
Juan Brignardello Vela
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La reciente decisión de la Sala Civil Permanente de la Corte Suprema de Perú ha dejado en el centro del debate político la situación de la organización A.N.T.A.U.R.O., vinculada al controvertido líder Antauro Humala. A pesar de que la Corte ha confirmado la ilegalidad del partido y ordenado su cancelación, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) aún no ha recibido notificación formal sobre esta resolución. Esta situación plantea interrogantes sobre la eficacia de los procesos judiciales en el ámbito político y la capacidad de las instituciones para hacer cumplir la ley. El pronunciamiento de la Corte Suprema, que se emitió de manera unánime, fue resultado de la demanda presentada por la Fiscalía, que argumentó que A.N.T.A.U.R.O. vulneraba principios democráticos y derechos fundamentales. La Corte no solo declaró la ilegalidad del partido, sino que también prohibió su reinscripción en el Registro de Organizaciones Políticas. Sin embargo, la falta de notificación al JNE ha generado un vacío legal que permite al partido seguir operando, al menos en apariencia. El JNE ha comunicado que hasta la fecha no se ha recibido la notificación correspondiente, lo que deja abierta la posibilidad de que A.N.T.A.U.R.O. continúe con sus actividades políticas. Este hecho contradice la intención de la Corte de disolver la organización y cierra el círculo de la incertidumbre en el que se mueve el partido de Humala. En un comunicado, el JNE subrayó que espera recibir la notificación para poder dar cumplimiento a la resolución del Poder Judicial. Desde el Poder Judicial se ha aclarado que el JNE no forma parte del proceso, lo que significa que la notificación fue dirigida únicamente al Ministerio Público y a los representantes del partido. Esto plantea un interrogante sobre la coordinación entre diferentes entidades del estado y cómo se gestionan los procesos de cancelación de inscripciones de organizaciones políticas en Perú. La decisión de la Corte se basa en pruebas que evidencian que A.N.T.A.U.R.O. realiza actividades que contravienen la democracia y promueven la violencia. En este contexto, el partido ha sido señalado por llevar a cabo ataques contra figuras políticas y por discriminar a grupos vulnerables, como la comunidad LGTBIQ+ y a inmigrantes. Estas acciones han llevado a una creciente preocupación por el futuro del pluralismo político en el país y la protección de los derechos humanos. Mientras tanto, Antauro Humala parece no tomar en serio la situación legal de su partido. A pesar de la resolución que lo afecta, ha continuado realizando actividades políticas y haciendo declaraciones públicas en las que se presenta como un líder activo. En una reciente aparición en Huancayo, respondió a preguntas sobre la legalidad de su partido con desdén, sugiriendo que la inscripción de A.N.T.A.U.R.O. aún estaba vigente y que todo estaba en orden. Este tipo de comportamiento no solo desafía a las autoridades judiciales, sino que también pone de relieve la falta de respeto por el sistema legal, un elemento fundamental para el funcionamiento de la democracia. La reacción de Humala podría interpretarse como un acto de desafío ante la justicia, lo que podría tener repercusiones no solo para él, sino también para el futuro político del país. Al mismo tiempo, el hecho de que el logo de A.N.T.A.U.R.O. continúe figurando en el Registro de Organizaciones Políticas añade una capa de complejidad a la situación. Los ciudadanos y otros actores políticos pueden verse confundidos ante la contradicción entre el fallo de la Corte y la realidad del registro oficial, lo que podría contribuir a un clima de desconfianza hacia las instituciones. Por su parte, otros partidos políticos, como Fuerza Popular, han comenzado a cuestionar la situación de Antauro Humala y A.N.T.A.U.R.O., lo que indica que el tema podría ser utilizado como un punto de ataque en la arena política. La excarcelación de Humala y su situación como líder de un partido ilegal podría convertirse en un tema recurrente en los debates políticos, especialmente con la llegada de las elecciones generales de 2026. En conclusión, la situación actual de A.N.T.A.U.R.O. y su líder Antauro Humala plantea serias interrogantes sobre la efectividad del sistema judicial y la forma en que se implementan las decisiones de la Corte Suprema. La falta de notificación al JNE no solo permite que el partido continúe operando, sino que también refleja una desconexión entre las distintas ramas del gobierno. A medida que Perú avanza hacia un futuro incierto, la necesidad de un marco legal sólido y de instituciones que actúen con firmeza se vuelve más apremiante que nunca.