
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La administración de Donald Trump ha comenzado su mandato con una intensidad que ha sorprendido a muchos analistas y observadores. Hasta la fecha, el presidente ha firmado en torno a 60 decretos ejecutivos, una cifra que no solo marca un récord en la historia reciente de Estados Unidos, sino que también refleja una estrategia decidida y agresiva hacia la implementación de su agenda política. Las áreas abarcadas por estas órdenes son tan diversas como controvertidas, incluyendo la política arancelaria, la inmigración, y la retirada de acuerdos internacionales esenciales. Uno de los aspectos más preocupantes para los analistas es la retirada de Estados Unidos de importantes tratados, como el Acuerdo de París sobre el cambio climático y la Organización Mundial de la Salud. Este tipo de movimientos han suscitado inquietudes sobre el futuro del multilateralismo, lo que podría llevar a un desmoronamiento de las estructuras que han mantenido cierta estabilidad global desde la Segunda Guerra Mundial. Expertos advierten que estas decisiones podrían poner en riesgo el futuro de instituciones clave como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que dependen de la cooperación de naciones para funcionar de manera efectiva. La política arancelaria ha captado una atención especial, generando temores sobre una potencial guerra comercial. Desde la imposición de aranceles del 25% a acero y aluminio, hasta la amenaza de un 50% a productos colombianos, el clima de incertidumbre en los mercados es palpable. Sin embargo, es la respuesta de países como China la que ha añadido más leña al fuego. Con la implementación de aranceles de hasta el 15% a productos estadounidenses, se ha desatado un tira y afloja que podría tener repercusiones económicas a nivel mundial. La situación en los mercados ha mostrado una reacción mixta ante estas decisiones. Aunque la suspensión temporal de aranceles a México y Canadá ha generado un respiro, la percepción de que las represalias chinas han sido relativamente contenidas ha mantenido un nivel de estabilidad. Esto ha llevado a algunos analistas a especular que el país asiático busca evitar un conflicto comercial a gran escala, lo que podría ser un alivio en medio de tanta incertidumbre. Un ejercicio del Fondo Monetario Internacional ha estimado que el impacto negativo de las políticas comerciales de Trump podría oscilar entre -0.3 y -1.2 puntos porcentuales en el crecimiento económico global en los próximos dos años. Este tipo de proyecciones subraya la importancia de las decisiones de la administración Trump no solo para Estados Unidos, sino para el sistema financiero internacional en su conjunto. La falta de claridad sobre el futuro de estas políticas deja a muchos en un estado de espera, ansiosos por comprender cómo se desarrollarán los acontecimientos. En este contexto, los mercados han mostrado cierta resiliencia, impulsados en parte por la expectativa de un plan de estímulo que podría ser anunciado por el gobierno chino. Con el comercio chino afectado por los aranceles estadounidenses, se ha anticipado que las autoridades de Pekín buscarán maneras de estimular su economía para contrarrestar los efectos adversos de las políticas de Trump. Esto podría ofrecer un atisbo de esperanza en un periodo de inestabilidad. Sin embargo, es importante señalar que la incertidumbre es un fenómeno que, por su propia naturaleza, tiende a paralizar la acción. Empresas e inversionistas suelen ser reticentes a tomar decisiones cuando el panorama es incierto, lo que puede dar lugar a un ciclo de inacción que dificulta el crecimiento económico. La reducción de esta incertidumbre es fundamental para facilitar un ambiente más propicio para la inversión y la toma de decisiones. Mirando hacia el futuro, es probable que la volatilidad y la incertidumbre continúen marcando la pauta en los próximos meses. La manera en que se desarrollarán las políticas de Trump, y las respuestas internacionales a estas, serán cruciales para establecer el rumbo económico global. A medida que las decisiones se tomen y se aclaren las políticas, se espera que la incertidumbre disminuya, lo que permitirá una mejor evaluación de las oportunidades que puedan surgir en este nuevo entorno global. En última instancia, es esencial recordar que detrás de cada crisis siempre existen oportunidades. La historia ha demostrado que en momentos de cambio disruptivo, aquellas empresas y países que se adaptan y son capaces de innovar pueden emerger más fuertes. La administración Trump, con su enfoque audaz y controvertido, está creando un escenario que, aunque desafiante, puede generar nuevas oportunidades para quienes estén dispuestos a aceptarlas. La clave será cómo se gestionen las tensiones y se aborden los riesgos en el camino hacia adelante.