
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello Vela, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La política alemana está experimentando una transformación significativa con la llegada de la Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW), un nuevo partido que busca marcar la pauta en el debate político del país. La figura detrás de esta iniciativa es Sahra Wagenknecht, una política de 55 años que ha tenido una trayectoria destacada en la izquierda alemana, comenzando su carrera en el Partido Comunista y evolucionando hacia el Partido de Izquierda. Su visión es clara: hacerse un espacio en un contexto político que, a su juicio, ha dejado de lado las preocupaciones de los trabajadores. Wagenknecht ha decidido distanciarse de las posturas más progresistas de su anterior partido, particularmente en cuestiones relacionadas con el cambio climático y la identidad de género. En su lugar, ha centrado su atención en la economía y en los efectos que la recesión y la inflación están teniendo en la vida cotidiana de los ciudadanos. Esta estrategia le ha permitido captar la atención de un electorado que se siente desatendido por los partidos tradicionales, que parecen más ocupados en cuestiones ideológicas que en los problemas palpables que afectan a la población. La exlíder del Partido de Izquierda ha señalado que, en su opinión, la política migratoria de puertas abiertas, la guerra en Ucrania y las secuelas de la pandemia de COVID-19 son responsables de la situación económica adversa que atraviesa Alemania. En un contexto en el que muchas personas se sienten indignadas y frustradas, sus declaraciones han resonado con un sector de la población que busca alternativas viables a la política actual. "En diez años ya no reconoceremos nuestro país", ha afirmado, enfatizando su enfoque hacia la defensa de lo que considera los valores tradicionales y la redistribución de la riqueza. La llegada de la BSW ha generado un revuelo en el panorama político alemán. Desde su irrupción en las elecciones regionales del año pasado, ha logrado reunir un apoyo significativo, lo que ha llevado a algunos a especular sobre su potencial real en las próximas elecciones generales de febrero. Aunque las encuestas son cautelosas y sugieren que el partido podría no alcanzar más del 5% de los votos, la situación es dinámica y puede cambiar rápidamente. La BSW se posiciona como una opción para quienes han perdido la fe en la socialdemocracia y la democracia cristiana, pero que no se sienten cómodos votando por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Esta estrategia de amalgamar una agenda de izquierda con un enfoque conservador ha llevado a la BSW a ser vista como un posible refugio para aquellos desencantados con el statu quo político. La idea de que “los opuestos se atraen” parece resonar también en el interés que ha despertado entre algunos sectores del AfD, que ven en Wagenknecht una aliada improbable en la lucha contra el sistema establecido. La figura de Wagenknecht está polarizando a la opinión pública. Por un lado, su narrativa ha atraído a aquellos que se sienten marginados y ven en su liderazgo una oportunidad para redirigir el debate político hacia sus preocupaciones. Por otro lado, críticos de su postura advierten que su enfoque podría exacerbar las divisiones sociales y ofrecer soluciones simplistas a problemas complejos. Sin embargo, lo que es indiscutible es que ha logrado captar la atención de un amplio espectro político. Las elecciones generales de febrero se presentan como un verdadero desafío para la BSW. Con el cancelador Olaf Scholz en el ocaso de su mandato, los votantes están ansiosos por explorar nuevas opciones que puedan ofrecerles una salida a la crisis actual. Las encuestas apuntan a una probable victoria de la derecha tradicional, liderada por Friedrich Merz, exponente del partido de Angela Merkel. En este contexto, la BSW podría convertirse en un factor decisivo que altere la balanza de poder en Alemania, reconfigurando así el escenario político de la nación. El ascenso de la BSW es un reflejo de las tensiones y divisiones que marcan el momento actual en Alemania y, de hecho, en toda Europa. La crisis económica, las preocupaciones sobre la migración y la polarización política han creado un caldo de cultivo en el que surgen nuevas fuerzas políticas. En este sentido, la BSW podría no solo contribuir a redefinir la izquierda alemana, sino también a influir en cómo se conciben y llevan a cabo las políticas en el futuro. A medida que se acercan las elecciones, los ojos estarán puestos en Wagenknecht y su partido. Su enfoque ha desafiado las normas establecidas y ha abierto un debate sobre la dirección que debe tomar la política alemana. Aunque su camino hacia el éxito no está garantizado, es innegable que su presencia ha sacudido un panorama que muchos pensaban monolítico y ha forzado a los partidos tradicionales a reconsiderar sus estrategias y prioridades. En un momento en que el compromiso político parece estar en crisis, la BSW podría ser la chispa que encienda un nuevo tipo de conversación en Alemania.