
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La frontera entre Estados Unidos y México ha sido históricamente un punto caliente de tensiones políticas, sociales y económicas. Sin embargo, en los primeros días de la presidencia de Donald Trump, se ha registrado un cambio notable en la dinámica de las detenciones de migrantes indocumentados. Según un informe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), las detenciones han caído un 85% en comparación con el mismo período del año anterior. Este descenso es, sin duda, un reflejo de las políticas inmediatas implementadas por la nueva administración. Desde que Trump asumió el cargo el 20 de enero, el comisionado interino de la CBP, Pete Flores, indicó que la disminución en los intentos de cruce irregular, junto a un aumento en las repatriaciones, ha permitido a los agentes centrarse en sus labores fundamentales de vigilancia y cumplimiento de las leyes migratorias. La CBP ha realizado cambios significativos en su manejo de los inmigrantes interceptados, eliminando la práctica de liberar a los migrantes en el país, lo que ha tenido un impacto directo en el flujo de personas que intentan ingresar a Estados Unidos. La política de "atrapar y liberar" que permitía a los solicitantes de asilo permanecer en el país mientras esperaban el resultado de sus casos ha sido erradicada. Esta decisión ha complicado la situación de aquellos que buscan refugio, ya que ahora se encuentran en un limbo, sin la posibilidad de esperar en Estados Unidos. En este contexto, la cifra de personas consideradas inadmisibles en los puntos de entrada ha caído un asombroso 93% en los días posteriores al comienzo de su mandato. Además, el cierre de la frontera decretado por el presidente Biden en 2024, que limitó el ingreso de solicitantes de asilo a más de 2,500 diarias, ha contribuido a la drástica reducción en las llegadas. Las cifras de detenciones registradas por la Patrulla Fronteriza en enero de 2025, que muestran la cifra más baja desde mayo de 2020, resaltan un cambio palpable en el patrón de migración y las políticas de control fronterizo. Trump ha firmado múltiples órdenes ejecutivas desde su llegada al poder. Una de las más significativas fue la eliminación de la aplicación CBP One, que facilitaba la programación de citas para los solicitantes de asilo. Con estas medidas, el presidente busca endurecer el acceso a Estados Unidos, a la vez que impedir la llegada masiva de migrantes que, según él, pone en riesgo la seguridad nacional. Bajo el marco de una declaratoria de emergencia, Trump ha reavivado los esfuerzos por construir barreras físicas a lo largo de la frontera sur. El despliegue de tropas militares en zonas estratégicas, como Del Río, Texas, es otra de las acciones tomadas para fortalecer la vigilancia en la región. Sin embargo, estos movimientos han llevado a que algunas áreas reporten una calma inusual, lo que ha generado inquietudes sobre lo que podría venir. La situación en Del Río es especialmente alarmante para sus habitantes: las detenciones han disminuido a menos de 50 migrantes al día, en contraste con los hasta 5,000 que se entregaban diariamente en 2023. Esta calma ha llevado a algunos a preguntarse si se trata de una pausa temporal o el preludio a un aumento en la actividad migratoria una vez que las políticas de Trump se estabilicen. Mientras tanto, se estima que cerca de 300,000 extranjeros permanecen en México, a la espera de decisiones que afecten su futuro migratorio. Esta incertidumbre ha puesto presión tanto en las comunidades de los migrantes como en las autoridades locales, que deben enfrentar el impacto social y económico de una población en espera. Sin duda, las políticas implementadas por Trump están marcando un nuevo capítulo en la historia de la migración entre Estados Unidos y México. La combinación de un endurecimiento en las medidas y la rigidez en la concesión de asilos está generando un debate considerable sobre la efectividad y la ética de tales acciones. Mientras se analiza el futuro del control fronterizo, el impacto sobre los migrantes y las comunidades afectadas permanecerá en el centro de la discusión nacional. En conclusión, la frontera entre ambos países, que siempre ha sido un espacio de esperanza y desesperación, se enfrenta a un período de cambios drásticos. Si bien la administración Trump ha logrado reducir las detenciones, los desafíos que se presentan son complejos y multifacéticos, lo que sugiere que la lucha por una política migratoria justa y efectiva está lejos de resolverse.