
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su retórica contra Irán al afirmar que este país "no puede tener el arma nuclear". Estas declaraciones se produjeron un día después de que Trump firmara un memorando que reinstaura la política de "máxima presión" sobre Teherán, acusando a la nación persa de intentar desarrollar armamento nuclear. Trump, a través de su red social Truth Social, expresó su deseo de que Irán sea un "gran y próspero país", pero dejó claro que esto no puede ocurrir bajo la amenaza nuclear. Desde que Estados Unidos se retiró del acuerdo nuclear en 2018, las relaciones entre ambos países han ido deteriorándose. El acuerdo, firmado en 2015, había impuesto restricciones al programa nuclear iraní a cambio de un alivio en las sanciones económicas. Sin embargo, el fracaso de las negociaciones para revivir este pacto ha llevado a un escenario de creciente confrontación. En este sentido, Trump ha enfatizado su preferencia por un "acuerdo de paz verificado" que garantice la no proliferación de armas nucleares, aunque su posición ha sido criticada por algunos analistas que ven en su enfoque un obstáculo para la diplomacia. La respuesta de Irán no se ha hecho esperar. El ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, calificó la política de máxima presión como un "experimento fallido", sugiriendo que volver a implementar estas tácticas solo llevará a un nuevo fracaso. Esta postura refleja la desconfianza de Teherán hacia las intenciones de Washington y su creciente determinación de continuar desarrollando su programa nuclear bajo la afirmación de que este tiene fines pacíficos. En línea con esta defensa, el jefe de la Organización Iraní de Energía Atómica, Mohammad Eslami, reiteró el compromiso de Irán con el tratado de no proliferación, asegurando que el país "no tiene y no tendrá un programa nuclear de armas". Esta declaración se suma a un antiguo decreto religioso del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que prohíbe la posesión de armamento nuclear. Sin embargo, la comunidad internacional sigue observando con preocupación las acciones de Irán, temiendo que su programa nuclear camine hacia una capacidad bélica. Mientras tanto, las tensiones entre China y Estados Unidos también continúan en el ámbito comercial. Ambos países se han embarcado en una guerra de aranceles, lo que ha generado incertidumbre en el mercado global. Analistas advierten que esta disputa podría tener repercusiones significativas tanto para la economía estadounidense como para la china, afectando la cadena de suministro y elevando los precios para los consumidores en ambos países. Expertos en comercio internacional señalan que la imposición mutua de aranceles podría desencadenar una desaceleración económica en las dos potencias, y sugieren que los sectores más vulnerables, como la manufactura y la agricultura, podrían sufrir las consecuencias más severas. Además, la guerra comercial ha llevado a muchas empresas a reconsiderar sus inversiones y operaciones en China, lo que podría resultar en una reubicación de fábricas y el cierre de algunas plantas. En este clima de incertidumbre, los consumidores también se verán afectados por la subida de precios, ya que las compañías trasladarán el costo de los aranceles a sus clientes. Esto podría generar un ciclo de inflación que impacte el poder adquisitivo de las familias estadounidenses y chinas, complicando aún más las relaciones entre ambos países. El panorama internacional se presenta complejo, con conflictos nucleares y comerciales que amenazan la estabilidad global. Mientras Trump lanza advertencias sobre Irán, el mundo observa de cerca cómo se desarrollan las tensiones con China. La diplomacia y la cooperación internacional se presentan como las herramientas más efectivas para evitar un desenlace catastrófico. Sin embargo, el camino hacia la paz y el entendimiento parece estar plagado de obstáculos, y tanto Irán como China seguirán siendo piezas clave en este complicado rompecabezas geopolítico.