
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En una jornada marcada por la controversia y las promesas de cambio radical, el recién investido presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo un anuncio que ha generado un gran revuelo: su administración se compromete a finalizar las políticas de diversidad y a reconocer únicamente dos géneros, masculino y femenino. En su discurso de asunción, Trump delineó una agenda que promete desmantelar lo que él denomina la cultura "woke", un término que ha sido utilizado por algunos sectores para criticar los movimientos que abogan por la diversidad y la inclusión. El presidente Trump expresó con firmeza que "a partir de hoy, la política gubernamental de Estados Unidos es que hay solo dos géneros: masculino y femenino". Esta declaración se enmarca dentro de un conjunto de medidas que su gobierno planea tomar desde el primer día de su mandato, las cuales incluyen la eliminación de programas federales que han intentado abordar desigualdades históricas basadas en raza y género. Un funcionario del gobierno entrante había anticipado que Trump firmaría órdenes ejecutivas que pondrían fin a la normativa que permitía el reconocimiento de un tercer género en ciertos documentos oficiales, como los pasaportes. Esto implica que, a partir de ahora, los formularios federales deberán reflejar el género de acuerdo con el sexo asignado al nacer, dejando atrás la opción de marcar una "X" para quienes no se identifican estrictamente como hombres o mujeres. La respuesta de la comunidad LGBTQ+ no se hizo esperar. Muchos de sus miembros se han manifestado alarmados ante la perspectiva de un gobierno que ataca directamente sus derechos y su identidad. La retórica utilizada por Trump durante su campaña, centrada en desacreditar a las personas trans y en particular a las mujeres trans en el ámbito deportivo, ha exacerbado aún más las tensiones. Este ambiente ha llevado a un incremento de llamadas al Centro Nacional de Ayuda LGTB, que ha reportado un aumento significativo en la atención que brindan, pasando de 300 a aproximadamente 2,000 llamadas diarias. En su discurso, Trump también criticó las iniciativas que buscan corregir las desigualdades raciales, afirmando que perjudican a los hombres blancos. Este enfoque ha sido reiterado por su administración, que planea eliminar las formaciones sobre diversidad que considera perjudiciales. La promesa de acabar con la "ideología de género" y el reconocimiento de identidades diversas se ha convertido en un eje central de su programa, lo que ha generado preocupaciones sobre un retroceso en los derechos humanos y la inclusión. Además, Trump había manifestado su intención de buscar apoyo legislativo para establecer formalmente que solo se reconocen los géneros masculino y femenino en el marco legal estadounidense. Este tipo de propuestas se han visto acompañadas de amenazas de acciones legales contra médicos y educadores que apoyan la atención y afirmación de género para menores, creando un ambiente de incertidumbre y miedo para muchas familias. Las repercusiones de estas políticas no se limitan a la esfera del gobierno federal. En el ámbito empresarial, se anticipa que las empresas también se verán presionadas a abandonar sus propias iniciativas de diversidad e inclusión. La reacción empresarial podría ser variada, ya que muchas compañías han estado comprometidas en promover la diversidad como parte de su ética corporativa y su imagen de marca. Las iniciativas de Trump podrían enfrentar desafíos legales en los tribunales, a medida que aquellos que se sienten discriminados por estas nuevas políticas busquen proteger sus derechos. Abogados y activistas de derechos humanos ya han comenzado a preparar sus estrategias para impugnar lo que consideran un ataque directo a la igualdad y la dignidad de las personas LGBTQ+. La polarización de este tema es evidente en la sociedad estadounidense, donde las opiniones sobre género y diversidad han generado debates intensos y divisivos. La administración Trump parece decidida a profundizar la brecha, generando un clima de tensión que podría afectar la cohesión social en el país. En resumen, las decisiones anunciadas por el presidente Trump marcan un cambio radical en la política estadounidense respecto a la diversidad y el reconocimiento de género. Con un enfoque que busca desmantelar décadas de avances en derechos civiles y humanos, el futuro de las políticas de inclusión en Estados Unidos se encuentra en un momento crítico. A medida que estas acciones se implementan, el país se enfrenta a un desafío fundamental sobre cómo se definirá la identidad y la igualdad en los años venideros.