
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La situación en torno a Carlos Guillén Anchayhua, un comunicador vinculado al círculo cercano del Gobierno, ha capturado la atención del público y del Ministerio Público debido a la delicada investigación que lo involucra. Acusado de ejercer presiones sobre Noemí Alvarado, la mujer que ha denunciado corrupción en el programa Qali Warma, Guillén ha proporcionado declaraciones que complican aún más su situación, a la vez que revelan una red de relaciones que podrían acercarlo a la presidenta Dina Boluarte. En entrevistas recientes, Guillén ha manifestado que su relación con Nicanor Boluarte, hermano de la presidenta, se remonta a la campaña electoral de la segunda vuelta, donde ambos compartieron espacios y visiones políticas. "Con el señor Nicanor tenemos una amistad desde la campaña de la segunda vuelta", afirmó, destacando que fue William Contreras, ex viceministro de Desarrollo e Inclusión Social, quien facilitó su acercamiento al entorno político de la actual administración. La evidencia presentada por un programa de televisión ha revelado que Guillén fue visto ingresando a la casa de Nicanor Boluarte en la celebración de su cumpleaños, una visita que fue acompañada por Adolfo Ramírez, primo de la presidenta, lo que sugiere un vínculo más cercano del que el comunicador está dispuesto a admitir. A pesar de esto, Guillén ha insistido en que su relación con Dina Boluarte es superficial. "La conozco, pero no tengo una amistad", sostuvo, a pesar de haber sido visto en círculos íntimos durante eventos importantes, como el velorio de William Contreras. La controversia creció cuando se hizo evidente que Guillén había sido señalado como el mensajero de ofrecimientos del Gobierno destinados a silenciar a Alvarado. Sin embargo, el comunicador ha rechazado estas acusaciones, argumentando que nunca ofreció a Alvarado reunirse con el ministro de Desarrollo e Inclusión Social, Julio Demartini. "Nunca le he ofrecido, porque ni yo mismo puedo entrar a una reunión con el ministro", explicó, intentando distanciarse de las acusaciones que lo vinculan con prácticas corruptas. A pesar de sus afirmaciones, las investigaciones indican que Guillén sí se reunió con Demartini el pasado 7 de enero, aunque él sostiene que no se discutieron temas relacionados con el caso de Noemí Alvarado ni el programa Qali Warma. Este aspecto de su defensa se vuelve un punto crucial en la narrativa que intenta construir, ya que no solo busca desmarcarse de las acusaciones, sino también presentar a Alvarado como una persona que ha cambiado de lealtades. Las tensiones entre Guillén y Alvarado son palpables. El comunicador ha expresado estar "mortificado" por la actitud de Alvarado, quien ha alegado haber sido objeto de presiones. A lo largo de su defensa, ha indicado que Alvarado ha presentado audios a la Fiscalía que presuntamente demuestran las presiones que él le ejercía, algo que Guillén niega rotundamente, afirmando que cualquier conversación que hayan tenido estuvo relacionada con asuntos personales de Alvarado, no con presiones políticas. Un punto de interés adicional es la visita que tuvo Guillén a la casa de Noemí Alvarado el 18 de diciembre, donde, según él, fue invitado a discutir temas familiares y personales, lejos del contexto de la corrupción y las acusaciones que se han presentado en su contra. "Me comentó que había vendido su casa, también sobre problemas familiares que tenían sus hijos, su esposo", relató, tratando de desviar la atención de las acusaciones de corrupción. Mientras tanto, el Ministerio Público ha solicitado a la Jefa de Estado información relacionada con esta investigación, lo que abre la puerta a un posible escrutinio más profundo sobre la interacción entre Guillén y los altos funcionarios del Gobierno. Este desarrollo pone de relieve la preocupación por la integridad de las instituciones y la transparencia en el manejo de las denuncias de corrupción en el país. A medida que avanza la investigación, el futuro de Carlos Guillén Anchayhua se torna incierto. Con cada declaración, él parece intentar construir una narrativa que le permita distanciarse de los diversos elementos que lo vinculan al caso y a la presidenta Boluarte. Sin embargo, la interconexión de sus relaciones políticas y su presencia en eventos clave de la administración actual lo mantienen en el ojo del huracán. En un país donde la corrupción ha sido un tema central, el desenlace de este caso podría tener repercusiones significativas para el Gobierno y la confianza pública en sus líderes.