
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La historia de David, un migrante venezolano, ilustra la compleja y angustiante realidad de aquellos que han huido de su país en busca de un futuro mejor, solo para encontrarse nuevamente en la cuerda floja por cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos. David, que huyó de la violencia del Tren de Aragua, una de las bandas criminales más temidas de Venezuela, enfrenta la inminente expiración de su Estatus de Protección Temporal (TPS) el próximo 2 de abril. Este estatus le ha ofrecido una salvaguarda temporal, permitiéndole vivir y trabajar en EE.UU. desde su llegada. Su odisea comenzó en 2018, cuando un asalto armado en su peluquería lo llevó a tomar la difícil decisión de dejar su hogar y su familia. Como muchos otros venezolanos, David ha sido víctima de la delincuencia organizada en su país y ha tenido que lidiar con el trauma de perder la seguridad no solo para él, sino también para su familia. Al llegar primero a Colombia, vivió en la precariedad, durmiendo en plazas y lidiando con el hambre, hasta que logró estabilizar su situación y reunir a su familia en el país vecino. Sin embargo, la sombra del Tren de Aragua seguía acechándolo. El viaje a EE.UU. no fue menos desafiante. David enfrentó múltiples peligros al cruzar Centroamérica y México, incluido el secuestro y la extorsión. Su determinación lo condujo a arriesgar su vida en el cruce del río Bravo, donde luchó contra la corriente para alcanzar la seguridad del territorio estadounidense. A pesar de estas adversidades, David logró obtener el TPS, un estatus que le brindó un respiro ante la inminente amenaza de ser deportado. No obstante, su tranquilidad es efímera. Con la reciente anulación de la prórroga del TPS por parte del gobierno de Donald Trump, David se enfrenta a la posibilidad de ser deportado una vez más a un país que considera un peligro para su vida. Su abogado le ha recomendado solicitar asilo, una estrategia que, aunque le proporciona una línea de defensa, también lo sumerge en un proceso judicial incierto y potencialmente prolongado. El impacto de las políticas migratorias y la percepción del Tren de Aragua complican aún más su situación. La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha señalado que las autoridades evaluarán a los migrantes, incluyendo a los venezolanos, con el fin de identificar a quienes puedan estar asociados con la banda. Esta generalización no solo pone a David en un estado de vulnerabilidad, sino que también contribuye a la estigmatización de todos los venezolanos en EE.UU., quienes son a menudo vistos bajo el mismo lente de criminalidad, a pesar de que muchos, como él, huyen de la violencia. David expresa su frustración al darse cuenta de que su nacionalidad lo etiqueta injustamente. "Que seamos venezolanos no significa que todos seamos Tren de Aragua", señala, enfatizando que muchos han sido víctimas de esta organización. La confusión entre ser migrante y ser delincuente se está volviendo una narrativa peligrosa que podría tener consecuencias devastadoras para aquellos que buscan refugio. A medida que se acerca la fecha de expiración de su TPS, David vive con el temor constante de ser detenido y deportado. Este estrés afecta no solo su bienestar, sino también el de su familia, que todavía se encuentra en Colombia y espera poder reunirse con él en EE.UU. a través de un programa de refugiados. Sin embargo, el futuro de esa reunificación está en el aire, dependiendo de la política migratoria cambiante del país. La historia de David es solo una de las muchas que reflejan la angustia de los migrantes en busca de seguridad y estabilidad en un entorno cada vez más hostil. Las decisiones políticas sobre el TPS y otros mecanismos de protección son cruciales para el futuro de miles de personas que, como él, han dejado atrás todo lo que conocen para escapar de situaciones que amenazan sus vidas. En la intersección de la política, la migración y la seguridad, la humanidad de cada individuo debe recordarse y respetarse. Mientras David espera que se resuelva su situación migratoria, su historia pone de relieve la necesidad de políticas más compasivas que reconozcan la complejidad de los desafíos que enfrentan los migrantes. La experiencia de David es un recordatorio de que detrás de cada estadística y cada política, hay seres humanos con sueños, esperanzas y el deseo de vivir en paz.