la ven como un ataque directo a los derechos y dignidad de aquellos que buscan una mejor vida en un país que, en muchos casos, consideran su hogar. En este contexto, es crucial que los inmigrantes indocumentados y sus defensores estén informados sobre sus derechos y las opciones disponibles para hacer frente a esta nueva normativa. La educación y la asesoría legal se vuelven herramientas esenciales para navegar en un panorama migratorio cada vez más complicado y hostil. Sin duda, la situación actual plantea desafíos significativos, pero también resalta la importancia de la solidaridad y el apoyo comunitario en tiempos de incertidumbre.