La inteligencia artificial y el debate sobre el salario mínimo en un mundo laboral cambiante

La inteligencia artificial y el debate sobre el salario mínimo en un mundo laboral cambiante

La IA en el trabajo genera debate sobre un salario mínimo y renta básica universal para quienes no se adaptan, acentuando desigualdades laborales.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro

La creciente adopción de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito laboral ha desencadenado un debate sobre la necesidad de establecer un salario mínimo interprofesional (SMI) para aquellos trabajadores que no dominen estas herramientas. Este tema se vuelve cada vez más relevante a medida que las empresas priorizan la competencia y la eficiencia, lo que lleva a una especie de "desfase" entre los profesionales que se adaptan a las nuevas tecnologías y aquellos que quedan rezagados. Para algunos expertos, esto podría justificar la implementación de una renta básica universal como una medida de apoyo. La transformación del mercado laboral provocada por la IA es evidente. Muchos profesionales que no pueden o no desean adaptarse al uso de estas tecnologías enfrentan dificultades para cumplir con los requisitos de los reclutadores. La falta de habilidades en IA no solo limita su competitividad, sino que también podría llevarlos a convertirse en "profesionales de segunda", con mayores dificultades para sostenerse económicamente. Este fenómeno ha llevado a algunos especialistas a abogar por una renta básica universal que garantice un ingreso mínimo a quienes se queden atrás en esta nueva economía. Sin embargo, algunos críticos se oponen a esta idea, argumentando que una renta básica podría desincentivar la reinvención y la reconversión profesional. Existen preocupaciones legítimas de que ofrecer un subsidio pueda crear una dependencia que impida a los individuos adaptarse a las exigencias de un mercado laboral en constante cambio. En este sentido, la "prima de inteligencia artificial" se convierte en un punto clave, ya que las empresas están dispuestas a pagar hasta un 30% más a aquellos que poseen habilidades y experiencia en este campo. El futurista Bernard Marr ha señalado que la IA podría requerir un modelo de renta básica universal para aquellos que no logran adaptarse, sugiriendo que la automatización masiva podría generar dos clases sociales: una élite tecnológica y una gran masa de personas económicamente irrelevantes. Este escenario distópico ha sido respaldado por otros expertos, como el historiador Yuval Noah Harari, quien advierte que el avance de la IA podría profundizar las desigualdades sociales. Frente a este contexto, hay quienes sostienen que la renta básica universal podría actuar como un "dividendo social", mitigando la pobreza y ampliando la autonomía individual. Sin embargo, otros especialistas, como Kai-Fu Lee, subrayan que esta no es una solución definitiva, sino un puente hacia una economía transformada por la inteligencia artificial. La necesidad de gestionar la transición hacia esta nueva realidad laboral es indiscutible, y la recualificación profesional se perfila como un elemento crucial en este proceso. Investigaciones recientes han evidenciado que la adopción de la IA puede llevar a recortes de empleos y reducciones de personal si no se implementan políticas adecuadas y programas de capacitación. La falta de habilidades adecuadas es un obstáculo significativo para que las empresas mejoren sus procesos y mantengan su competitividad, lo que acentúa la necesidad de un enfoque constructivo que potencie la formación y adaptación. La inteligencia artificial está redefiniendo no solo el mercado laboral, sino también la naturaleza de los trabajos. Algunos sectores podrían ver una automatización de hasta el 45% de los roles para 2040, creando un excedente de trabajadores que no estarán preparados para las exigencias de un nuevo entorno laboral. Sin embargo, en lugar de optar por despidos masivos, se hace un llamado a las empresas para que busquen alternativas como la reubicación de personal y la redefinición de roles. Experimentos como el realizado en Finlandia y otros proyectos en distintas partes del mundo han arrojado resultados positivos en términos de bienestar y salud mental, aunque no se han implementado a gran escala. Estas experiencias han llevado a algunos a cuestionar si la renta básica debería ser considerada una solución viable en el contexto de un mercado laboral en transformación. No obstante, en nuestro país, voces como la de Javier Blasco, director de The Adecco Institute, advierten sobre los riesgos que podría conllevar una renta básica universal. Este enfoque podría desincentivar la recualificación y generar una fuga de talento, lo que pone en evidencia la urgente necesidad de fomentar políticas que prioricen el desarrollo de habilidades humanas en lugar de depender de subsidios. A medida que la inteligencia artificial continúa transformando la forma en que trabajamos, el consenso parece inclinarse hacia la importancia de que los individuos se adapten y utilicen estas tecnologías como herramientas para mejorar su desempeño profesional. La conexión entre habilidades humanas, como la empatía y la capacidad de generar confianza, y la capacidad de adaptación a la IA será fundamental en el futuro del mercado laboral. El impacto de la inteligencia artificial en el empleo es un fenómeno en desarrollo, y aunque el futuro es incierto, es crucial abordar estos desafíos de manera proactiva. La integración de la IA en el entorno laboral no solo debe manejarse desde una perspectiva de riesgo, sino también como una oportunidad para repensar cómo trabajamos, aprendemos y nos adaptamos a los cambios que se avecinan.

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