España enfrenta desafíos en la gestión de envases y el impulso hacia la sostenibilidad

España enfrenta desafíos en la gestión de envases y el impulso hacia la sostenibilidad

En España, la recogida separada de envases solo llega al 41,3%. Se implementará un sistema de retorno en 2026 para fomentar la sostenibilidad.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, y Vargas Llosa, premio Nobel Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, en celebración de Alianza Lima Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro Eléctrica Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, Central Hidro

La situación actual en España respecto a la gestión de envases es motivo de preocupación. Según el Ministerio de Transición Ecológica, el porcentaje de recogida separada de envases alcanzó solo un 41,3% en 2023, muy por debajo del objetivo del 70% que establece la Ley de Residuos para cumplir con las directrices europeas. Este escaso rendimiento ha provocado la implementación de un sistema paralelo de depósito, devolución y retorno (SDDR) que entrará en vigor en noviembre de 2026, según lo estipulado en el Real Decreto 1055/2022 de Envases y Residuos de Envases. El SDDR obligará a los consumidores a devolver ciertos envases de uso doméstico al punto de venta para recuperar un depósito que corresponde a su valor. Esta nueva normativa, aunque necesaria en el contexto de la economía circular, presenta un reto significativo tanto para los ciudadanos como para las empresas involucradas en la producción y distribución de productos envasados. La legislación busca fomentar la sostenibilidad y reducir el desperdicio de envases, pero su éxito dependerá de la colaboración de todos los actores implicados en la cadena de suministro. El reciente Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases, aprobado en 2024, establece metas ambiciosas al reducir los residuos en un 5% para 2030 y hasta un 15% para 2040, en comparación con los niveles de 2018. Sin embargo, lograr estos objetivos requerirá de una transformación significativa en la industria, que está compuesta principalmente por embotelladoras, envasadoras y empresas de distribución. Javier Fernández de SIG advirtió que el cambio no solo afectará a los productores de envases, sino que tendrá repercusiones a lo largo de toda la cadena de valor. La complejidad de este nuevo marco legal afecta a un número creciente de empresas, que podrían pasar de 25,000 a aproximadamente 180,000, lo que plantea la necesidad de una legislación más clara y eficaz. María Martínez-Herrera, directora de Sostenibilidad de Asedas, enfatizó la importancia de alinear las normativas para evitar confusiones y asegurar que todos los países europeos sigan las mismas reglas en la gestión de residuos. El sistema de retorno español, que incluye botellas de plástico de un solo uso, latas y briks, ha suscitado un debate sobre su eficacia y alcance. No incluye al vidrio, lo que ha generado interrogantes sobre la coherencia del sistema. La exclusión de ciertos envases, como el brik de leche, por razones bacteriológicas y de seguridad alimentaria, pone de relieve la necesidad de considerar múltiples factores en la selección de envases. Esther Colino de Reclay Group señaló que este nuevo sistema deberá coexistir con el contenedor amarillo, lo que plantea desafíos logísticos y operativos para las empresas. Además, la ampliación de la responsabilidad del productor a incluir envases comerciales e industriales requerirá un enfoque más integrador y colaborativo entre todos los actores del sector. La implementación de tecnologías como QR explicativos en las etiquetas de los productos podría facilitar la comprensión por parte del consumidor sobre cómo deben gestionarse los envases. Sin embargo, aún queda por definir cómo se llevará a cabo esta comunicación, que es crucial para fomentar la participación activa del consumidor en la gestión de residuos. Los cambios en la normativa no solo afectan a la forma en que se gestionan los envases, sino también a los modelos de negocio y consumo. Javier Valle de Asozumos recalcó la importancia de contar con reglas claras que brinden certidumbre a las empresas y les permitan adaptarse sin comprometer su competitividad en un mercado cada vez más exigente. Desde Ecoembes, Julio López destacó que la transición hacia una economía circular es fundamental, ya que España se encuentra rezagada en comparación con otros países europeos. Con una tasa de circularidad del 8,5%, el país debe tomar medidas para mejorar su desempeño en la gestión y reciclaje de residuos, lo que implica no solo adaptar procesos, sino también diseñar productos que generen el menor impacto ambiental posible. Finalmente, a pesar de los retos que presenta esta nueva normativa, existe un consenso sobre la necesidad de ver las dificultades como oportunidades. La industria reconoce que los sobrecostes derivados de la implementación de nuevas tecnologías y de la adaptación a plazos pueden ser compensados por un consumidor más informado y comprometido con la sostenibilidad. El futuro de la gestión de envases en España dependerá de la colaboración entre todos los sectores involucrados y de la educación del consumidor en su papel dentro de este proceso de transición hacia una economía más circular.

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