Trump complica la COP30: desafíos climáticos y la lucha por la responsabilidad global

Trump complica la COP30: desafíos climáticos y la lucha por la responsabilidad global

La retirada de Trump del Acuerdo de París complica la COP30 en Brasil, donde se busca mayor responsabilidad de países ricos ante el cambio climático.

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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Política

La reciente decisión del expresidente Donald Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París ha generado una serie de reacciones en la comunidad internacional, especialmente en el contexto de la próxima Conferencia de las Partes (COP30), que se llevará a cabo en Brasil. André Correa do Lago, presidente de la COP30 y un diplomático con vasta experiencia en negociaciones ambientales, ha señalado que este cambio en la política estadounidense complicará significativamente las discusiones sobre el cambio climático, un tema que ya de por sí enfrenta muchos desafíos. El contexto en el que se desarrollará la COP30 es crítico. El calentamiento global alcanzó en 2022 un aumento de 1,5°C, el límite más bajo establecido por el Acuerdo de París, un hito alarmante que subraya la urgencia de acciones efectivas contra el cambio climático. La elección de Brasil como sede de esta cumbre no es fortuita; el país alberga una parte significativa de la Amazonía, que se considera vital para la regulación del clima global. Sin embargo, la elección de Belém, una ciudad con limitaciones en infraestructura hotelera y experiencia en la organización de grandes eventos, plantea dudas sobre su capacidad para recibir adecuadamente a miles de delegados y asistentes. Correa do Lago también enfatiza que, a pesar de la retirada estadounidense, los países en desarrollo están decididos a presionar a las naciones ricas para que asuman una mayor responsabilidad en el financiamiento de la lucha contra el cambio climático. En la COP29, se había solicitado un compromiso de 1,3 billones de dólares anuales por parte de los países desarrollados, pero el acuerdo alcanzado fue significativamente menor, con solo 300.000 millones de dólares comprometidos. Esta disparidad resalta la necesidad de una mayor solidaridad internacional y la responsabilidad histórica de los países más ricos en este aspecto. La falta de un compromiso serio por parte de los países desarrollados es un tema que Correa do Lago considera "profundamente erróneo". Su declaración pone de relieve la frustración y el sentido de urgencia que sienten muchos países en desarrollo a medida que buscan financiamiento y apoyo técnico para enfrentar los retos del cambio climático. La decisión de Trump de retirarse del acuerdo podría exacerbar aún más las tensiones y hacer que las negociaciones sean más complicadas. Además, hay una expectativa creciente de que Brasil busque conseguir un consenso entre los países del BRICS, que incluye a economías emergentes como India, China, Rusia y Sudáfrica. Estas naciones son fundamentales en la discusión sobre la reducción de emisiones y la financiación climática. En particular, China ha sido un aliado clave para muchos países en desarrollo al proporcionar tecnologías limpias como paneles solares y vehículos eléctricos a bajo costo, lo que puede ayudar a mitigar la crisis climática. El simbolismo de la COP30, al celebrarse en la Amazonía, es un punto que Correa do Lago subraya con entusiasmo. La idea de reunir al mundo en un área de tanto significado ecológico puede servir para motivar a los líderes mundiales a tomar decisiones más audaces y efectivas en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, este simbolismo no debe diluir la urgencia de las negociaciones y la necesidad de lograr resultados concretos. A medida que se aproxima la cumbre, surgen preguntas sobre cómo Brasil manejará la logística del evento y garantizará la participación de todos los países, especialmente en un contexto donde la infraestructura puede ser insuficiente. La experiencia de otros países en la organización de cumbres climáticas podría ofrecer lecciones valiosas, pero la situación en Belém presenta un conjunto único de desafíos. El impacto de la decisión de Trump y la falta de un compromiso sólido por parte de los países desarrollados podría generar un clima de desconfianza y desilusión entre los delegados de la COP30. La capacidad de Brasil para facilitar un diálogo productivo y generar resultados significativos será crucial para el futuro de las negociaciones climáticas globales. En última instancia, la COP30 se presenta no solo como una oportunidad para abordar el cambio climático, sino también como un test clave de la voluntad política global de actuar frente a una crisis que amenaza la seguridad y el bienestar de millones de personas en todo el mundo. Será fundamental que los líderes se reúnan con un sentido renovado de propósito y colaboración, dejando de lado diferencias políticas y priorizando la salud del planeta.

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