La carne cultivada: un futuro prometedor con retos tecnológicos y regulatorios

La carne cultivada: un futuro prometedor con retos tecnológicos y regulatorios

La carne cultivada podría generar hasta 85.000 millones de euros y 90.000 empleos en Europa para 2050, pero enfrenta retos tecnológicos y regulatorios.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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La carne cultivada es un concepto que ha comenzado a atraer la atención de la industria alimentaria y de los consumidores por su potencial para transformar el sector de las proteínas. Según un estudio realizado por la consultora Systemiq para el Good Food Institute (GFI), se estima que la carne cultivada podría representar un negocio de entre 20.000 y 85.000 millones de euros anuales en Europa. Este crecimiento no solo podría impulsar la economía, sino que también podría generar hasta 90.000 nuevos puestos de trabajo altamente cualificados para 2050. Sin embargo, a pesar de las expectativas optimistas, la carne cultivada enfrenta varios desafíos que deben superarse para que se convierta en una opción viable y accesible para los consumidores. El primer reto radica en la tecnología de producción. La carne cultivada se elabora mediante un proceso que implica la extracción de células de un animal, las cuales son luego cultivadas en biorreactores para crear tejido muscular. Ana Torrejón, experta en microbiología y biotecnología, señala que el mayor obstáculo se encuentra en el medio de cultivo, ya que los nutrientes y factores de crecimiento representan el 90% de los costes de producción. La reducción de costos es otro aspecto crucial en el desarrollo de la carne cultivada. Para alcanzar un precio competitivo en el mercado, se estima que se necesitarían nuevas estrategias para producir factores de crecimiento de manera económica. Además, el tamaño de los biorreactores es un factor limitante; se requiere un biorreactor de al menos 5.000 litros para producir un kilogramo de proteína, lo cual dificulta la producción a gran escala. Instituciones como Ainia están trabajando en proyectos para abordar estos desafíos tecnológicos. El financiamiento es igualmente fundamental. Se calcula que se necesitan 5.000 millones de euros anuales en la Unión Europea hasta 2050, de los cuales al menos 500 millones deberían provenir de fondos públicos. Estos recursos se destinarían a investigación y desarrollo, así como a la creación de infraestructuras y la expansión de la cadena de suministro para la carne cultivada. El informe de Systemiq también sugiere que, en un escenario intermedio, el costo del kilogramo de carne cultivada podría bajar a 10 euros para 2040, acercándose a los precios de la carne convencional. La legislación es un aspecto crítico que podría determinar el futuro de la carne cultivada en Europa. En la actualidad, este tipo de carne solo está autorizado para el consumo en lugares como Hong Kong, Singapur y Estados Unidos. GFI ha enfatizado la necesidad de una regulación más clara en Europa para facilitar la producción y comercialización de carne cultivada. La normativa vigente en la UE es estricta y la aprobación puede tardar al menos 18 meses. Sin embargo, se han dado pasos significativos, como la solicitud de aprobación de la empresa francesa Gourmey para comercializar foie gras cultivado. Aparte de los retos tecnológicos y legislativos, la aceptación del público será determinante. Aunque la carne cultivada podría atraer a aquellos que son reacios al sacrificio de animales, también podría enfrentarse a reticencias de otros sectores de la población. GFI ha señalado que el éxito de esta industria dependerá de que los consumidores se sientan satisfechos con el precio y la calidad del producto. La forma en que se denominen estos productos y cómo se comuniquen sus beneficios para el medio ambiente y la seguridad alimentaria también serán factores clave. En el contexto de España, el potencial de desarrollo del mercado de carne cultivada es significativo, con estimaciones que alcanzan los 9.000 millones de euros hacia 2050. El país cuenta con un sólido sector farmacéutico y agroalimentario, así como infraestructuras adecuadas para el procesamiento y comercio de estos productos. Empresas españolas como Aldelis, Argal y Martínez Somalo ya están invirtiendo en I+D de carne cultivada, mientras que Biotech Foods se destaca como la compañía con la mayor planta de carne cultivada en Europa, respaldada por el gigante brasileño JBS. El camino hacia la carne cultivada es prometedor, pero no exento de desafíos. A medida que la tecnología avanza y se superan las barreras económicas y regulatorias, se podría abrir un nuevo capítulo en la producción de proteínas que no solo beneficiaría a los consumidores, sino que también podría tener un impacto positivo en el medio ambiente. La carne cultivada no solo representa una alternativa viable a la carne convencional, sino que también podría contribuir a la sostenibilidad del sistema alimentario global. La clave estará en cómo se abordan estos retos en los próximos años.

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