
Juan Brignardello Vela
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La reciente decisión de la Corte Suprema ha marcado un hito significativo en la escena política peruana, al ratificar la disolución definitiva de la organización política A.N.T.A.U.R.O., vinculada al líder etnocacerista Antauro Humala. Esta resolución, adoptada por unanimidad por la Sala Civil Permanente, significa que Humala se queda sin una plataforma política desde la cual postularse a la presidencia en las elecciones generales de 2026, un objetivo que había acariciado desde hace tiempo. La Corte no solo confirmó la ilegalidad de A.N.T.A.U.R.O., sino que también ordenó el cierre de sus locales partidarios y la imposibilidad de su reinscripción en el Registro de Organizaciones Políticas del Jurado Nacional de Elecciones. Esta medida implica que más de 36,000 afiliados a la organización se verán afectados, lo que ha generado un revuelo considerable entre sus miembros y simpatizantes. Durante la audiencia, los representantes de A.N.T.A.U.R.O. intentaron defender su posición, argumentando que Antauro Humala era "solo un militante más" y que se encontraba actualmente suspendido de sus funciones dentro de la organización. Rubén Ramos Zapana, uno de los dirigentes del partido, destacó que estaban llevando a cabo una medida disciplinaria en contra de Humala, lo que, según él, debería eximir a la organización de las acusaciones en su contra. Sin embargo, el abogado de la organización insistió en que la representación legítima de A.N.T.A.U.R.O. recae únicamente en Ramos Zapana, descartando cualquier conexión con las actividades de Antauro Humala. Este alegato fue respondido por el fiscal adjunto supremo, Hernán Mendoza, quien argumentó que la apelación presentada por A.N.T.A.U.R.O. consistía en una mera repetición de los argumentos ya desestimados en primera instancia, lo que llevó a la Corte a mantener su resolución anterior. La decisión de la Corte Suprema se da en un contexto donde Antauro Humala ha sido protagonista de diversas controversias, incluyendo amenazas dirigidas a expresidentes del país. Este hecho, junto con la disolución de su partido, ha desatado un debate sobre el impacto que estas acciones podrían tener en la estabilidad política del Perú y la percepción pública sobre el sistema de justicia en el país. Además, se ha mencionado que los esfuerzos por establecer una ley que bloquee la candidatura de Humala no han prosperado, lo que deja a muchos en la comunidad política asombrados por la falta de medidas efectivas para contener su influencia desde el ámbito político. A pesar de estos contratiempos, Humala ha afirmado que su organización sigue "vivita y coleando", desestimando la gravedad de la situación que enfrenta. A medida que la noticia se difunde, surge la inquietud entre los analistas políticos sobre cómo esta decisión afectará el panorama electoral venidero. Algunos expertos sugieren que la disolución de A.N.T.A.U.R.O. podría abrir el camino para un resurgimiento de nuevas fuerzas políticas en Perú, mientras que otros temen que el liderazgo de Humala pueda transformar su figura en un símbolo de resistencia, movilizando a sus seguidores de maneras inesperadas. Por lo pronto, la situación legal de Antauro Humala y la disolución de su organización generan un precedente importante en la política peruana, destacando la necesidad de un marco legal más robusto para regular las actividades de las organizaciones políticas y prevenir el uso de discursos extremistas en el ámbito electoral. La espera de la notificación oficial del fallo ha comenzado, y las posibles reacciones de los seguidores de Humala se anticipan con atención. El desenlace de esta controversia podría redefinir no solo el futuro político de Humala, sino también el rumbo de la política peruana en su conjunto.